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ÍNDICE BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DEL
VATICANO
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Pactando con el diablo.
Mussolini y Pio XI
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El mercader en el templo.
Bernardino Nogara, el constructor de las finanzas vaticanas
-
El Papa de Hitler. Pio XII y el
Tercer Reich y El Banco de Dios. El Instituto para las Obras de Religion
-
El otro holocausto. El Vaticano
y el genocidio en Croacia y Ratas a la carrera. El Vaticano al final de la segunda guerra mundial
-
Haciendo balance. El Vaticano y
la posguerra y El Papa que no fue. Gregorio XVII y Juan XXIII
-
El banquero de la mafia, Michele
Sindona y Pablo VI y Propaganda Due. La Masoneria fascista
-
La sombra de San Pedro. El nuevo
poder de Michele Sindona, Altas finanzas, altos delitos. La increible historia de los bonos falsos
-
El crack Sindona. El hundimiento
de las finanzas vaticanas
-
33 dias. La prematura muerte de
Juan Pablo I
-
Un comienzo accidentado. El
escandalo del Banco Ambrosiano
-
El juicio final. Los destinos de
Paul Marcinkus, Michele Sindona y Licio Gelli
, El golpe. Los nuevos escandalos
financieros del Vaticano
, La mala educacion. Los
escandalos sexuales del clero
37 Doctrinas Catolicas Romanas
La Salvacion por Medio de la Iglesia
La Salvacion por Medio de Buenas Obras
La Iglesia Perdona los Pecados
La Unica Iglesia Verdadera
El Bautismo Salva
El Papa: Vicario de Cristo
El Papa: Infalible
Los Sacramentos Salvan
El Pecado de Presuncion
El Bautismo de Niños
Grados de Pecado
La Doctrina de la Transubstanciacion
La Eucaristia: Nos Guarda del Pecado
La Eucaristia: Ayuda a los Muertos
Maria: Salvadora
Maria: Fue Salva Desde su Nacimiento
Maria: Virgen Perpetua
Maria: Fuente de Santidad
Maria: Intercesora
Maria: Receptora de las Oraciones
Maria: Reina del Universo
La Misa
El Purgatorio
La Oracion a los Santos
La Oracion por los Muertos
Las Imagenes
La Confirmacion
La Confesion de Pecados al Sacerdote
Las Indulgencias
La Interpretacion de la Palabra de Dios
La Oracion Catolica
La Penitencia
Son Cristianos los Catolicos?
Es Posible que 850 Millones de Catolicos Esten Equivocados?
La Reconciliacion
El Celibato
La Uncion de los Enfermos
Apendice 1 Confusion
Apendice 2 Una Invitacion
Apendice 3 La Suplica de Dios
Apendice 4 Libertad o Esclavitud?
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33 DÍAS -
LA PREMATURA MUERTE DE JUAN PABLO I
Durante los escasos 33 dias que duro el pontificado de Juan Pablo I,
la Iglesia tuvo la gran oportunidad de expiar sus pecados del pasado
y entrar en una nueva era de modernidad, transparencia y pobreza
ejemplar. Desgraciadamente, la muerte prematura de Juan Pablo I dio
al traste con sus revolucionarios proyectos. La sospecha de un
posible asesinato no ha dejado nunca de estar presente.
La ultima etapa del pontificado de Pablo VI estuvo presidida por los
reproches, pero lo que nunca nadie podria reconvenirle es que no
supiera como organizar un conclave secreto. Como ya se ha explicado
anteriormente, la constitucion Romano pontifici eligendo es la
disposicion mas arbitraria sobre el desarrollo de un conclave de
cuantas se hayan hecho en los tiempos modernos por miedo a que se
repitieran los embarazosos episodios con microfonos ocultos.1
1. Cooney, John, op. cit.
El conclave para elegir a su sucesor iba a ser, sin duda, muy especial. Tras los muros de la Capilla Sixtina se pondrian en juego,
como nunca antes, los anhelos, deseos y esperanzas de los catolicos de todo el mundo. La derecha, con el cardenal Giuseppe Siri a la
cabeza, esperaba elegir a un pontifice que devolviese a la Iglesia
al estado de rigida disciplina eclesiastica anterior al II Concilio
Vaticano; deseaban un nuevo Pio XII. La izquierda queria un papa que
reconciliase a la Iglesia con los pobres, pero no como un monarca
absoluto, sino democraticamente y contando con la opinion de los
obispos. En definitiva, un nuevo Juan XXIII.
Casi en medio de ambas posturas se encontraba el patriarca de
Venecia Albino Luciani, un hombre que conjugaba sencillez, humildad
e inteligencia. Su preocupacion eran los pobres, y no estaba
interesado en la distincion entre derechas e izquierdas. Lo que
realmente le importaba eran los millones de seres humanos que
padecian la miseria en el Tercer Mundo. Sabia muy bien a quien iba a
votar, al cardenal brasileño Aloisio Lorscheider,2 un hombre que,
como el, tenia una especial sensibilidad hacia el mundo pobre.
2. Yailop, David, op. cit.
Luciani no estaba entre los papables. Ni los cardenales ni los
medios de comunicacion consideraban seriamente la posibilidad de que
fuera elegido papa. De las biografias que el Vaticano distribuyo
entre la prensa antes de que se celebrase el conclave, la suya era
la mas corta.
Sin embargo, esta era una apreciacion erronea. Albino Luciani
hablaba a la perfeccion aleman, frances, portugues, ingles, latin y,
por supuesto, italiano. Ademas de ser muy popular entre los
cardenales italianos que no pertenecian a la curia, tenia grandes
amigos entre los de otros paises. Los polacos Karol Wojtyla y Stefan
Wyszynski habian sido invitados suyos en Venecia. De hecho, Wojtyla influyo notablemente en el respecto a su postura so
bre el marxismo.
