ÍNDICE BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DEL VATICANO

  1. Pactando con el diablo. Mussolini y Pio XI

  2. El mercader en el templo. Bernardino Nogara, el constructor de las finanzas vaticanas

  3. El Papa de Hitler. Pio XII y el Tercer Reich y El Banco de Dios. El Instituto para las Obras de Religion

  4. El otro holocausto. El Vaticano y el genocidio en Croacia y Ratas a la carrera. El Vaticano al final de la segunda guerra mundial

  5. Haciendo balance. El Vaticano y la posguerra y El Papa que no fue. Gregorio XVII y Juan XXIII

  6. El banquero de la mafia, Michele Sindona y Pablo VI y Propaganda Due. La Masoneria fascista

  7. La sombra de San Pedro. El nuevo poder de Michele Sindona, Altas finanzas, altos delitos. La increible historia de los bonos falsos

  8. El crack Sindona. El hundimiento de las finanzas vaticanas

  9. 33 dias. La prematura muerte de Juan Pablo I

  10. Un comienzo accidentado. El escandalo del Banco Ambrosiano

  11. El juicio final. Los destinos de Paul Marcinkus, Michele Sindona y Licio Gelli , El golpe. Los nuevos escandalos financieros del Vaticano , La mala educacion. Los escandalos sexuales del clero

 

37 Doctrinas Catolicas Romanas
 
La Salvacion por Medio de la Iglesia
 
La Salvacion por Medio de Buenas Obras
 
La Iglesia Perdona los Pecados
 
La Unica Iglesia Verdadera
 
El Bautismo Salva
 
El Papa: Vicario de Cristo
 
El Papa: Infalible
 
Los Sacramentos Salvan
 
El Pecado de Presuncion
 
El Bautismo de Niños
 
Grados de Pecado
 
La Doctrina de la Transubstanciacion
 
La Eucaristia: Nos Guarda del Pecado
 
La Eucaristia: Ayuda a los Muertos
 
Maria: Salvadora
  Maria: Fue Salva Desde su Nacimiento
 
Maria: Virgen Perpetua
 
Maria: Fuente de Santidad
 
Maria: Intercesora
 
Maria: Receptora de las Oraciones
 
Maria: Reina del Universo
 
La Misa
  El Purgatorio
 
La Oracion a los Santos
 
La Oracion por los Muertos
 
Las Imagenes
 
La Confirmacion
 
La Confesion de Pecados al Sacerdote
 
Las Indulgencias
 
La Interpretacion de la Palabra de Dios
 
La Oracion Catolica
 
La Penitencia
 
Son Cristianos los Catolicos?
 
Es Posible que 850 Millones de Catolicos Esten Equivocados?
 
La Reconciliacion
 
El Celibato
 
La Uncion de los Enfermos
      Apendice 1 Confusion
      Apendice 2 Una Invitacion
      Apendice 3 La Suplica de Dios
      Apendice 4 Libertad o Esclavitud?

 

 

 

 


LA SOMBRA DE SAN PEDRO. EL NUEVO PODER DE MICHELE SINDONA

Con el paso del tiempo, Michele Sindona fue ganando mas y mas poder al amparo del Vaticano. Ya no habia nada fuera de su alcance, ni siquiera el glamour de la industria cinematografica de Hollywood se le resistia. Sin embargo, todo su imperio se sustentaba en un en tramado de estafas e irregularidades, de las que, inevitablemente, la Santa Sede resultaria salpicada.

Michele Sindona no perdio tiempo en llevar a la practica su plan para las finanzas vaticanas, a medio camino entre la evasion fiscal y el escarmiento al gobierno italiano por atreverse a gravar las inversiones de la Santa Sede. El momento culminante de esta operacion fue la venta de la Societa Generale Immobiliare (SGI), el buque insignia de las empresas del Vaticano, la mas grande y, con diferencia, rentable. La Societa fue una de las piedras maestras sobre las que Bernardino Nogara edifico la compleja arquitectura de las finanzas de la Santa Sede en los años treinta. Sindona compro el mismo la empresa, al doble de su valor de mercado, con dinero de su banco, la Banca Privata Finanziaria.1

