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ÍNDICE BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DEL
VATICANO
-
Pactando con el diablo.
Mussolini y Pio XI
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El mercader en el templo.
Bernardino Nogara, el constructor de las finanzas vaticanas
-
El Papa de Hitler. Pio XII y el
Tercer Reich y El Banco de Dios. El Instituto para las Obras de Religion
-
El otro holocausto. El Vaticano
y el genocidio en Croacia y Ratas a la carrera. El Vaticano al final de la segunda guerra mundial
-
Haciendo balance. El Vaticano y
la posguerra y El Papa que no fue. Gregorio XVII y Juan XXIII
-
El banquero de la mafia, Michele
Sindona y Pablo VI y Propaganda Due. La Masoneria fascista
-
La sombra de San Pedro. El nuevo
poder de Michele Sindona, Altas finanzas, altos delitos. La increible historia de los bonos falsos
-
El crack Sindona. El hundimiento
de las finanzas vaticanas
-
33 dias. La prematura muerte de
Juan Pablo I
-
Un comienzo accidentado. El
escandalo del Banco Ambrosiano
-
El juicio final. Los destinos de
Paul Marcinkus, Michele Sindona y Licio Gelli
, El golpe. Los nuevos escandalos
financieros del Vaticano
, La mala educacion. Los
escandalos sexuales del clero
37 Doctrinas Catolicas Romanas
La Salvacion por Medio de la Iglesia
La Salvacion por Medio de Buenas Obras
La Iglesia Perdona los Pecados
La Unica Iglesia Verdadera
El Bautismo Salva
El Papa: Vicario de Cristo
El Papa: Infalible
Los Sacramentos Salvan
El Pecado de Presuncion
El Bautismo de Niños
Grados de Pecado
La Doctrina de la Transubstanciacion
La Eucaristia: Nos Guarda del Pecado
La Eucaristia: Ayuda a los Muertos
Maria: Salvadora
Maria: Fue Salva Desde su Nacimiento
Maria: Virgen Perpetua
Maria: Fuente de Santidad
Maria: Intercesora
Maria: Receptora de las Oraciones
Maria: Reina del Universo
La Misa
El Purgatorio
La Oracion a los Santos
La Oracion por los Muertos
Las Imagenes
La Confirmacion
La Confesion de Pecados al Sacerdote
Las Indulgencias
La Interpretacion de la Palabra de Dios
La Oracion Catolica
La Penitencia
Son Cristianos los Catolicos?
Es Posible que 850 Millones de Catolicos Esten Equivocados?
La Reconciliacion
El Celibato
La Uncion de los Enfermos
Apendice 1 Confusion
Apendice 2 Una Invitacion
Apendice 3 La Suplica de Dios
Apendice 4 Libertad o Esclavitud?
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INTRODUCCION
LO QUE NO ES SAGRADO
Antes de comenzar a desarrollar a lo largo de los proximos capitulos la apasionante historia de uno de los mayores y mas desconocidos centros de poder del mundo, existen algunas cuestiones que
seria necesario aclarar para, en la medida de lo posible, evitar
malentendidos. Ante todo quisiera explicar el titulo de este libro. Me he permitido la licencia de utilizar el termino «biografia», ya que, aunque este se deberia aplicar exclusivamente a las
personas, la «biografia no autorizada» se ha convertido en un genero
literario que en las ultimas decadas ha ido adquiriendo entidad
propia.
Cuando el lector encuentra en la cubierta de un libro las palabras
biografia no autorizada sabe que puede estar seguro de que la obra
en cuestion habra causado el disgusto del biografiado por recoger
en sus paginas todos los hechos polemicos, escandalosos o poco
decorosos que el protagonista hubiese preferido que nunca jamas
apareciesen en unas memorias. Asi pues, partiendo de esta premisa,
esta «biografia» del Vaticano es, sin duda, «no autorizada».
Sin embargo, y a pesar de la cualidad de «no autorizado» de nuestro
relato, hay una consideracion que estimo necesario hacer. Éste no es un libro anticatolico, y mucho menos antirreligioso. En sus paginas no leera temas que afecten a la doctrina de la fe
cristiana en general ni de la catolica en particular, mas alla de
algunas explicaciones que se han considerado necesarias para arrojar
luz sobre determinadas cuestiones que de otra manera no hubieran
quedado suficientemente aclaradas.
Se suele decir que en el Vaticano todo lo que no es sagrado es
secreto. Pues bien, vamos a dejar a un lado lo sagrado y nos centraremos en lo secreto, en concreto en los aspectos menos conocidos de la politica, la diplomacia y, sobre todo, la economia del
Vaticano, un Estado soberano que, como todas las naciones que en el
mundo han sido, ha debido en multiples ocasiones perder de vista la
estricta observancia de la moralidad para asegurar su propia
supervivencia y prosperidad. En este sentido, me atreveria a decir
que se podria haber escrito un libro similar casi sobre cualquier
otra nacion del mundo.
Nadie deberia sentirse ofendido ni atacado en lo tocante a sus
creencias, pues el objetivo de este trabajo son cuestiones completamente alejadas de lo espiritual. No es que tenga excesiva fe en
que estas palabras sirvan para aplacar a los detractores que de
seguro tendra la presente obra, y que se empeñaran en sentirse
agraviados por lo que tan solo es una recopilacion de hechos fruto
del estudio de una extensa bibliografia. A ellos no me queda otra
cosa que recordarles las Sagradas Escrituras: «¡Y ahora resulta
que por decirles la verdad me he vuelto su enemigo!».1
1. Calatas 4:16.
Éste es un libro que cuenta lo que sucede tras los muros de la
capital del catolicismo: las luchas por el poder, las intrigas
politicas internas y externas, las maniobras economicas de altos
vuelos... Es precisamente en este terreno donde haremos especial
hincapie, pues llama poderosamente la atencion que, a excepcion
del descubrimiento en 2002 de la magnitud que habian alcanzado los
casos de abuso de menores en el seno de la Iglesia, la practica
totalidad de los escandalos que han salpicado a la Santa Sede a lo
largo del siglo xx estan marcados, en mayor o menor medida, por lo
economico. Uno llega incluso a preguntarse como es posible que una
sola institucion haya estado envuelta en tantas actividades
economicas fraudulentas. Algunas posibles respuestas a esta cuestion
se encuentran en las siguientes paginas. La causa fundamental de
ello es la tradicional falta de transparencia de la Santa Sede y de
sus instituciones economicas. Gran cantidad de ejemplos historicos
nos indican que cuanto mayor es el grado de secreto de una
organizacion tanto mas facil es que la corrupcion anide en su seno
sin que sea advertida ni siquiera por muchos de sus integrantes.
Aparte de esto, el dinero y la religion hacen muy malas migas. La
opulencia vaticana ha servido para atraer a personajes no precisamente santos, que, unas veces sorprendiendo la buena fe de los
administradores de la Santa Sede, y otras con la complicidad de
estos, han llevado a la institucion a situaciones sumamente
embarazosas. Otras veces las amistades peligrosas se aproximaban
no tanto al calor del dinero como de la afinidad ideologica. Durante
casi todo el siglo xx, el gran enemigo de la Iglesia catolica fue
el comunismo, y era logico que aquellos que compartian esa enemistad
miraran hacia Roma en busca de una alianza. Lo malo es que entre
estos «enemigos de mis enemigos» habia compañeros de viaje tan
poco recomendables para proyectar una imagen de santidad como la
nomina al completo de los dictadores fascistas de Europa y America
del Sur, los servicios de inteligencia de diversas naciones o la
Democracia Cristiana italiana, antaño fuertemente vinculada con la
mafia.