Los cardenales brasileños Aloisio Lorscheider y
Paulo Evaristo Arns mantenian una relacion muy cordial con Lu
ciani, tanto como los cardenales Leon Joseph Suenens, de Belgica,
Jan Willebrands, de Holanda, Francois Marty, de Francia, Josef
Hoeffner y Hermann Volk, de Alemania, Terence Cooke, de Nueva York,
Timothy Manning, de Los Ángeles o Humberto Sousa Medeiros, de
Boston. Luciani, ademas, habia viajado por medio mundo: Brasil,
Portugal, Alemania, Francia, Yugoslavia, Suiza, Austria y el África
subsahariana.
Aparte de todo esto, era un hombre de espiritu abierto que mantenia
una buena amistad tanto con judios, anglicanos y protestantes como
con otros no catolicos, en especial con su gran amigo Phillip
Potter, secretario del Consejo Mundial de Iglesias. Tampoco
menospreciaba la teologia de la liberacion, e intercambiaba
correspondencia y libros con el teologo progresista Hans Küng.
EL QUE ENTRA PAPA SALE CARDENAL
Como en todos los conclaves, en este tambien habia favoritos. De
todos ellos, el principal era el cardenal Giovanni Benelli, lider
del sector mas moderado de la curia, lo que le valio los ataques de
varios cardenales, como Pericle Felici, administrador del patri
monio de la Santa Sede, que llego a comentar: «Su voto sera para si
mismo».
No seria asi. El 25 de agosto de 1978 comenzo uno de los conclaves
mas cortos de la historia: duro un dia. Sorpresivamente, Benelli
decidio renunciar a sus posibilidades de convertirse en papa y
apoyar a un candidato que pusiese de acuerdo a ambas corrientes:
Albino Luciani, el hombre con el que nadie contaba. Luciani subio al
trono de San Pedro como Juan Pablo I (Juan por
Juan XXIII y Pablo por Pablo VI). Si algunos cardenales pensaron
que su eleccion debia entenderse como señal de un pontificado
continuista, pronto se llevaron una decepcion.
El nuevo papa tenia el sueño de devolver a la Iglesia sus caracteristicos rasgos de austeridad y pobreza; a las pocas horas de su
designacion ya comenzo a trabajar para hacer realidad esta aspi
racion, que consideraba de vital importancia para el futuro de la
Iglesia catolica. En la noche del 27 de agosto de 1978, Juan Pablo
I ceno con el cardenal Jean Villot y le confirmo a el y a los otros
miembros de la curia romana en sus cargos, a los que habian tenido
que renunciar tras el fallecimiento de Pablo VI. Pero en aquella
cena ocurrio algo mas.
El papa ordeno a Villot que iniciara de
inmediato una investigacion que abarcase todas las operaciones del
Vaticano, especialmente las de caracter financiero. «Que no quede
excluido ningun departamento, ninguna congregacion, ninguna
seccion.» Deberia hacerse de forma rapida, discreta y en
profundidad. Una vez que el papa recibiese el informe, lo
estudiaria y decidiria que hacer.
Le preocupaba por encima de todo el Instituto para las Obras de
Religion, dirigido por Marcinkus. Y no era el unico que compartia
esta inquietud. Cuatro dias despues, el 31 de agosto, el diario de
informacion economica II Mondo publicaba una carta abierta a Juan
Pablo I titulada «Su Santidad: ¿le parece correcto?». En ella se
le pedia que impusiera «orden y moralidad» en las finanzas del
Vaticano, inmersas, segun el rotativo, «en la especulacion y las
aguas insalubres». El texto se referia explicitamente a las
operaciones financieras fraudulentas del Vaticano e incluia un
recuadro sobre sus propiedades y fortuna.3
3. Panerai, Paolo, «Su Santidad: ¿le parece correcto?», II Mondo, 31
de agosto de 1978.
II Mondo planteaba, entre
otras, las siguientes preguntas:
¿Es correcto que el Vaticano opere en el mercado como especulador?
¿Es correcto que el Vaticano posea un banco cuyas operaciones
incluyen la transferencia de capitales ilegales de Italia al
extranjero? ¿Es correcto que ese banco ayude a los italianos a
evadir impuestos? ¿Por que la Iglesia tolera la inversion en
compañias, nacionales e internacionales, cuyo unico proposito es
el beneficio; compañias que, cuando es necesario, no dudan en
pisotear los derechos humanos de millones de pobres, especialmente
de ese Tercer Mundo tan cercano a vuestro corazon?
UNOS MÁS IGUALES QUE OTROS
La carta, ademas, atacaba con especial crudeza la figura de Marcinkus:
Es, sin duda, el unico obispo que forma parte de la junta directiva de un banco legal y secular, que incidentalmente tiene una rama
en uno de los paraisos fiscales mas importantes del mundo capitalista; nos referimos al Banco Cisalpino Transatlantico de Nassau, en
las islas Bahamas. El servirse de paraisos fiscales esta permitido
por las leyes terrenales, y ningun banquero laico podria ser llevado
ante los tribunales por obtener ventaja de esta situacion, pero
quiza esto no sea licito bajo la ley de Dios, que deberia regir todo
acto de la Iglesia. La Iglesia predica igualdad, pero no nos
parece que la mejor forma de conseguirla sea a traves de la evasion
de impuestos, que constituye el medio por el cual el estado laico
busca promover esa misma igualdad.
Pese a las criticas no hubo reaccion oficial de la Iglesia, lo cual
no quiere decir que no fuese asunto de conversacion intramuros del
Vaticano. Entre quienes pensaban que el Instituto para las Obras de
Religion y la administracion del patrimonio de la Santa
Sede estaban fuera de control (que eran muchos, aunque silenciosos) cundio una discreta satisfaccion y un atisbo de esperanza. Los
que pensaban lo contrario se alarmaron, aunque, eso si, de forma
igualmente discreta.