 

1. Yailop, David, op. cit.

Como suele suceder con los negocios vaticanos, la venta de la SGI se realizo en el mayor de los secretismos. Sindona establecio que las acciones de la SGI fueran transferidas en primer lugar al Paribas Transcontinental de Luxemburgo, un banco subsidiario del Banque de Paris et des Pay Bas (Paribas), y de ahi, las acciones pasaron a Fasco AG, la compañia que Sindona habia fundado para administrar el dinero de la mafia. Fue poco despues de esto cuando se filtro la noticia y la prensa se entero de que la SGI habia cambiado de dueño.

A traves de un portavoz, la Santa Sede salio al paso de la informacion con la siguiente declaracion: «Nuestra politica es evitar mantener el control de compañias privadas como se hacia en el pasado. Deseamos mejorar el rendimiento de nuestras inversiones, de forma equilibrada, por supuesto, para lo cual es fundamental mantener una filosofia de inversion conservadora. No se puede consentir que la Iglesia pierda su patrimonio en especulaciones». Con esto, la Iglesia se desvinculaba de la trama y rubricaba su retirada de la economia italiana. Pero, en realidad, la «especulacion» se mantenia, solo cambiaba la nacionalidad de las empresas en las que se invertia. Sindona transfirio la recien adquirida liquidez de la Santa Sede a multinacionales como Procter & Gamble, General Motors, Westinghouse, Standard Oil, Colgate, Chase Manhattan o General Food.

Sindona, que no deseaba hablar con la prensa, no hizo declaraciones a pesar de la insistencia de los periodistas italianos. Lo mas llamativo fue la excusa que esgrimio para mantener su silencio, ya que afirmaba que no podia hablar debido a los acuerdos de confidencialidad que habia contraido con sus clientes, y que revelar informacion sobre la operacion podria suponer un quebrantamiento de la ley.

En 1970 la Societa realizo una oferta formal para hacerse con la mitad de Paramount Pictures y entrar asi en el glamouroso negocio de Hollywood.2 Suponemos que Sindona debio de sentir algun perverso placer cuando su nueva compañia comenzo el rodaje de El Padrino, una de las peliculas capitales de la historia del cine en la que se trataban asuntos que el financiero dominaba a la perfeccion.3 Lo que es menos conocido es que la vida y las peripecias de Sindona bien pudieron inspirar parte de la trilogia.
 


EL PADRINO Y SUS AMIGOS
Mientras Francis Ford Coppola y Mario Puzo trabajaban en el guion de la pelicula en el estudio, una de las comidillas favoritas era la llegada a la empresa del que seguia siendo asesor economico de la familia Gambino. El personaje de Sindona comenzo a fascinar a Coppola, y seria en la tercera parte de la saga donde plasmaria buena parte de lo que habia aprendido sobre este personaje y, muy especialmente, sobre sus tratos con el Vaticano.4 En El Padrino III, Michael Corleone se apodera de un importante consorcio propiedad de la Santa Sede, curiosamente denominado Immobiliare, que pierde tras el asesinato de un papa que lleva tan solo un mes como pontifice. No son estas coincidencias en lo unico que la realidad termino por parecerse al arte. Resulta ironico que buena parte de los beneficios de la pelicula definitiva sobre la mafia y su mundo fueran a parar al mayor entramado mafioso financiero de la historia.

2. Dick, Bernard E, Engulfed: The Death of Paramount Pictures ana the Birth of Corporate Hollywood, University Press of Kentucky, Lexington (Kentucky), 2001.

3. Tosches, Nick, op. cit.

4. Browne, Nick (editor), Francis Ford Coppola's. The Godfather Trilogy (Cambridge Film Handbooks), Cambridge University Press, Nueva York, 2000.

La presencia de Sindona en el cine no fue ni mucho menos casual. Era amigo y socio de Charles Bludhorn, presidente de Gulf &c Western, propietaria de Paramount Pictures. Ambos ganaron mucho dinero con un negocio de compraventa fraudulenta de acciones para alterar su valor en bolsa. La operacion ceso en 1972 tras la intervencion de la comision estadounidense del mercado de valores.