Si a todo lo anterior le sumamos los eternos rumores que han ido
naciendo al abrigo de la opacidad vaticana, como los referentes a
la infiltracion masonica en la Santa Sede, los de juego sucio
en algunos conclaves o el misterio que aun envuelve la prematura
muerte de Juan Pablo I o el atentado contra Juan Pablo II, ya tenemos ingredientes mas que suficientes para una «biografia no
autorizada».
Por ultimo, el lector se dara cuenta de que en esta obra nos
centramos mas en el como que en el porque de la historia que
narramos. Ello se debe a que, sin sacrificar en modo alguno el
rigor, si hemos querido priorizar la amenidad del relato. Por esta
misma razon todos los asuntos economicos que se tratan en el libro
han sido simplificados en aras de la comprension, ya que algunas de
las tramas financieras a las que nos referiremos presentan una
complejidad al alcance de un grupo muy reducido de iniciados. No
obstante, el lector que quiera profundizar con mas detalle en alguno
de los temas que aqui se tratan encontrara una amplia bibliografia
que espero le sea de tanta ayuda como a mi.
Cordoba, 24 de junio de 2005
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PACTANDO CON EL DIABLO. MUSSOLINI Y PÍO XI
El, Estado Vaticano, tal como lo conocemos hoy, nace con la firma
del Tratado de Letran el 11 de febrero de 1929, pero para llegar
hasta ahi el trono de San Pedro tuvo que atravesar un prolongado
periodo de decadencia a lo largo de 59 años que a punto estuvo de
comprometer su existencia. La salida de aquella situacion vendria de
la mano de Pio XI, que no dudo a la hora de pactar con el mismo
diablo, encamado en la figura de Benito Mussolini, para salvar a la
Santa Sede de la ruina.
A comienzos de 1929, poco imaginaba el mundo la tremenda crisis
economica a la que tendria que hacer frente apenas unos meses mas
tarde. Sin embargo, la miseria ya llevaba tiempo instalada entre
los, solo aparentemente, opulentos muros del Vaticano. Hacia tiempo
que los numeros rojos habian impuesto su dictadura en las arcas
vaticanas. La quiebra en 1923 del Banco de Roma, donde se
gestionaban todas las cuentas de la Santa Sede, supuso un serio
quebranto para las finanzas pontificias, a pesar de que la
institucion fue salvada en ultima instancia por Mussolini que aporto 1.750 millones de liras. Esta aportacion fue un
primer
acercamiento entre la Santa Sede y los fascistas, lo que dejo
practicamente indefenso al Partido Catolico, unica fuerza
democratica con suficiente implantacion como para plantarle cara a
los seguidores del Duce (titulo equivalente al de caudillo en
español). De hecho, a raiz de esta intervencion, las jerarquias
prohibieron que los clerigos militasen en este partido, lo que segun diversos analistas allano de forma notable el ascenso al poder
de Mussolini.
Pero el balon de oxigeno que supuso el reflote del Banco de Roma no
habia sido suficiente. El palacio de Letran necesitaba urgentes
reformas y el personal de la Santa Sede habia sido reducido a su
minima expresion para minimizar los gastos lo maximo posible. Nunca
la Iglesia habia estado tan cerca del ideal de pobreza de los
primeros cristianos. Las causas de este estado eran multiples, y
entre ellas cabe destacar no solo la mala suerte financiera, sino
el catastrofico efecto que para las cuentas papales habia tenido el
proceso de reunificacion de Italia, que tuvo lugar en el siglo xix.
Este hecho historico privo, ademas, al Vaticano de muchos de sus
recursos economicos, en especial grandes extensiones de terreno
—los Estados Pontificios que ocupaban buena parte de la Italia
central— que habian proporcionado a la Santa Sede unas saneadas
rentas.
Incluso el pontifice habia tenido que soportar la humillacion de ser
«invitado a abandonar» el palacio del Quirinal, en el centro
historico de Roma, que fue ocupado por la familia real y el
presidente. A partir de entonces se sucedieron varios intentos
infructuosos de alcanzar un acuerdo. En 1871 el gobierno italiano
garantizo al papa Pio IX, por medio de la llamada Ley de Garantias,
que tanto el como sus sucesores podrian disponer del Vaticano y del
palacio de Letran. Tambien se les indemnizaria con 3.250.000 liras
anuales como compensacion por la perdida de los Estados
Pontificios. Los representantes de la Iglesia
se negaron en redondo a aceptar estas condiciones. Para ellos la
cuestion de la soberania era fundamental, ya que, segun su parecer,
era imprescindible para el cumplimiento de su mision espiritual que
la sede de la Iglesia se mantuviera independiente de cualquier poder
politico.
Asi pues, a partir de ese momento los papas pasaron a considerarse
a si mismos como «prisioneros» dentro del Vaticano.
SEÑORES DEL CIELO Y LA TIERRA
Para entender hasta que punto debieron de sentirse agraviados ante
esta situacion, y como se llego a este punto, baste hacer un somero
repaso de la historia de la Santa Sede y de algunos de los papas mas
importantes.
Desde la promulgacion del Edicto de Milan por Constantino en 312
hasta la reforma protestante de 1517, los papas habian sido el poder
hegemonico en Europa. El papa, como vicario de Cristo en la Tierra,
tiene un poder ilimitado. Reyes y emperadores debian arrodillarse
ante el. El IV Concilio de Letran, en 1215, establecio que el obispo
de Roma tenia autoridad no solo en temas espirituales o
pastorales, sino tambien en asuntos materiales y politicos.1 El
poder del papa radicaba en su calidad de estadista
y de vigilante del equilibrio entre los distintos estados. El papa,
como los jefes de Estado, disponia de ejercitos y de territorios
para enfrentar eventuales amenazas que se pudieran presentar.
1.
«El señor concedio a Pedro», establecio el papa Inocencio III,
«no solo el gobierno de la Iglesia, sino del mundo. Ahora podeis
ver quien es el servidor que es puesto sobre la familia del Señor;
verdaderamente es el vicario de Jesucristo, el sucesor de Pedro, el
Cristo del Señor; puesto entre Dios y el hombre, de este lado de
Dios, pero mas alla del hombre; menos que Dios, pero mas que el
hombre; quien juzga a todos, pero no es juzgado por nadie». Antes,
en el siglo IX, el papa Esteban V habia ido aun mas lejos en su
entusiasmo retorico: «Los papas, como Jesus, son concebidos por sus
madres al ser cubiertas por el Espiritu Santo. Todos los papas son
una especie de hombres-dioses, con el proposito de ser mas capaces
de servir las funciones de mediadores entre Dios y la humanidad.
Todos los poderes del cielo y de la tierra les son concedidos».
Durant, Will, The Age ofFaith, Simon & Schuster, Nueva York, 1950.