II Mondo abrio un frente que continuo el rotativo La Stampa, que
publico un reportaje titulado «La riqueza y los poderes del
Vaticano», firmado por el periodista Lamberto Fumo, que mantenia
una postura mucho menos critica con la Iglesia y calificaba de
falsas algunas de las acusaciones que se habian formulado sobre
sus finanzas. Aun asi, el periodista criticaba la falta de transparencia de la Santa Sede:
La Iglesia no dispone de riquezas y recursos que excedan sus necesidades, pero es necesario dar prueba de ello [...1. En los sacos
de dinero. Nuestro Señor escribe con su propia mano «peligro de
muerte».
Una semana despues de haberlo solicitado, Juan Pablo I tenia sobre
la mesa de su despacho los primeros datos del informe elaborado
por el cardenal Villot sobre el IOR. El banco, que segun indicaba su
propio nombre habia sido creado para fomentar las «obras de
religion», era, en la actualidad, igual que cualquier otra
institucion financiera laica. De sus once mil cuentas, tan solo
1.650 guardaban alguna relacion con la Iglesia. El resto pertenecia a clientes externos, entre los que destacaban Michele Sin
dona, Licio Gelli, Roberto Caivi y el arzobispo Paul Marcinkus.
Por aquellas mismas fechas, y a lo largo de varias reuniones
sucesivas que comenzaron el 7 de septiembre, los cardenales Be
nelli y Felici pusieron al papa al corriente sobre la historia de
las operaciones financieras que vinculaban al IOR con Sindona, de
las relaciones de este con el blanqueo de dinero para el narcotra
fico, de las perdidas economicas sufridas, de como se evito el es
candalo en varias ocasiones, en especial con el sordido asunto de
los bonos falsos, y le advirtieron de que en ese preciso instante se
estaba fraguando otro posible escandalo: el que podria producirse
si llegaran a ser descubiertos los amaños de Roberto Caivi (al
parecer, el juez Emilio Alessandrini ya estaba investigando el
asunto). El papa palidecia a medida que leia el informe. La inves
tigacion del magistrado podia terminar no solo con el procesa
miento de Caivi, sino con el del propio Marcinkus y otros fun
cionarios vaticanos:
«El Papa los miro fijamente [a Benelli y
Felici] y, con una voz que no le habian oido antes, les dijo que
aquello no podia continuar».4
Lo que el papa desconocia es que Gelli y Caivi habian pronunciado
palabras muy similares cuando recibieron la misma informacion a
traves de sus propios contactos. Ambos estaban al corriente de la
investigacion judicial y decidieron que lo mas apropiado era optar
por lo que Sindona solia llamar «la solucion italiana». Aprovechando
que el Renault 5 naranja del juez Alessandrini se habia detenido
en un semaforo de la via Muratori de Roma, cinco pistoleros le
acribillaron a balazos.5 La investigacion tuvo que comenzar de
nuevo, y el encargado para esta delicada tarea fue el nuevo
gobernador del Banco de Italia, Cario Azeglio Ciampi, actual
presidente de la Republica italiana.6
4. Thomas, Gordon y Morgan-Witts, Max, Pontifice, Plaza & Janes,
Barcelona, 1983.
5. Cornweil, Rupert, op. cit.
6. Jones, Tobias, op. cit.
LA IGLESIA DE LOS POBRES
Mucho antes de su eleccion como pontifice —desde el altercado con
Marcinkus en 1972 como consecuencia de la venta de la Banca Catolica
del Veneto—, Luciani habia transmitido al cardenal Villot numerosas quejas sobre las finanzas del Vaticano, la
forma en que Marcinkus dirigia el IOR, la implicacion de un ma
fioso como Michele Sindona en las finanzas de la Iglesia, como la
influencia de este se extendia a la administracion del patrimonio de
la Santa Sede, etc.
Muchos lamentos, pero ningun resultado. Sin embargo, ahora tenia en
sus manos el poder para cambiar las cosas. Queria una revolucion que
sirviera para devolver a la Iglesia a sus origenes y a congraciarla
de nuevo con las enseñanzas de Jesucristo. Dado que el nuevo papa se
distinguia por ser un hombre que predicaba con el ejemplo, es muy
significativo uno de sus escritos:
Estamos de acuerdo en que la prudencia debe ser dinamica y ex
hortar a las personas a la accion. Pero hay tres fases que deben ser
consideradas: deliberacion, decision y ejecucion. Deliberacion
implica procurarnos los medios que nos llevaran al fin. Se basa en
la reflexion, la peticion de consejo, el analisis cuidadoso.
Decision significa, tras el analisis de los diversos metodos
posibles, la eleccion de uno de ellos... [...] Se dice que la
politica es el arte de lo posible, y de alguna forma es cierto. La
ejecucion es la mas importante de las tres fases: la prudencia,
unida a la fuerza, evita el desanimo ante las dificultades y los
obstaculos. Es el momento en el que un hombre demuestra ser lider
y guia.7
7. Yailop, David, op. cit.
Tras leer esto nadie podra dudar de que Juan Pablo I sabia como
llevar a buen termino sus planes. El 28 de agosto ya habia llamado
mucho la atencion su negativa a recibir la tiara cargada de joyas.
El papa nunca mas seria monarca coronado, sino pastor de su
rebaño, como el propio Jesucristo hubiera deseado. Acto seguido,
Juan Pablo I se dirigio al cuerpo diplomatico acreditado ante la Santa Sede: «No tenemos bienes materiales que intercambiar ni intereses que discutir. Nuestras posibilidades para
intervenir en los asuntos del mundo son especificas y limitadas, y
tienen un caracter especial».