Simplificando, se podria afirmar que el negocio que mantenian Sindona y Bludhorn consistia en irse vendiendo mutuamente las mismas acciones, pero a un precio cada vez mas alto para, de esta manera, generar un mercado artificial. Ambos financieros lograron salir indemnes de esta historia. Sindona consiguio negociar con las autoridades estadounidenses un acuerdo gracias al cual el y su socio se comprometian a terminar con sus actividades ilicitas a cambio de la retirada de cargos contra ambos. Asi se hizo y los dos socios pudieron disfrutar libremente de los inmensos beneficios generados por esta operacion.

Utilizando tecnicas similares, Sindona se convirtio en el virtual regente del mercado de valores italiano, y muy especialmente de la bolsa de Milan. Un dia cualquiera, el 40 por 100 del volumen de negocio de la bolsa italiana era propiedad de Michele Sindona. ¿Como lo conseguia? Ilegalmente, por supuesto. Ni siquiera Sindona era tan rico como para invertir tanto en la bolsa, pero los clientes de sus bancos si. Sindona utilizaba sin autorizacion los depositos de aquellos para realizar toda una compleja serie de operaciones cuyo fin era alterar el valor de determinadas acciones y enriquecerse cada vez mas.


ESTAFA TRAS ESTAFA
La forma de actuacion de Sindona en aquellos años queda per fectamente ilustrada en la compra de una pequeña empresa quimica llamada Pachetti. Pachetti era una compañia insignificante sobre la que Sindona edifico todo un holding, pero un holding «basura». Pachetti compro una serie de empresas, a cual mas rui nosa, que la convirtieron en el entramado financiero mas atipico de todos los tiempos. Sin embargo, aquel cajon de sastre contenia un pequeño diamante oculto en su interior, la opcion de compra de la Banca Catolica del Veneto, un prestigioso y saneado banco catolico, por 46,5 millones de dolares. La concesion la habia obtenido de su amigo Paul Marcinkus.5

 

Pachetti sirvio de tapadera para algunos de los arreglos financieros de Sindona hasta que le dejo de ser util y la vendio, por medio de complejas operaciones de ingenieria financiera, a Roberto Calvi y su Banco Ambrosiano, que rapidamente se hizo con la propiedad de la Banca Catolica del Veneto. Sindona obtuvo cuarenta millones de dolares de beneficio, y Calvi y Marcinkus se repartieron seis millones y medio de comision.6

 

5. Cornweil, Rupert, God's bunker: An account of the Ufe and death of Roberto Calvi, Victor Golancz Limited, Londres, 1984.

6. Hutchison, Robert, Their Kingdom Come: Inside the Secret Worid of Opus Dei, Thomas Dunne Books, Nueva York, 1997.


En poco tiempo, Calvi saco importantisimos beneficios de su asociacion ilicita con Sindona. En 1976 el presidente del Banco Ambrosiano tenia cuatro cuentas numeradas en Suiza con las claves 618934, 619112, Ralrov/G21 y Ehrenkranz. La suma de todas estas cuentas arrojaba mas de cincuenta millones de dolares.

La venta de la Banca Catolica del Veneto tuvo una victima colateral inesperada: el patriarca de Venecia, cardenal Albino Lucia ni. El banco catolico patrocinaba muchas obras pias y de caridad de la diocesis veneciana, algo que, logicamente, dejo de ser asi nada mas tomar posesion la nueva gerencia. Luciani, que estaba seriamente contrariado, comenzo a sospechar que en la operacion no todo habia sido legal ni etico, asi que decidio presentarse en el despacho de Marcinkus en el IOR.

 

Aquella no fue una reunion en terminos cordiales y marco una antipatia inmediata entre ambos. Marcinkus se permitio tratar con brusquedad a Luciani, diciendole que como patriarca de Venecia deberia ocuparse de la salud es piritual de su rebaño y dejar los asuntos economicos de la Santa Sede en manos de quienes realmente entendian del asunto. Lo que no sabia Marcinkus es que estaba hablando con quien años despues, en 1978, se convertiria en el papa Juan Pablo I.