Tras la caida del Imperio romano, el papa habia ocupado el papel que
antaño desempeño el cesar. Un ejemplo de su poder es el papel que
tuvieron en la mediacion entre España y Portugal, monarquias que
acataron la Bula Intercaetera, que dividio el continente americano
en 1493. Los obispos solo tenian que rendir cuentas ante el papa,
que era quien los nombraba y destituia.2
2. Williams, Paul L., Everything You Always Wanted to Know About the
Catholic Church but Were Afraid to Ask for Fear of Excommunication,
Doubleday, Nueva York, 1990.
El poder de los papas era tal que fueron capaces de destronar a
reyes y emperadores, o bien obligarles a usar su poder secular para
hacer cumplir la Inquisicion, que era conducida por sacerdotes y
monjes catolicos. La culminacion de esta escalada de poder
absoluto ocurrio en 1870, cuando el papa fue declarado infalible. Lo
que la mayoria de la gente no sabia, y aun hoy desconoce, es que
este proceso fue influido por documentos falsificados elaborados
para alterar la percepcion que los cristianos tenian de la historia
del papado y de la Iglesia. Una de las falsificaciones mas famosas
son los Falsos decretos de Isidoro, escritos alrededor de 845. Se
trata de 115 documentos supuestamente escritos por los primeros
papas.
LA CASA DE LAS FALSIFICACIONES
Sobre la falsedad de estos textos no existen dudas y la propia Enciclopedia Catolica admite que son falsificaciones, aunque en
cierto sentido los disculpa. Dice que el objetivo del engaño era
permitir a la Iglesia ser independiente del poder secular, e impedir al laicado gobernar la Iglesia, lo que dicho claramente no es
otra cosa que aumentar el poder del papa. Mas grave, si cabe, que la
alteracion de documentos era la manipulacion de documentos
existentes a los que se añadia material segun la conveniencia del
papa de turno. Esto era muy sencillo, en especial en la epoca en que
para la preservacion de los documentos se dependia exclusivamente
del trabajo de copistas y bibliotecarios, que, en su totalidad, eran
clerigos.
Una de estas manipulaciones es una carta que ha sido atribuida
falsamente a san Ambrosio, en la que se hizo afirmar al santo que si
una persona no esta de acuerdo con la Santa Sede puede ser
considerada hereje. Otra falsificacion famosa, esta del siglo ix,
fue la «Donacion de Constantino», segun la cual el emperador
Constantino concedio el gobierno de las provincias occidentales
del Imperio romano al obispo de Roma. Este tipo de cosas ocurria con
tanta frecuencia que los cristianos ortodoxos griegos se referian a
Roma como «la casa de las falsificaciones». No es de extrañar:
durante trescientos años los papas romanos utilizaron este tipo de
añagazas para reclamar autoridad sobre la Iglesia en Oriente. El
rechazo de estos documentos por parte del patriarca de
Constantinopla culmino con la separacion de la Iglesia ortodoxa.
Hoy dia aun permanecen vigentes muchos de aquellos errores. El
Decretum gratiani, una de las bases del derecho canonico, contiene
numerosas citas de documentos de dudosa autenticidad. Pero no es el
unico texto de capital importancia en la historia de la Iglesia
cuyas fuentes son harto discutibles. En el siglo xin, Tomas de
Aquino escribio la Summa theologica y otras obras que se cuentan
entre las mas trascendentes de la teologia cristiana. El problema es
que Aquino utilizo el Decretum y otros documentos contaminados
pensando que eran genuinos.
En cierto sentido, el tema de los documentos falsificados tiene
mucho que ver con el del trafico de reliquias falsas tolerado,
cuando no fomentado, por la Santa Sede durante siglos. Verdaderas
o falsas, las reliquias hacian mas firmes las creencias de los
fieles. Su posesion se convirtio en la Edad Media en una verdadera
fiebre, algo a lo que ayudaron diversos factores tanto religiosos
como politicos y economicos. Las reliquias mas apreciadas eran las
que se relacionaban con la vida de Cristo, llegando a contarse mas
de cuarenta sudarios, treinta y cinco clavos de la pasion e
innumerables astillas de la Cruz. Tambien se comerciaba con toda
suerte de objetos que tuvieran relacion, real o no, con cualquier
personaje de la corte celestial. El saqueo de Constantinopla por
los cruzados en 1204 produjo una enorme inflacion de supuestos
restos sagrados por todo Occidente, alimentada no tanto por el
expolio de la ciudad cuanto por la creciente oferta de talleres
orientales especializados en la fabricacion de semejantes
souvenires.
EL PRINCIPIO DEL FIN
No obstante, aun siendo grande, el poder de los papas no era eter
no. La reforma protestante supuso el comienzo de un lento pero
inexorable proceso de decadencia en el poder temporal de los pon
tifices. Impuestos y donaciones dejaron de fluir de las prosperas
tierras del norte de Europa. Este proceso historico fue dejando ex
haustos los cofres papales. En 1700, durante el pontificado de Clemente XI, la Iglesia debia quince millones de escudos. En menos de
medio siglo esa deuda ya se habia multiplicado casi por diez.
La Revolucion francesa privo a la Iglesia de sus posesiones en
Francia y, peor aun, fue la antesala del saqueo de Roma por parte de
las tropas de Napoleon, que pretendia cobrar a los Estados
Pontificios un tributo que estos no podian pagar. En 1797
Napoleon Bonaparte tomo Roma y se apodero de numerosos tesoros
artisticos. Tras el Congreso de Viena de 1815, Roma paso de nuevo a
manos del papado. Pese a todo, la ocupacion de Italia por Napoleon
estimulo una reaccion nacionalista, y, en 1861, Italia se unifico
bajo la casa de Saboya. Pero Roma no se incorporo al reino de Italia
y hasta 1870 no pudo ser ocupada.
Por otro lado, el providencial recelo de la Iglesia hacia los
adelantos cientificos hizo que los Estados Pontificios no se beneficiaran de la Revolucion industrial, convirtiendose en una de las
zonas mas atrasadas de Europa con un potencial economico que
disminuia poco a poco.
En este proceso final tuvo mucho que ver la escasa cintura po
litica, cuando no el abierto empecinamiento de Pio IX, el ultimo
«papa rey». Este peculiar pontifice era epileptico y de caracter
bastante impulsivo. El 16 de junio de 1846, Giovanni Maria Mastai
Ferretti era ungido en el sitial de San Pedro con el nombre de Pio
IX para suceder a Gregorio XVI. El conclave demoro cuatro rondas
antes de coincidir en su nombre, hostigado por la corriente
conservadora que acusaba a Ferretti de progresista (mas tarde se
comprobaria lo equivocados que estaban). Una de sus primeras medidas
—poner en libertad a dos mil presos politicos que se morian en las
mazmorras de los Estados Pontificios— parecio confirmar esa
sospecha; una fraccion de purpurados considero que ese acto
desautorizaba la politica intransigente de Gregorio XVI y fa
vorecia las maniobras de los masones, su particular bestia negra, a
la que culpaba de todos los males del mundo.
En 1864 Pio IX publico el notorio Syllabus de errores, en el que se
condenaban los ideales liberales como la libertad de conciencia y
la separacion de Iglesia y Estado. Por otra parte, Pio Nono fue el
papa que convoco el I Concilio Vaticano, con el expreso proposito
de definir como dogma de fe la doctrina de la infalibilidad papal,
un punto que desato no pocas controversias entre los asistentes al
concilio.