Fueron muchos los que vieron en esta declaracion de intenciones el
fin del Banco Vaticano. En los mercados de valores mas importantes
del mundo habia autentica expectacion respecto a las decisiones que
estaba a punto de tomar el nuevo papa. Lo unico que quedaba por
confirmar era hasta donde iba a llegar Juan Pablo I en su reforma,
algo que, para los especuladores que operaban cercanos a los
intereses del Vaticano, podria significar la diferencia entre
obtener nuevas ganancias o enfrentarse a la ruina.
Ademas, habia una
importante cuestion pendiente. Si el papa queria una Iglesia pobre,
¿que pensaba hacer con las riquezas del Vaticano? Uno de los mas
preocupados parecia ser el cardenal Villot, de caracter sumamente
conservador y al que las nuevas ideas de Juan Pablo I inquietaban
profundamente. Las diferencias entre ambos hombres eran cada vez
mayores y el papa sentia cada vez mas la desaprobacion de aquel al
que habia confirmado en su puesto como secretario de Estado.
EL REGRESO DE LA LISTA DE LOS MASONES
En los primeros dias de septiembre de 1978 comenzaron a hacerse
publicas las primeras medidas del nuevo pontifice, entre las que
destacaba su intencion de variar drasticamente las relaciones del
Vaticano con el mundo del gran capital. Aparte de esto, Juan Pablo I
ya habia dado los primeros pasos hacia una revision de la postura
oficial de la Iglesia respecto al control de la natalidad, algo que
levanto ampollas en amplios sectores de la Iglesia, y, en especial,
en el cardenal Villot, contrario a los metodos anticonceptivos.
El 5 de septiembre, Juan Pablo I recibio en audiencia al cardenal
africano Bernardin Gantin, a quien pondria al frente de Cor Unum,
una organizacion de la Iglesia de ayuda internacional, que hasta ese
momento dependia del cardenal Villot. Juan Pablo I no tenia dudas,
la Iglesia habia de dedicar una parte importante de sus recursos
financieros a apoyar planes serios de desarrollo en el Tercer Mundo.
Ese mismo dia ocurrio un suceso que, para los mas suspicaces, debio
haber puesto en guardia al papa sobre su seguridad personal.
Recibia
a una de las mayores autoridades de la Iglesia ortodoxa, el
metropolita Nicodemo de Leningrado. Ambos hombres se sentaron a
tomar cafe, pero nada mas dar el primer sorbo, Nicodemo se precipito
al suelo y murio casi instantaneamente. El dictamen oficial fue
infarto, aunque era un hombre relativamente joven, 49 años, y segun
todos los indicios tenia un buen estado de salud.
Con todo, aquel era un problema menor para Juan Pablo I. El 12 de
septiembre la agencia de noticias UOsservatore Politico divulgo un
articulo titulado «La gran Logia del Vaticano», en el que se
reproducia, con algunos añadidos, la famosa lista de presuntos
masones del entorno de la Santa Sede —cardenales, obispos y otros
altos dignatarios de la Iglesia— que ya hemos reproducido
anteriormente. Esta agencia de noticias, dirigida por el periodista
Carmine Pecorelli, el mismo que acabo con un disparo en la boca tras
delatar a sus hermanos masones de P2, se caracterizaba por la
publicacion de informaciones escandalosas cuya veracidad siempre
era contrastada.
UN SECRETO A VOCES
Al parecer, el papa se encontraba literalmente rodeado de masones,
entre ellos el secretario de Estado, cardenal Jean Villot, el
ministro de Asuntos Exteriores, monseñor Agostino Casaroli, el
cardenal Sebastiano Baggio, el cardenal Ugo Poletti, vicario de
Roma, el arzobispo Paul Marcinkus y monseñor Donato de Bonis, otro
alto cargo del Banco Vaticano.8
8. Wilson, Robert Anton, op. cit.
Juan Pablo I no acababa de creerselo. Para el era inconcebible que
un sacerdote perteneciese a la masoneria. Aunque sabia que entre los
catolicos laicos no era infrecuente —tambien habia comunistas—,
tratandose de miembros del clero la situacion era muy diferente. Al
menos podia contar con que las personas en las que mas confiaba en
el Vaticano, el cardenal Benelli y el cardenal Felici, no
figuraban en la relacion de supuestos masones. Asi que decidio
llamar a este ultimo para tomar cafe y discutir la situacion.
Juan Pablo I disfrutaba de la compañia de Felici, un hombre de
pensamiento conservador pero inteligente, sofisticado y espiritual. Para su sorpresa, el cardenal le comento que conocia la
existencia de la lista. Habia circulado por la Santa Sede al menos
desde 1976, y constituia un secreto a voces. El hecho de que volviera a salir ahora a la luz publica era un claro mensaje al nuevo
pontifice para que mediase en el asunto. Lo que estaban requiriendole era una investigacion y una purga de buena parte de la
curia y varios de los papables.
—¿Quieres decir que listas como esta existen desde hace mas de dos
años?
—Eso mismo, Santidad.
—¿Y la prensa las conoce?
—Las conoce. Nunca ha llegado a publicarse una lista completa, pero
si un nombre aqui, otro alla...
—¿Y cual ha sido la reaccion del Vaticano?
—La normal... o sea, ninguna.
El Papa se rio ante la observacion.
—¿La lista es autentica? —pregunto sin rodeos Juan Pablo I. Felici
se encogio de hombros.
—Esas listas parecen proceder de los allegados a Lefebvre... no
fueron elaboradas por nuestro hermano rebelde frances, mas bien las
utiliza.9
9. Yailop, David, op. cit.
(Cuando se hablo de los problemas por los que atraveso Pablo VI
durante la ultima etapa de su pontificado, habria que haber
precisado que el que mas amargura le causo fue el concerniente al
obispo Marcel Lefebvre. Él era la maxima expresion del integrismo
catolico, alguien que consideraba que el II Concilio Vaticano
habia sido un acto heretico, y, en consecuencia, actuaba como si
nunca se hubiera celebrado. Dia a dia, desafiaba la autoridad del
Vaticano celebrando en su diocesis misas en latin y de espaldas a
los feligreses. La condena publica de Pablo VI no le hizo la menor
mella. En cuanto al nuevo papa, sus seguidores ni siquiera le
reconocian por el hecho de haber sido elegido por un conclave del
que se habia excluido a los cardenales mayores de
ochenta años.)