En 1971 uno de los clientes estafados por Sindona en el asunto Pachetti, un hombre apellidado Jacometti, tuvo el valor de hacer publica su situacion en una rueda de prensa que suscito con siderable revuelo y constituyo la primera grieta en la hasta entonces intachable reputacion financiera de Sindona. Cuando estallo el escandalo, Sindona se encontraba en Madrid negociando la adquisicion del Banco Industrial.

 

El financiero se defendio afirmando que Jacometti no era mas que un cliente que se negaba a devolver un prestamo de medio millon de dolares. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. La bolsa es un entorno en el que las apariencias cuentan casi tanto como la realidad, y ni la realidad ni las apariencias de Michele Sindona inspiraban demasiada confianza. Para intentar paliar esta circunstancia, Licio Gelli me dio para que su hermano mason Sindona adquiriera la agencia de noticias AIPE.

No es la unica cosa positiva que Sindona saco de su pertenencia a P2. Alli conocio a otros personajes influyentes, como el propio Roberto Calvi. Todo ello le abrio nuevas puertas, cada vez mas influyentes, en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos, donde ya contaba con contactos muy poderosos. Uno de los mas destacados era David Kennedy, secretario del Tesoro con Richard Nixon y presidente del Continental Illinois National Bank & Trust Company.

Ambos habian sido presentados a principios de los sesenta por Dan Porco, uno de los socios norteamericanos de Sindona.

Kennedy cayo cautivo del encanto natural de Sindona, quedando sellada la amistad entre ambos cuando el Continental Illinois adquirio el 20 por 100 de la fraudulenta Banca Privata Finanziaria. para devolverle el favor, Sindona nombro a Kennedy presidente de Fasco AG. Asi las cosas, y como cabia suponer, el gobierno italiano termino demandando, el 29 de enero de 1982, a Kennedy en Estados Unidos por sus operaciones fraudulentas y logro que fuera condenado al pago de una indemnizacion de cincuenta y cuatro millones de dolares.

Es muy probable que a traves de Kennedy Sindona conociese al mismisimo Richard Nixon, con quien comio en diversas ocasiones. Al parecer, Nixon apreciaba mucho el talento del italiano y lo recomendaba a sus amistades como el asesor financiero perfecto. Sin embargo, esta opinion debio de variar cuando acaecio

un incidente en el que Sindona a punto estuvo de meter en un aprieto a Nixon. Todo ocurrio en 1972, cuando Sindona se presento en el despacho de Maurice Stans, el recaudador de fondos para la campaña de Nixon, portando un maletin que contenia un millon de dolares en efectivo. Stans, muy a su pesar, tuvo que rechazarlo cuando Sindona insistio en que debia tratarse como un regalo anonimo, algo estrictamente prohibido por la legislacion electoral estadounidense.
 


TODOS CONTENTOS
En uno de los informes definitivos de la comision del Parlamento italiano que investigo en su dia las actividades de Sindona se dice: «La venta de la Societa Generale Immobiliare (SGI, sociedad de bienes raices del Vaticano) señala el punto de partida de la desmovilizacion financiera vaticana y de la relacion, cada vez mas estrecha, entre el Istituto per le Opere di Religione (IOR) y el sistema Sindona». Las autoridades italianas comprendieron muy pronto que tras esta monumental operacion economica no solo estaba la imparable ambicion del banquero, sino que existia una nueva alianza entre este y la Santa Sede:

El efecto de la alianza, quiza convertida en simbiosis, entre el Vaticano y Sindona es doble; por una parte, legitima a Sindona en los ambitos interno e internacional, lo que le permite avanzar hacia su objetivo de crear un imperio financiero; por otra, esta el poder adquirido por Sindona ante las autoridades italianas, que ya no le consideran como un banquero privado, sino como la sombra de San Pedro. Este trasfondo es, sin duda, una de las claves para comprender el sistema de poder de Sindona.7