Como buenos conocedores de la historia de los papas, varios obispos
catolicos se opusieron a declarar la doctrina de la infalibilidad
papal como dogma en el concilio de 1869-1870. En sus discursos, un
gran numero de ellos menciono la aparente contradiccion entre
semejante doctrina y la reconocida inmoralidad de algunos papas. Uno
de estos discursos fue pronunciado por el obispo Jose Strossmayer.
En su argumento contra el edicto de la «infalibilidad» como dogma,
menciono como algunos papas se habian manifestado contrarios a la
doctrina de papas anteriores, haciendo referencia especial al papa
Esteban, que llevo a juicio al papa Formoso.
La historia en cuestion
es esperpentica, ya que el papa Formoso habia muerto ocho meses
antes. Sin embargo, su cadaver fue exhumado y llevado a juicio por
el papa Esteban. El cadaver, putrefacto, se situo en un trono. Alli,
ante un grupo de obispos y cardenales, lo ataviaron con las
vestimentas del papado, se puso una corona sobre su calavera y el
cetro en los cadavericos dedos de su mano. Mientras se celebraba
el juicio, el hedor del muerto llenaba la sala.
El papa Esteban,
adelantandose hacia el cadaver, lo interrogo. Claro esta, no obtuvo
respuesta, y el papa difunto fue sentenciado culpable de todas las
acusaciones. Entonces le fueron quitadas las vestimentas papales,
le arrebataron la corona y le mutilaron los tres dedos que habia
usado para dar la bendicion papal. Despues arrastraron el cadaver
putrefacto, atado a una carroza, por las calles de la ciudad, tras
lo cual fue arrojado al Tiber. Sin embargo, no acaba ahi la
historia, ya que despues de la muerte del papa Esteban, el siguiente
papa romano rehabilito la memoria de Formoso.
REVUELTAS POPULARES
El citado es solo el mas llamativo de muchos otros casos. Despues
de su muerte, el papa Honorio I fue acusado de hereje por
el VI Concilio, en el año 680. El papa Leon confirmo su conde
nacion. Posteriormente, el papa Virgilio, tras sancionar libros,
retiro su condena; luego los volvio a sancionar y una vez mas re
tiro la condena, para mas tarde volver a revocar esta decision. En
el siglo xi hubo tres papas rivales al mismo tiempo. Todos ellos
fueron depuestos por el concilio convocado por el emperador Enrique
III. Y asi podriamos citar decenas de ejemplos similares.
A pesar de estos argumentos, Pio IX consiguio que la infalibilidad
del papa fuera declarada dogma de fe. Su espiritu conservador y su
casi paranoica obsesion con los masones le hizo no comprender la
magnitud imparable del movimiento nacional italiano, al que se opuso
sistematicamente, asi como a conceder el sufragio a los subditos
de los Estados Pontificios. La tension maxima estallo cuando el papa
se nego a apoyar a los nacionalistas que luchaban por liberar Italia
del dominio austriaco. Los italianos sintieron este abandono como
una afrenta, dando lugar a un levantamiento que comenzo el 15 de
noviembre de 1849, cuando la turba asesino al conde Pellegrino
Rossi, el primer ministro de los Estados Pontificios. Al dia
siguiente, el Quirinal, la residencia de verano del pontifice, fue
saqueada, y murio en la refriega Palma, uno de los prelados de la
corte.
Dado que la situacion era insostenible. Pio IX no tuvo mas remedio
que huir disfrazado de Roma el 24 de noviembre3 y establecerse
temporalmente en Gaeta, cerca de la costa mediterranea. El 9 de
febrero de 1849 se proclamo la Republica Romana por parte de
Giuseppe Mazzini, Cario Armellini y Aurelio Saffi. No obstante, la
nueva republica no iba a tener una vida demasiado prolongada. Desde
su exilio, el papa pidio ayuda a los catolicos de Europa, logrando
una intervencion de las tropas francesas que
,. g e¡ pontifice regresara a la ciudad el 12 de abril de 1850. Pero
el destino de los Estados Pontificios ya estaba sellado. Ni la
fuerza, ni la persuasion, ni tan siquiera la amenaza de excomunion
impidio que en los años siguientes los territorios papales fueran
proclamando, uno a uno, su independencia. Con la llegada de la
unidad de Italia, el ultimo «papa rey» se vio desposeido de las
regiones de la Romana (1859), Umbria, las Marcas (1860) y, en 1870,
la misma Roma, con la conocida toma de Porta Pia, el 20 de
septiembre, que marco el fin del poder temporal de los papas. Las
posesiones del papa pasaron a ser unos simples 480.000 metros
cuadrados en el centro de Roma.
3.
McBrien, Richard P., Lives ofthe Popes, Harper, San Francisco,
1997.
Pio Nono murio el 7 de febrero de 1878. Por aquel entonces, el
pueblo italiano aun guardaba rencor a aquel pontifice que no habia
sabido entender sus ansias de independencia. Prueba de ello es que
su cortejo funebre fue atacado por la multitud, que pretendia
arrojar los restos del pontifice al Tiber, como ocurrio siglos antes
con el papa Formoso. Solo la oportuna intervencion de las tropas
impidio que se consumara la profanacion del cadaver.4
4. Bokenkotter, Thomas, A Concise History of the Catholic Church,
Image Books, Garden City, 1979.
DE MAL EN PEOR
Los sucesores de Pio IX no contribuyeron demasiado a mejorar la
dificil situacion que dejo el pontifice tras su muerte. El habil
diplomatico Leon XIII evito que la fractura entre la Iglesia y los
regimenes democraticos se hiciera aun mayor, aconsejando a los catolicos franceses la adhesion al regimen republicano y señalando que
cualquier forma de gobierno era digna de aprobacion si respetaba los derechos del hombre. Durante su pontificado comenzo a
hacerse sentir la falta de los ingresos procedentes de los Estados
Pontificios.
El 9 de agosto de 1903 fue coronado Pio X. Continuador del
pensamiento de Pio IX, emitio un decreto en forma de motu proprio
titulado Sacrorum antistitum., en el que solicitaba de todos los
clerigos un voto en contra del «modernismo, sintesis de todas las
herejias».5 En este texto podemos ver como vuelve a florecer la
obsesion de Pio IX:
«Nos parece que a ningun obispo se le oculta que
esa clase de hombres, los modernistas, cuya personalidad fue
descrita en la enciclica Pascendi dominici gregis, no han dejado de
maquinar para perturbar la paz de la Iglesia. Tampoco han cesado de
atraer adeptos, formando un grupo clandestino;
sirviendose de ello inyectan en las venas de la sociedad cristiana
el virus de su doctrina, a base de editar libros y publicar
articulos anonimos o con nombres supuestos. Al releer nuestra carta
citada y considerarla atentamente, se ve con claridad que esta
deliberada astucia es obra de esos hombres que en ella
describiamos, enemigos tanto mas temibles cuanto que estan mas
cercanos;
abusan de su ministerio para ofrecer su alimento envenenado y
sorprender a los incautos, dando una falsa doctrina en la que se
encierra el compendio de todos los errores».