La investigacion siguio su curso, realizandose discretamente y con
la colaboracion de las autoridades italianas, que encontraron
testigos que apoyaron la presunta pertenencia del secretario de
Estado Villot y su asistente, el cardenal Baggio, a la masoneria.
Ahora estaba claro el motivo de la insistencia del cardenal Villot
en la necesidad de una «modernizacion» de la postura que mantenia la
Iglesia respecto a la masoneria. Esto mismo podia decirse de la
practica totalidad de los nombres que figuraban en la lista.
El 13 de septiembre, el papa llamo a Roma a uno de sus hombres de
confianza. Germano Pattaro, para que aceptase ser su consejero.
Segun las propias palabras de Pattaro, el papa estaba viviendo «un
mes de infierno», un via crucis: «Comienzo a entender ahora cosas
que no habia comprendido antes. Aqui cada uno habla mal del otro. Si
pudieran, hablarian mal hasta de Jesucristo». La curia, indecisa y
dividida, acosaba al papa constantemente y la relacion con
Marcinkus y Villot era cada vez mas tensa. La antipatia de Marcinkus
queda patente en unas declaraciones que realizo tras el
fallecimiento del pontifice:
Ese pobre hombre, el papa Juan Pablo I, llega de Venecia, una
diocesis pequeña, de gente mayor, donde no hay mas que 90.000
personas en la ciudad y los sacerdotes son viejos. De repente lo me
ten en un sitio como este, sin saber siquiera donde esta cada despacho. No tiene ni idea de a que se dedica la secretaria de Estado
[...]. La suya era una sonrisa muy nerviosa [...]. Ademas, hay que
tener en cuenta que no era una persona de mucha salud... No hay mas
que coger el periodico todos los dias y ver como hay mucha gente
joven que consigue un buen puesto de trabajo y al poco tiempo se
muere. Y no por eso va uno a pensar que los mataron.10
10. Cornweil, John, A Thiefin the Night: Ufe and Death in the
Vatican, op. cit.
El propio Marcinkus era consciente de que sus dias al frente del IOR
acabarian pronto: «No me queda mucho», le comento a un amigo. A
partir del 20 de septiembre ya se rumoreaba en Roma que el papa se
disponia a expulsar a algunos de los hombres mas representativos
de la Santa Sede. El numero de cigarrillos fumados por el cardenal
Villot, fumador empedernido, puede servirnos de barometro para
medir su agitacion nerviosa.
Desde la coronacion de Juan Pablo I,
las dos cajetillas diarias de
Galois que fumaba el cardenal habian subido a tres, y algunos dias
llegaban incluso a cuatro. Se sentia traicionado por la Santa
Sede. Él y no otro se habia mantenido firme al frente del Vaticano
durante los agonicos ultimos años de Pablo VI, cuando se le empezaba
a llamar el «Papa Hamiet». El y no otro habia mantenido la Iglesia
en funcionamiento mientras Pablo VI vagaba por los pasillos del
palacio de Letran. La prensa francesa le llamaba el «De Gaulle de
Dios».12
11. Manhattan, Avro, Murder in the Vatican, op. cit.
12. Alien, John L., Conclave: The Politics, Personalities, and
Process of the Next Papal Election, Doubleday, Nueva York, 2002.
SOLO ANTE EL PELIGRO
Uno de los hombres mas preocupados era Roberto Calvi, cuyos negocios
con Marcinkus y el Banco Vaticano podrian llevarle a la carcel de
por vida. Las noticias que recibia de sus informadores en el
Vaticano no podian ser mas inquietantes. El banquero milanos estaba
convencido de que el papa queria vengarse por la compra de la Banca
Catolica del Veneto. Si no, ¿para que tanta investigacion en el
Instituto para las Obras de Religion?
Si era la ira lo que motivaba
la forma de actuar de Juan Pablo I, tal vez se le pudiera calmar de
alguna forma (ofreciendole, por ejemplo, una generosa donacion para
obras de caridad). Pero segun iba recibiendo informes, Calvi se daba
cuenta de que tenia ante si a una persona con la que no estaba
acostumbrado a tratar: Juan Pablo I era incorruptible, insobornable
y, en definitiva, honrado.
Calvi se jugaba mucho. Se habia apropiado ilegalmente de mas de 400
millones de dolares mediante la evasion fiscal y la creacion de
varias sociedades fantasma. Era demasiado lo que
dependia de que el ahora investigado Marcinkus siguiera en su
puesto. La unica y remota posibilidad de que todo continuase como
hasta ese momento era que el papa muriese antes de destituir a los
hombres de confianza del anterior pontifice y pusiese en su lugar a
alguien menos partidario de reformar las finanzas vaticanas. Un mes
despues de ser elegido papa, Juan Pablo I habia conseguido llevar
el temor y la incertidumbre al corazon de los principales
responsables de la corrupcion vaticana.
El 23 de septiembre, Juan Pablo I tomo posesion como obispo de Roma.
Su homilia no contribuyo a tranquilizar las posibles conciencias
culpables que hubiera en la Santa Sede, sobre todo porque en un
momento del discurso se volvio hacia Marcinkus y dijo:
Aunque durante mas de veinte años he sido obispo de Vittorio Veneto
y Venecia, reconozco que no he aprendido el oficio demasiado bien.
En Roma, me adscribire a la escuela de san Gregorio el Grande, que
escribio que un pastor debe, con compasion, estar cercano a cada
uno de los que le han sido encomendados; independientemente de su
puesto se debe considerar al mismo nivel que el rebaño, pero no
debe temer ejercer los derechos de su autoridad contra los
inicuos...13
13. Yailop, David, op. cit.
Dado que la mayoria de los presentes no tenian la menor idea de las
turbias corrientes que recorrian el subsuelo del Vaticano, se
limitaron a asentir ante tan sabias palabras. Para los iniciados,
aquel mensaje era una suave y discreta declaracion de guerra. El
final de la corrupcion estaba proximo.
Para entonces, los rumores de la existencia del informe solicitado
al cardenal Villot por el papa ya habian llegado al prestigioso semanario estadounidense Newsweek, que daba por segura la
destitucion de Marcinkus. En la Ciudad del Vaticano, se barajaban
decenas de nombres que, tras Marcinkus y Villot, abandonarian la
Santa Sede.
EL CARDENAL ARROGANTE
Tambien habia que solucionar el asunto del Banco Ambrosiano,
desvincularse de Caivi y sus negocios sucios a la mayor brevedad,
salvar lo que se pudiera, tanto en prestigio como en dinero, y
buscar un nuevo banquero para la Santa Sede. El principal can
didato era Lino Marconato, director del Banco San Marco, que fue
llamado a los aposentos del papa para celebrar una reunion
confidencial el 25 de septiembre.
Tres dias mas tarde, el 28 de septiembre, fue la fecha elegida para
dar comienzo a la purga. El primero en ser convocado al despacho del
papa fue el cardenal Baggio. A pesar de lo que dijera la doctrina,
el papa no pensaba excomulgarle, ya que solo habia en su contra
pruebas circunstanciales y, aun teniendo la certeza de su
vinculacion a la masoneria, castigar a un cardenal hubiera sido un
escandalo que no se podia permitir una ya muy debilitada Iglesia.
Sin embargo, lo que si tenia claro Juan Pablo I es que no queria a
su lado a un hombre en el que no confiaba, asi que tomo una solucion
salomonica. Dado que desde que fue elegido papa Venecia estaba sin
patriarca, decidio ofrecerle el puesto a Baggio.
Lo que sucedio a continuacion no estaba en los planes del papa.
Baggio se nego, y lo hizo en un tono poco apropiado para dirigirse a
un pontifice. De hecho, estaba furioso. No queria cambiar Roma por
una diocesis periferica donde nadie iba a contar con el. Le
gustaba Roma y le gustaban los manejos politicos del Vaticano.
Dentro de poco iba a presidir la conferencia de Puebla, en Mexico, y
queria capitalizar aquel protagonismo.
La negativa, y sobre todo el tono de protesta de Baggio, des
concertaron al papa, que consideraba la obediencia como uno de los
valores fundamentales del sacerdocio. Él mismo habia aceptado sin
rechistar en su vida muchas decisiones de la Santa Sede que no
compartia. Es mas, incluso durante su actual etapa de pontificado,
caracterizada por el descubrimiento de una corrupcion tras otra,
solia excusar a los culpables pensando que sus acciones,
probablemente, tuvieran su origen en la obediencia debida. No
obstante, aquel cardenal arrogante que por razones egoistas se
negaba a acatar una decision del papa era algo inconcebible. Aun
asi, el pontifice mantuvo la calma. Despidio a Baggio y se fue a
almorzar, meditando una solucion para el problema.
Tras una corta siesta, el papa dio un paseo por los corredores de
palacio. A las 15.30 volvio a su despacho e hizo algunas llamadas
telefonicas: llamo a Padua al cardenal Felici, a Florencia al
cardenal Benelli y llamo a Villot, a quien convoco a una reunion
unas horas mas tarde. A sus dos hombres de confianza les conto lo
que habia sucedido y les pidio consejo. Al secretario de Estado le
comunico el resto de sus decisiones.
Al caer la tarde, refresco un poco. El cardenal Villot se sento a
tomar el te con el papa, aunque en el ambiente se notaba una
tension que dejaba claro que aquella no iba ser una reunion de
cortesia. Como siempre, Juan Pablo I se dirigio al cardenal en
frances y le pidio que antes de veinticuatro horas destituyera a
Marcinkus como maximo responsable de la banca vaticana. Ni siquiera
deseaba que el obispo permaneciera en el Vaticano; en su tierra
natal, como obispo auxiliar de Chicago, seria mucho mas util a la
Iglesia. A Marcinkus le sustituiria monseñor Giovanni Angelo Abbo,
secretario de la prefectura de asuntos economicos de la Santa Sede,
un hombre con una solida formacion financiera y que contaba con
toda la confianza del pontifice. Ademas, Juan pablo I anuncio otros cambios en el seno del Instituto para las Obras de
Religion:
Mennini, De Strobel y monseñor De Bonis seran apartados. In
mediatamente. De Bonis sera reemplazado por monseñor Antonetti.
Discutire como cubrir las otras vacantes con monseñor Abbo. Quiero
que todos nuestros vinculos con el grupo del Banco Ambrosiano
terminen lo mas deprisa posible. En mi opinion, esto sera imposible
de seguir con las personas que actualmente estan al cargo.14
EL CASTIGO A LOS INICUOS
Villot tomo nota en silencio de estas disposiciones. Sabia que
Marcinkus y su grupo habian especulado con las finanzas del Va
ticano durante años. No era asunto suyo, el se habia limitado tan
solo a mirar para otro lado. El segundo punto del orden del dia era
el futuro del cardenal Baggio. El papa habia meditado todo el dia
sobre el tema y finalmente llego a una resolucion. Baggio iria donde
se le dijese, no habia discusion posible. El papa no tenia ninguna
intencion de volver a hablar con el, seria Villot quien le
comunicase su nuevo destino en Venecia:
Venecia no es un tranquilo mar de rosas. Precisa de un hombre con la
fuerza de Baggio. Nos gustaria que usted conversase con el. Digale
que todos debemos hacer algun sacrifico en este momento. Tal vez sea
bueno recordarle que yo no tengo la menor intencion de volver a
asumir ese puesto.15
14. Ibid.
15. Ibid.
Asimismo, el papa comunico a su secretario de Estado el resto de
cambios que tenia planeados, entre los que se encontraba la
inmediata sustitucion de todos los presuntos masones del Vaticano
por hombres de su confianza. Los destituidos serian destinados a
puestos de segunda fila y sus actividades estarian supervisadas
por «verdaderos catolicos».