Pio X fue el primer papa en no ser embalsamado mediante la
evisceracion y drenaje de la sangre, ya que se encargo de abolir
esta practica antes de su muerte. Este decreto tuvo consecuencias
bastante desastrosas para los restos mortales de algunos de sus
sucesores. En el caso de Pablo VI, que murio en 1978, los amor
tajadores solo prepararon el cadaver para un ataud cerrado. Apenas
dos dias despues de ser exhibido, la piel del papa comenzo a
decolorarse, su mandibula se hundio y sus uñas se oscurecieron. El cadaver de Pio XII fue tan mal conservado en 1958 que
los cuatro hombres que hacian guardia en el Vaticano tenian que
cambiar cada quince minutos porque no podian soportar el olor. Mas
extraño fue el caso de Juan Pablo I, cuyo rostro se volvio in
explicablemente verde, lo que aumento los rumores respecto a un
posible envenenamiento.
5. Acta apostolicele seais, 9 de septiembre de 1910, num. 17.
UN PAPA DÉBIL
El sucesor de Pio IX fue Benedicto XV. Sus detractores decian que su
figura era fiel reflejo de la propia decadencia de la Iglesia. En
efecto, su apariencia era fragil y poco agraciada a causa de un accidente sufrido en la infancia. Durante su reinado quedo mas claro
que nunca que la influencia del Vaticano apenas era la sombra de lo
que habia sido en el pasado. Sus esfuerzos mediadores durante la
Primera Guerra Mundial fueron rechazados por ambos bandos en
conflicto.6
6. Pollard, John E, The Vnknown Pope: Benedict XV (1914-1922) ana
the Pursuit of Reare, Casell Academia, Washington, 1999.
Intento un acercamiento a las fuerzas anticlericales,
llegando a calificar la Revolucion rusa de «triunfo contra la tira nia». De poco le sirvieron estas palabras: el comunismo pronto se
revelo como una doctrina irreconciliablemente anticristiana y como
una de las mayores amenazas para la Iglesia de la epoca.
En Italia se vio igualmente incapaz de controlar la pugna entre los
extremismos de izquierda y derecha, que culmino con el triunfo del
fascismo. La Iglesia se habia vuelto tan debil que no pudo impedir
que los extremistas tomasen al asalto los templos y se subieran a
los pulpitos a declamar sus arengas ante los atonitos feligreses.
Ante esta situacion, en 1919, el mismo año en que se crea el
movimiento fascista, se funda el Partido Popular Italiano, cuyo primer secretario es un sacerdote de Caltagirone, don Luigi
Sturzo, que intento mantener las tesis cristianas en medio de
aquella enrarecida arena politica.
En 1920, cuando empezaron las reuniones de la Sociedad de Naciones,
Benedicto XV publico una nueva enciclica, Pacem Dei munus, en la que
reclamaba sus derechos como soberano de un Estado. Sin embargo, los
lideres internacionales hicieron oidos sordos a la enciclica, a
consecuencia de lo cual la Santa Sede no pudo participar en los
trabajos de la Sociedad de Naciones, sobre todo debido a la
oposicion del delegado italiano en la misma, Nitti.
En el aspecto financiero las cosas no iban mucho mejor. Durante el
pontificado de Benedicto XV el presupuesto del Vaticano se redujo
hasta ser apenas una cuarta parte del de la epoca de Leon XIII. El
22 de enero de 1922, Benedicto XV fallecia en el Vaticano victima de
una epidemia de gripe. Sus ultimas palabras fueron: «Ofrecemos
nuestra vida para la paz del mundo».
El siguiente papa en acceder al trono de San Pedro fue Pio XI,
Ambrogio Damiano Achule Ratti, que lo hizo entre 1922 y 1939. Nacio
el 31 de mayo de 1857 en Desio, Italia, en el seno de una familia
acomodada dedicada a la industria textil. Curso estudios en las
universidades Lombarda y Gregoriana de Roma, y fue ordenado
sacerdote el 27 de diciembre de 1879. Entre 1882 y 1888 fue
catedratico de teologia en el seminario de Milan. Mantuvo siempre
viva su actividad pastoral, dandose en ocasiones tiempo para
practicar el montañismo.
Al igual que el recientemente fallecido
Juan Pablo II, era un experto en esta practica. (Se cuenta que en su
juventud emprendio la subida del Monte Rosa y aguanto durante toda
la noche una feroz tormenta alpina colgado de una cornisa.) Achille
se dedico al estudio de la paleografia. Hasta 1910 fue bibliotecario
y posteriormente director de la Biblioteca Ambrosiana de Milan, y
prefecto de la Biblioteca Vaticana en Roma.
En estos cargos tuvo
ocasion de familiarizarse con la historia politica y los
acontecimientos de su epoca, lo que le aporto
el bagaje teorico necesario para realizar una visita apostolica a
Polonia, devastada por la guerra en 1918, por orden del papa Be
nedicto XV. Este viaje le sirvio para demostrar que estaba excep
cionalmente dotado para las tareas diplomaticas. Su habilidad y celo
le valieron el nombramiento de nuncio de Su Santidad en este pais en
1919. Dos años despues recibio la dignidad de cardenal y arzobispo
de Milan, y en 1922 sucederia al papa Benedicto XV.
RATAS EN SAN PEDRO
Quiza la circunstancia que mejor simbolice la terrible situacion
financiera a la que se habia visto abocada la Santa Sede tras estas
ultimas decadas tan turbulentas fue la plaga de ratas que, como una
condenacion biblica, se adueño del Vaticano. Sin embargo, no se
trataba de ninguna maldicion, sino de una concatenacion de causas y
efectos logicos. La falta de dinero habia hecho que la red de
alcantarillado del Vaticano se encontrara en un estado de abandono
superior al resto de las instalaciones. Inundaciones, atascos y
derrumbes estaban a la orden del dia sin que nadie hiciera nada
para remediarlo. En estas condiciones, los roedores se multiplicaron
sin freno y fue solo cuestion de tiempo que comenzaran a salir a
la superficie.
Aquellos animales, asociados tradicionalmente por el folclore con la
figura de Satanas, tenian un comportamiento sacrilego que no
desmerecia en absoluto su fama. No respetaban ni las sepulturas de
los pontifices de la antigüedad ni la residencia del actual. Su
ansia destructiva se aplicaba con igual saña a los tapices (ya muy
castigados por la polilla) y al mobiliario. La situacion alcanzo un
punto tan alarmante que ya no se guardaban hostias consagradas en
los sagrarios por miedo a que los roedores cometieran la mas
terrible de las profanaciones para un catolico: mancillar el
cuerpo de Cristo.
En medio de aquella situacion, a muchos les parecia ironico que el
apellido del papa fuera precisamente Ratti.7
La eleccion de Pio XI fue complicada y no se decidio hasta despues
de quince votaciones. No obstante, fue un conclave relativamente
corto si se compara con los anteriores. Como en tantas otras
ocasiones, el conclave se encontraba dividido entre los mas
conservadores, partidarios del cardenal español Rafael Merry del
Val, y los progresistas, cuyas simpatias se decantaban por el
cardenal Gasparri.
El nuevo pontifice pronto demostro que su pontificado no iba a ser
intrascendente. Pio XI, nada mas ser elegido, hizo algo que no
habian hecho ni Pio X ni Benedicto XV a causa de la perdida de los
Estados Pontificios: aparecio en el gran ventanal de la fachada de
San Pedro para impartir la bendicion urbi et orbe. El hombre que se
asomo a aquella ventana conservaba en estampa mucho de la imponente
y atletica figura de su juventud. Su rostro, de frente despejada y
ojos penetrantes, inspiraba respeto a quienes se encontraban con el.