El cardenal Pericle Felici seria el
nuevo vicario de Roma, en sustitucion del cardenal Ugo Poletti,
que reemplazaria, a su vez, al cardenal Benelli como obispo de
Florencia. Benelli se convertiria en el nuevo secretario de
Estado, relevando al propio Villot, cuya renuncia deberia ser
presentada en breve para asi poder regresar a su Francia natal. El
cardenal parecio encajar la noticia bastante mal, aunque su protesta
fue en terminos mas respetuosos que los de Baggio.
El papa le recordo un episodio de la historia vaticana por si podia
sacar alguna enseñanza de el. Pio X destituyo al cardenal Rampolla,
secretario de Estado con Leon XIII, porque existia la sospecha de
que era mason. No es que aquella historia tuviera nada que ver con
el, era solo un ejemplo historico para demostrarle que los
secretarios de Estado no tenian por que serlo de por vida. El golpe
de gracia para Villot fue la confirmacion de que seria el Santo
Padre quien recibiera al comite norteamericano sobre el control de
poblacion el 24 de octubre. Esta delegacion del gobierno
estadounidense trataba de modificar la posicion de la Iglesia
sobre la pildora anticonceptiva, algo a lo que el papa no pondria
demasiados reparos.
La reunion con Villot finalizo a las 19.30. Despues, el papa se
retiro a orar y tomo una cena ligera, servida por la hermana Vin
cenza, su cocinera y ama de llaves desde hacia años. A las 21.30,
despues de cenar y haber visto las noticias de la television, el
papa, que parecia de buen humor, se despidio de sor Vincenza y sus
asistentes: «Buonanotte. A domani. Se Dio vuole» (Buenas noches.
Hasta mañana. Si Dios quiere).
LA MUERTE DEL PAPA
A la mañana siguiente, sor Vincenza, siguiendo la rutina habitual,
llamo a la puerta del papa a las cuatro de la madrugada y dejo una
bandeja con el cafe en la puerta. Media hora despues, cuando volvio
a pasar, la bandeja estaba intacta, lo cual extraño a la reli
giosa. Insistio en su llamada, pensando que el pontifice se habia
quedado dormido. Al no obtener respuesta decidio entrar. La escena
que vio no podia ser mas impactante.
La luz estaba encendida y el
papa sentado en la cama, aparentemente revisando unos papeles, de
hecho tenia las gafas puestas. Sin embargo, al acercarse mas, la
religiosa apenas pudo contener una exclamacion de horror. En la
cara del pontifice se dibujaba una sonrisa macabra y grotesca. Sus
ojos, muy abiertos, parecian salirse de las orbitas.
Como pudo, teniendo en cuenta que padecia del corazon y que estaba
impresionada por lo que acababa de ver, la monja corrio en busca
del padre Magee, uno de los asistentes del papa. Tras comprobar que
este estaba muerto, telefoneo al cardenal Villot, que formulo una
pregunta que sorprendio un poco al joven sacerdote: «¿Sabe alguien
mas que el Santo Padre ha muerto?». Nadie, excepto el y sor
Vincenza, lo sabia. Villot ordeno que nadie accediera a la
habitacion del papa. Apenas unos minutos despues, aparecio
perfectamente afeitado, despierto e impecablemente vestido con
todos los ornatos de cardenal.
La Santa Sede comenzo entonces una confusa campaña de mentiras
mezcladas con medias verdades sobre la muerte del papa que
levantaron las primeras sospechas de asesinato. Y no era porque no
hubiera enemigos suficientemente poderosos y con motivos dentro del
Vaticano como para recurrir a la mas terrible de las soluciones.
Desde luego, un atentado contra el papa en medio de la plaza de San
Pedro era impensable. La muerte tenia que producirse de forma
aparentemente accidental, sin investigaciones ni complicaciones
para la Iglesia.
La mejor forma de plantear un hipotetico atentado contra el papa era
mediante un veneno que despues de administrado no dejara ninguna
señal externa. El autor debia ser, ademas, una persona familiarizada
con la rutina del Vaticano. En este sentido, la actitud del cardenal
Villot ha sido calificada por multiples analistas de llamativa.
Cuando llego junto al cuerpo, al lado de la cama del papa, en la
mesilla de noche, estaba el frasco con el medicamento que Juan Pablo
I tomaba para sus problemas de presion arterial baja. Villot se lo
guardo en la sotana y arranco de las manos del cadaver los apuntes
sobre las designaciones de las que habian conversado la tarde
anterior. Vacio su escritorio de papeles e incluso se llevo sus
gafas y sus zapatillas. Ninguno de estos objetos ha vuelto a ser
visto jamas.
Una vez hecho esto, el cardenal llamo por telefono al doctor
Buzzonetti, el medico del papa, y procedio a administrar la extre
mauncion al cadaver. Luego, Villot impuso el voto de silencio a la
hermana Vincenza, enviandola de vuelta a su convento en Venecia, e
instruyo a todos para que la muerte del pontifice fuera silenciada
hasta que el ordenara lo contrario. El doctor Buzzonetti llego
antes de las seis de la mañana y dictamino que la causa de la
muerte habia sido una oclusion cardiaca ocurrida alrededor de las
22.30. Segun el medico, el fallecimiento fue instantaneo y el
pontifice no sufrio. Los enemigos del papa tuvieron su «milagro», el
pontifice habia muerto.