Se involucraba en todos los aspectos del gobierno de la Iglesia,
realizando toda clase de preguntas a sus colaboradores.8 (Alguno de
ellos llego a afirmar que preparar una reunion con el Santo Padre
era peor que un examen.)9
7. Ratto significa en italiano 'rata'. Su plural es ratti. (N. del
A.)
8. Cornweil, John, El Papa de Hitler: la verdadera historia de Pio
XI, Planeta, Barcelona, 2000.
9. McBrien, Richard P., op. cit.
LA PAZ DE CRISTO EN EL REINO DE CRISTO
Pio XI se volco en la expansion de la Iglesia por todo el planeta,
de hecho, «Papa de las Misiones» era el titulo que mas agradaba a
Pio XI. Su doctrina era que los territorios extraeuropeos fueran
confiados al clero local; buena prueba de ello fue el nombramiento
de los primeros obispos chinos y japoneses en 1926 y 1927. Tambien
hizo construir en el Gianicolo (Roma) la grandiosa sede del Colegio
y la Universidad Urbana de Propaganda Fide, para que los jovenes de
los paises de misiones destinados al sacerdocio tuviesen una
adecuada preparacion para sus futuras tareas. En 1927, con la
institucion del Museo Misionero-Etnologico del Vaticano, se abrio
la posibilidad de conocer a fondo la actividad misionera y las
grandes religiones y culturas del mundo.
Al contrario que la mayoria de sus antecesores. Pio XI fue un gran
protector de las ciencias, algo que no es de extrañar dado su
trabajo durante años como archivista e investigador. De hecho, la
reforma de la Biblioteca Vaticana fue una de sus prioridades, tras
lo cual fundo el Instituto Cristiano de Arqueologia, la Academia
de Ciencias y el Observatorio Vaticano en Castelgandolfo.
En el terreno politico y social tambien destaco su labor. La
eleccion de su lema —«La paz de Cristo en el reino de Cristo»— nos
habla de un pontifice partidario de la militancia activa en los
asuntos terrenales. En este sentido, su gran enemigo fue el comu
nismo, sobre el que promulgo una enciclica titulada Divini re
demptoris. Para Pio XI era un «satanico azote» cuyo objetivo era
«derrumbar radicalmente el orden social y socavar los fundamentos
mismos de la civilizacion cristiana», constituyendo «una realidad
cruel o una seria amenaza que supera en amplitud y violencia a
todas las persecuciones que anteriormente ha padecido la Iglesia».10
Esto explica las simpatias con que miro, al menos en principio, a
dictadores como Franco, Hitler y Mussolini.
10. Pio XI, Divini redemptoris. 19 de marzo de 1937.
Sin embargo, como ya hemos visto, en la primera etapa de su
pontificado Pio XI tuvo problemas mucho mas cercanos y acuciantes que los planteados por el comunismo. La ambiciosa cadena
de fundaciones y reformas que hemos repasado se hizo con un exiguo
presupuesto anual que apenas superaba el millon de dolares. Cada
dia que pasaba la situacion se tornaba mas insostenible. Los
resultados de una auditoria realizada por la comision cardenalicia
no pudieron ser mas desalentadores. El deficit vaticano crecia de
forma desmedida, al tiempo que los ingresos y las donaciones
descendian vertiginosamente.
Los acreedores, de los cuales uno de
los mas importantes era el Reichbank aleman, comenzaron a perder
la paciencia y exigieron el pago de las deudas. Por su parte, uno de
los principales asesores economicos de la Santa Sede, el arzobispo
de Chicago George William Mundelein, que habia tenido que hipotecar
propiedades de la Iglesia por valor de un millon y medio de
dolares, comunico al pontifice su pronostico de una larga crisis
economica cuyos efectos se dejarian sentir en todo el mundo.
Acuciado por las necesidades economicas de la Santa Sede, y cegado
por su radical anticomunismo, Pio XI no se dio cuenta de que, de
una u otra forma, iba a seguir tratando con ratas.
11. Martin, Malachi, Rich Church, Poor Church, G. P. Putnam's Sons,
Nueva York, 1984.
EL ASCENSO DEL FASCISMO
Pio XI accedio al pontificado con el firme proposito de terminar de
una vez por todas con la anomalia que suponian las actuales
relaciones entre el Vaticano y el gobierno de Italia. El escollo mas
importante lo constituia la cuestion economica. La situacion financiera de Italia no era mucho mejor que la de la Santa Sede. Con
la mayor tasa de natalidad de Europa y una inflacion y paro
solo superados por los de Alemania, la pobreza era el estado natural de muchas familias italianas, lo que contribuyo notablemente
a enrarecer aun mas el ya muy agitado panorama politico. Mussolini y
sus fascistas estaban, literalmente, dispuestos a todo:
«Nuestro programa es simple. Queremos gobernar Italia».12 Para ello
desarrollaron una feroz campaña de violencia politica que tino de
sangre todo el pais. Solo en 1921 murieron, victimas de la violencia
fascista, cerca de quinientas personas.
Por su parte, los comunistas no se quedaron de brazos cruzados y
respondieron con una infinita sucesion de paros laborales que
culminaron en una huelga general. En la primavera de 1922, cuarenta
mil braceros fascistas bajo el mando de italo Balbo ocuparon
Ferrara como protesta por las miserables condiciones de vida. A
finales de julio de 1922, mas de 700.000 trabajadores se habian
afiliado a la Confederazione Nazionale delle Corporazioni,
sindicato del Partido Nacional Fascista. La derrota de la izquierda era evidente.
En octubre de ese mismo año, se reunio el congreso del Partido
Nacional Fascista y comenzaron los preparativos de la «Marcha so
bre Roma», planeada como la ocupacion de la capital italiana por
parte de los «camisas negras», fascistas cuyo objetivo era presionar
al rey para que encargase la formacion de gobierno a Mussolini.
Victor Manuel III, muy impresionado por la movilizacion fascista, y
poco afecto a los ideales y principios de la democracia parlamen
taria, decidio recurrir a Mussolini. En 1925 el Duce habia transfor
mado el pais en un regimen totalitario de partido unico basado en el
poder del Gran Consejo Fascista (organo creado en diciembre de 1922,
pero institucionalizado seis años mas tarde), respaldado por las
Milicias Voluntarias para la Seguridad Nacional.
12. Johnson, Paul, Modern Times: The Worid from the Twenties to the
Nineties, Harper Perennial, Nueva York, 1992
Y LOS TRENES LLEGABAN A TIEMPO
Los efectos del ascenso al poder de Mussolini no se hicieron esperar. La actividad economica se reactivo como por ensalmo. Las
tasas de paro e inflacion recuperaron sus niveles logicos. Las calles volvieron a ser seguras y los trenes llegaban a tiempo. Un
verdadero paraiso si a uno no le importaban cuestiones como la
democracia, la libertad de expresion o vivir en un estado policial
sin las minimas garantias juridicas.
En cualquier caso, las arcas de la hacienda italiana recuperaron
la salud perdida... y quedo claro que Mussolini era el hombre con
el que Pio XI tenia que tratar. El 20 de enero de 1923, el cardenal
Gasparri, secretario de Estado del Vaticano, mantuvo la primera de
una larga serie de entrevistas secretas con Mussolini.
Sin embargo, habia una circunstancia que podria dificultar
notablemente un entendimiento entre los fascistas y la Santa Sede.
Era de dominio publico que el Duce era ateo y virulentamente
anticlerical. En su juventud habia escrito varios textos
profundamente antirreligiosos y en su vida personal ni se habia
casado con su pareja ni habia bautizado a sus hijos. Se cuenta que
en una ocasion se quito el reloj y, poniendolo violentamente sobre
la mesa, le dio a Dios un minuto para fulminarle si realmente
existia y era todopoderoso. Pese a todo, una vez alcanzado el
poder, Mussolini fue consciente de las dificultades de gobernar en
Italia de espaldas a la Iglesia catolica: «Creo que el catolicismo
podria ser utilizado como una de nuestras mas potentes fuerzas
para la expresion de nuestra identidad italiana en el mundo».13
13. Cooney, John, The American Pope: The Ufe and Times of Francis
Cardinal Spellman, Times Books, Nueva York, 1984.
Por otro lado, el ateismo de Mussolini irritaba a los industriales
y financieros que le apoyaban economicamente, lo que hizo que el
Duce cambiara de tactica. Los fascistas estaban convencidos del
interes social de un sentimiento como el religioso, que es vinculo
comunitario en las masas. El propio Mussolini se sintio muy
sorprendido en 1922 ante la inmensa multitud que esperaba en la
plaza de San Pedro la eleccion de Pio XI: «Mira esta multitud de
todos los paises del mundo. ¿Como es que los politicos que gobiernan
las naciones no se dan cuenta del inmenso valor de esta fuerza
internacional, de este poder espiritual universal?». Asi que, a
pesar de su declarado ateismo, Mussolini no deseaba destruir lo que
existia, sino ir, progresivamente, modificandolo, reinterpretandolo,
hasta conseguir que un dia se transformase en una cosa muy distinta
y en una religion con un contenido muy diferente. Mussolini se
referia a esto como: «Roma, donde Cristo es romano».
Tras la Marcha sobre Roma comenzaron a prodigarse algunos gestos de
buena voluntad hacia el Vaticano, como la donacion al papa de la
valiosa Biblioteca Chigi. En la Santa Sede se desconfiaba de
Mussolini, pero a la vez se mantenia un prudente silencio sobre su
forma de llevar las riendas de Italia. Independientemente de que
el Duce mandara a prision a mas de diez mil de sus opositores o que
incitase a sus fascistas a «marchar sobre el cadaver podrido de la
libertad», en el Vaticano no se podia escuchar palabra alguna en
contra del caudillo fascista.
EL HOMBRE ENVIADO POR LA PROVIDENCIA
En 1924, siguiendo instrucciones expresas del Duce, el lider del
Partido Socialista, Giacomo Matteotti, que a la sazon era el mas
obstinado opositor a las pretensiones absolutistas de Mussolini, fue
asesinado por militantes fascistas. La oleada de indignacion
que recorrio toda Italia fue tan grande que durante esta crisis el
Duce estuvo a punto de perder todo lo que habia conseguido hasta
entonces. Tanto el Partido Popular como el socialista solicitaron
formalmente al rey la destitucion de Mussolini.
Cuando la situacion parecia desesperada, al lider fascista le llego
el auxilio de donde, probablemente, menos lo esperaba. Socialistas
y catolicos negociaban una solida coalicion para apartar del poder a
Mussolini cuando el papa Pio XI advirtio severamente a los
cristianos italianos de que cualquier alianza con los socialistas,
incluido su sector mas moderado, estaba estrictamente prohibida por
la ley moral, segun la cual la cooperacion con el mal constituye un
pecado. El papa no menciono que tanto en Belgica como en Alemania
esa cooperacion (con los socialistas, no con el mal) se estaba
produciendo sin que nadie hubiera advertido a los catolicos de
aquellos paises sobre el peligro que corrian.
No hay que desestimar la importancia de esta tacita complicidad.
La innegable influencia que tenia el parecer del papa sobre buena
parte de la opinion publica italiana hubiera hecho que cualquier
comentario sobre el ateismo, la integridad moral o los metodos
violentos de Mussolini pesara como una losa en la pretension de
este de convertirse en el cesar de la nueva Roma.
Consciente de ello, el Duce supo corresponder con extrema
generosidad al favor procedente de Roma. Declaro ilegal la ma
soneria, subvenciono con fondos publicos algunas instituciones
eclesiasticas que estaban al borde de la quiebra y eximio de obligaciones fiscales a la Iglesia y a sus miembros.
El 31 de octubre de 1926, el cardenal Merry del Val, que habia
sido secretario de Estado con Pio X y mantenia un puesto de
privilegio en el Vaticano, declaro publicamente: «Mi agradeci
miento tambien se dirige hacia el [Mussolini], que sostiene en sus
manos las riendas del gobierno en Italia. Con su perspicaz vision de
la realidad ha deseado y desea que la religion sea respetada,
honrada y practicada. Visiblemente protegido por Dios, ha mejorado
sabiamente la fortuna de la nacion, incrementando su prestigio en
todo el mundo».14 A lo que el propio papa apostillo el 20 de
diciembre de 1926 que «Mussolini es el hombre enviado por la
Providencia».
14. Manhattan, Avro, The Vatican in Worid Politics, C.A. Watts &
Co., Limited, Londres, 1949.
En esta aparente complacencia hacia el Duce habia mucho mas de
correccion politica que de sincera admiracion. En mas de una
ocasion, el papa habia calificado en privado al dictador de «hijo
del diablo». Este sentido de la conveniencia era mutuo. Sin variar
un apice lo que pensaba en su fuero interno, el comportamiento
externo de Mussolini hacia la Santa Madre Iglesia experimento un
importante giro. El Duce comenzo a acudir a misa, paso por la
vicaria para dar validez eclesiastica a su union matrimonial e
incluso bautizo a sus hijos, renunciando en su nombre, como todo
buen padre cristiano, al «diablo y sus obras». En el terreno
estrictamente politico, esta nueva relacion con el Vaticano quedo
patente con medidas legislativas, como los impuestos para las
parejas sin hijos o la consideracion del adulterio como delito
penal.
CONVERSACIONES SECRETAS
Asi pues, y a pesar del recelo mutuo, existia en aquel momento un
clima favorable para la firma de un concordato, tarea que el papa
encomendo al cardenal Gasparri. Tras algunas conversaciones, el
dictador manifesto su deseo de compensar a la Iglesia con una mas
que generosa remuneracion por la humillacion sufrida durante años
por los «papas prisioneros». El primer contacto entre ambas
partes habia acontecido, sin embargo, mucho antes, el 6 de agosto de
1926, cuando Domenico Barone —emisario de Mussolini— se entrevisto
secretamente con el doctor Francesco Pacelli —laico adscrito a la
Santa Sede y hermano del futuro papa Pio XII, que por aquel entonces
era nuncio en Berlin— para hacerle saber el interes de Mussolini
por reabrir la «cuestion romana». Pacelli manifesto al enviado del
futuro dictador que si realmente estaba dispuesto a negociar,
habia dos cuestiones que el papa consideraba imprescindibles como
punto de partida: el reconocimiento de la posesion de un Estado
soberano bajo la autoridad del pontifice y la igualdad juridica
entre matrimonio civil y religioso.