«ALBINO LUCIANI, ¿ESTÁS MUERTO?»
Villot procedio a realizar la ancestral ceremonia de la certificacion de la muerte. Saco de su sotana un pequeño martillo de plata,
y golpeando levemente la frente del cadaver pregunto tres veces:
«Albino Luciani, ¿estas muerto?». Tras esto, dictamino oficialmente
la muerte del papa. Villot decidio que el difunto
Juan Pablo I debia ser embalsamado de inmediato, sin dar posi
bilidad a ningun tipo de autopsia.
De hecho, poco despues de las
seis se presentaron los embalsamadores Ernesto y Arnaldo Signo racci, a los que Villot habia llamado desde su aposento nada mas
recibir la llamada del padre Magee. Los hermanos Signoracci comenzaron inmediatamente su trabajo, lo cual es llamativo, puesto
que, como recordaremos, era tradicion que los papas no fuesen
embalsamados (esta costumbre habia provocado algunas situaciones
embarazosas y grotescas).
Una consecuencia directa del embalsamamiento es que imposibilita
cualquier intento de realizar la autopsia a un cadaver, sobre
todo, en los casos de envenenamiento. Los hermanos Signoracci
hicieron un magnifico trabajo, en especial en el rostro del
pontifice, del que desaparecio la horrible mueca con que fue en
contrado y volvio a adquirir la serenidad que tuvo en vida. Mientras
los embalsamadores trabajaban, Villot hablo con el padre Magee.
Para el mundo, seria el y no sor Vincenza quien habria encontrado
el cadaver. Nunca se volvieron a mencionar los papeles ni ninguno de
los objetos que se habia llevado Villot de la habitacion del
pontifice. En su lugar, se dijo que el papa estaba leyendo un libro
religioso. El siguiente paso de Villot fue comunicar la muerte del
papa al decano del Sacro Colegio cardenalicio, al jefe del cuerpo
diplomatico y al comandante de la Guardia Suiza.
A las 6.45 el arzobispo Marcinkus llego a la Santa Sede, donde fue
informado de la muerte del papa por un miembro de la Guardia Suiza.
(Este dato es revelador porque Marcinkus no era madrugador y nunca
llegaba a su despacho antes de las nueve de la mañana.) A las 7.27
Radio Vaticana informaba al mundo del fallecimiento del pontifice.
Nada mas conocerse la noticia, un sector de la prensa italiana
comenzo a sospechar de la version oficial. El primer hecho refutado
fue el «libro religioso» que presuntamente se habia encontrado en
las manos del papa. Aquel
volumen estaba entre las pertenencias personales del Santo Padre que
aun se hallaban en Venecia. El 5 de octubre, el Vaticano tuvo que
admitir que en el momento de su muerte Juan Pablo I repasaba
«ciertas designaciones en la curia y el episcopado italiano».
Otro asunto dificil de explicar era el embalsamamiento. La ley
italiana prohibia que un cadaver fuera embalsamado antes de
cumplirse las veinticuatro horas del fallecimiento. El 1 de octubre,
el Corriere della Sera publicaba un reportaje titulado «¿Por que no
una autopsia?», en el que su autor, Cario Bo, reflexionaba:
La Iglesia no tiene nada que temer, por tanto, no tiene nada que
perder. Mas bien al contrario, tendria mucho que ganar. Saber a
causa de que murio el Papa es un hecho historico legitimo, parte de
nuestra historia viviente, y no afecta de ninguna manera el misterio
espiritual de su muerte. El cuerpo que dejamos atras cuando morimos puede ser estudiado por nuestros pobres instrumentos, no es mas
que un residuo. El alma esta ya, o mejor, siempre estuvo, sometida
a otras leyes, que no son humanas, que todavia permanecen inescrutables. No transformemos en misterio un secreto que hay que
guardar por razones terrenales. Debemos reconocer el significado de
nuestros secretos. No declaremos sagrado lo que no lo es.
Las sospechas se hicieron mas intensas si cabe al hacerse publico
por parte de los medicos personales del papa que este se encontraba en un magnifico estado de salud; solo estaba aquejado de un
ligero problema de presion sanguinea baja. Esta afirmacion obligo
a Villot a inventarse una historia que hizo circular entre los
cardenales que reclamaban una autopsia. Segun la nueva version, el
pontifice habria fallecido a causa de una sobredosis de Efortil, el
medicamento que tomaba para regular su presion sanguinea.
Si se
descubria esta circunstancia era probable que se corriese el bulo de
que Juan Pablo I se habia suicidado. Cuando esta historia tampoco
parecio apaciguar a los partidarios de realizar una autopsia a Juan Pablo I, Villot recurrio al derecho canonico, diciendo que era la ley la que prohibia la autopsia de un
pontifice, lo cual tambien era mentira; de hecho, en 1830, el cuerpo
de Pio VIII fue sometido al analisis del forense.
Mas tarde se descubrio tambien que habia sido sor Vincenza quien
encontro el cadaver, e incluso se especulo con la presencia de
vomito en el lugar de la muerte, indicador de un posible envenenamiento.
El nuevo conclave para elegir sucesor al papa comenzo el domingo
15 de octubre de 1978, y desde el principio se hizo patente que no
iba a ser tan rapido ni sencillo como el ultimo. El favorito era
el cardenal Benelli, que estaba dispuesto a continuar con las
reformas de su antecesor, pero a Benelli le faltaron nueve votos
para alzarse como Sumo Pontifice. El vencedor resulto ser un
candidato de compromiso, el cardenal Karol Wojtyla, de Polonia, en
el polo opuesto de las ideas de Juan Pablo I, a pesar de haber
elegido el mismo nombre. Si realmente la muerte de Juan Pablo I fue
fruto del asesinato, a los conspiradores todo les habia salido a
pedir de boca.
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