El Duce dio su consentimiento al inicio de las conversaciones bajo
estos terminos y las reuniones comenzaron a nivel estrictamente
confidencial: el jefe del Gobierno habia advertido a los
participantes de que la menor indiscrecion llevaria, de manera in
evitable, a la ruptura de las negociaciones y se consideraria aten
tatoria contra la seguridad del Estado, condenando al responsable
de la filtracion (fuera este seglar o religioso) a ser desterrado de
por vida a las islas Lipari. Buena parte del contenido de las
reuniones se centro en regatear las condiciones economicas del
acuerdo, que en una primera oferta de Mussolini consistia en la
donacion por parte del gobierno italiano de alrededor de cincuenta
millones de dolares en Obligaciones del Estado. Finalmente, esos
cincuenta millones se convirtieron en noventa, es decir, 1.750
millones de liras.
La mañana del lunes 11 de febrero de 1929, las calles de Roma se
fueron poblando de un gentio murmurante que parecia desafiar lo que
estaba siendo uno de los inviernos mas frios de los ultimos años. A
pesar del celo puesto tanto por el gobierno como por la Santa Sede,
buena parte de los romanos sabian que algo importante iba a suceder
en el Vaticano. Cuando el Duce descendio de su Cadillac negro
estacionado a un costado de la plaza de San Juan, media hora antes
del mediodia, le sorprendio
encontrar a una muchedumbre expectante que aguardaba su llegada.
Un acceso de ira le sobrevino al comprobar que sus ordenes no se
habian cumplido fielmente; es posible que incluso se viera tentado
de dar media vuelta en uno de sus celebres raptos temperamentales,
pero finalmente decidio subir los peldaños de la escalinata del
palacio de Letran, en cuyo interior el papa Pio XI, y casi todos los
miembros del gobierno vaticano, le esperaban desde hacia unos
minutos.
Ni la guardia fascista, ni los carabinieri, ni la Guardia Suiza es
taban alli. Todo se habia organizado de la manera mas discreta
posible para no llamar la atencion. Elegantemente vestido de cha
que, Mussolini ascendio hasta el segundo piso, donde le esperaba el
cardenal Gasparri, con quien cruzo un prolongado apreton de manos.
Gasparri habia tenido que abandonar la cama y todo el acto, unido a
lo inclemente del tiempo, iba a ser una verdadera ordalia fisica
para el anciano cardenal.15 No obstante, por nada del mundo iba a
perderse la firma, aunque ello le costase la vida, ya que con aquel
acto culminaba toda su carrera diplomatica. Estaba previsto que la
ceremonia se prolongase varias horas, pero el publico que aguardaba
en el exterior y el precario estado de salud de Gasparri —que tuvo
que permanecer sentado durante todo el acto— la redujeron a unos
meros cuarenta y cinco minutos.16 La lectura de las actas no comenzo
hasta las doce en punto. Tras las firmas, el cardenal obsequio a
Mussolini con la pluma de ave con mango de oro que habia servido
para rubricar el acuerdo. El lider fascista la acepto complacido:
«Sera para mi uno de los mejores recuerdos que haya merecido».
15. «Vatican at Peace with Italy After Long Quarrel», San Francisco
Chronicle, 12 de febrero de 1929.
16. Cortesi, Arnaldo, «Pope Becomes Ruler oi a State Again», The New
York Times, 12 de febrero de 1929.
El tratado se componia de tres apartados principales, aparte de
varios anexos y otras disposiciones; el primero, el concordato,
regulaba las relaciones entre la Iglesia y el gobierno italiano.
En el, se devolvia al Vaticano la completa jurisdiccion sobre las
organizaciones religiosas en Italia. El catolicismo pasaba a ser la
religion oficial del Estado italiano, prohibiendo que otras
confesiones religiosas pudieran hacer proselitismo en el pais y el
gobierno asumia pagar el salario de los sacerdotes con cargo a los
presupuestos nacionales. El segundo apartado, el Tratado de Letran
propiamente dicho, establecia la soberania del Estado Vaticano, con
el que automaticamente se establecian relaciones diplomaticas.
Aparte del recinto vaticano se concedia a la Santa Sede soberania
sobre tres basilicas de Roma (Santa Maria la Mayor, San Juan de
Letran y San Pablo), la residencia de verano del papa (el palacio
de Castelgandolfo) y varias fincas por toda Italia. Finalmente,
estaba la «Convencion Financiera», que de un plumazo llevaba a la
Santa Sede de la miseria a la riqueza.
Al dia siguiente de la firma, en una rueda de prensa. Pio XI sin
tetizo mejor que nadie el alcance del tratado que se habia firmado:
«Mi pequeño reino es el mas grande del mundo». El fervor que le
vanto el acuerdo fue tal que incluso la mesa en que habia sido ru
bricado comenzo una gira mundial para ser venerada como si de una
reliquia se tratara.17 El manto de misterio que se tendio sobre la
dilatada negociacion solo pudo ser descorrido con lentitud tras la
ceremonia de Letran. Se supo entonces que el texto del acuerdo habia
sido impreso en el Vaticano por operarios a los que se mantuvo
prisioneros hasta dias despues del 11 de febrero, y que el papa
habia corregido personalmente todas las pruebas de imprenta: «Hay
casos en que la presencia o ausencia de una coma —le comento a
Gasparri— puede modificar todo el contenido».
17. Considine, John J., «Historie Scene in the Lateran Palace», The
Catholic Advocate, Brisbane, Australia, 18 de abril de 1929.
Aquel contenido era tan importante que su trascendencia traspasaba
con mucho las diminutas fronteras del Estado Vaticano. Tanto es asi
que en dos lugares muy alejados del mundo habia dos personajes que
estaban particularmente atentos a los terminos del tratado por
razones que nada tenian que ver con el cristianismo. En Alemania,
un Adolf Hitler que comenzaba a ser algo mas que el jefe de una
pandilla de agitadores escribia en el periodico del partido nazi:
«El hecho de que la curia haya hecho las paces con el fascismo
muestra que el Vaticano confia en las nuevas realidades politicas
mucho mas de lo que lo hizo en la antigua democracia liberal, con
la que no pudo llegar a un acuerdo [...]. El hecho de que la Iglesia
catolica haya llegado a un acuerdo con la Italia fascista prueba mas
alla de toda duda que el mundo de las ideas fascistas esta mas cerca
de la cristiandad que del liberalismo judio o incluso el ateismo
marxista».18
En Estados Unidos, el banquero Thomas William Lamont, uno de los
principales agentes de la banca Morgan, estaba mucho menos
interesado en las consecuencias politicas del tratado que en los
noventa millones de dolares que llevaba aparejados. A fin de
cuentas. Pio XI era un viejo amigo de la casa Morgan. Siendo
monseñor Ratti prefecto de la Biblioteca Vaticana, el que mas tar
de se convertiria en papa gestiono la restauracion de una valiosa
coleccion de manuscritos coptos propiedad de J. Pierpoint Mor
gan.19 Aquellos pergaminos pasarian a ser una de las piezas mas
preciadas de la mitica «biblioteca negra» del millonario.
18. Hitler, Adolf, Volkischer Beobachter, 22 de febrero de 1929.
19. Chernow, Ron, The House o f Morgan: An American Banking Dynasty
and the
Rise of Modern finance, Grove Press, Nueva York, 2001.
Comenzaba una epoca en que las obras del diablo iban a ser
salpicadas con agua bendita.
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