A Michele Sindona la vida le sonreia. Cuando en 1972 se mudo de Milan a Ginebra, ya figuraba como uno de los hombres mas ricos del mundo. El 17 de febrero de 1972, el Wall Street Journal le equiparaba al Howard Hughes de Italia. En enero de 1974, John Volpe, el embajador estadounidense en Italia, le invistio con el titulo de «hombre del año» en una ceremonia que se celebro en el Grand Hotel de Roma. Haberse convertido en «la sombra de San Pedro» ofrecio a Sindona la posibilidad real de ser el arbitro inapelable de la economia italiana, y muy en especial de sus recovecos mas sordidos, como los relacionados con la fuga de capitales:

Sus bancos, es decir, la Banca Unione y la Banca Privata Finan ziaria, de cuya fusion nace en 1974 la Banca Privata Italiana, se dedican a la exportacion de capitales por cuenta de grandes, medianos y pequeños empresarios y profesionales liberales, aterrados por la progresiva depreciacion de la lira.8

7. Domenech Matillo, Rossend, op. cit.

8. Ibid.


Sindona no era el unico beneficiado de estas operaciones. La Santa Sede tambien veia incrementado su patrimonio con cada intervencion del banquero. Lo que no se sabia en el Vaticano es que buena parte de este dinero procedia de los amaños personales de Sindona y sus socios sicilianos. De esta forma, Sindona siguio comprando a precio de oro, una a una, todas las grandes empresas italianas propiedad del Vaticano (como Condotte d'Acqua, la compañia italiana de suministro de agua, y Ceramica Pozzi, una compañia quimica y de ceramicas).9 Pablo VI pudo respirar tranquilo cuando su socio economico adquirio los laboratorios Sereno, alejando definitivamente a la Santa Sede del negocio de los anticonceptivos.

 

9. DiFonzo, Luigi, op. cit.


EL PRECIO DEL PECADO
El gobierno italiano pronto comenzo a sufrir los rigores del escarmiento de Sindona y Pablo VI. En Italia se produjo una de las mayores crisis economicas de su historia. El desempleo y la inflacion se dispararon. La moneda perdia valor dia a dia.

Fue mas o menos por aquellos dias cuando Sindona, a pesar de estar felizmente casado desde hacia muchos años, vivio un apasionado romance con una estadounidense llamada Laura Turner. Se trataba de una mujer muy inteligente y de gran belleza que habia trabajado en las empresas de Sindona. Destacaba por su cabello muy corto y sus grandes ojos color avellana. Siempre hablo de Sindona en los terminos mas elogiosos, definiendole como el unico hombre del que nunca se habia aburrido:

Michele tenia un tremendo coraje [...]. Era un gran campeon, un maravilloso amante y una persona amable con sus amigos. Pero, al mismo tiempo, estaba destinado a ser algo parecido a un dios. No vivia bajo las leyes y la moral de los otros. ¿Como podria? Él estaba por encima de todos nosotros. Él era una fantasia hecha realidad. Era como el Padrino.10

Laura sabia que su amante solo la utilizaba para el placer y para librarse de las tensiones de su ajetreada vida. Aun asi, ella estaba agradecida por haber compartido sus pensamientos y «la energia que le rodeaba». Consideraba a Sindona como un hombre con un papel que cumplir, con un destino, cuya mision era cambiar el curso de la historia. Posiblemente lo que tanto admiraba Laura era un perfil psicologico que reflejaba, uno por uno, todos los sintomas de la psicopatia: una amoralidad total en la que los conceptos del bien y del mal carecen de significado, y una falta total de remordimientos.

Pocos o ninguno debio de sentir cuando, en su calidad de asesor financiero de la Santa Sede, recomendo a su amigo Marcinkus que buena parte de la gran cantidad de dinero liquido del que disponia en ese momento el IOR tras la venta de sus empresas italianas fuera invertido en su banco suizo, el Banque de Financement en Ginebra. Marcinkus acepto, convirtiendo, sabiendolo o sin saberlo, al Vaticano en copropietario de una de las mayores «lavadoras» de dinero negro del planeta. Eso si, ahora aquel dinero invertido en Suiza podria beneficiarse de la creativa contabilidad de los empleados de Sindona.

10. Ibid.

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ALTAS FINANZAS, ALTOS DELITOS. LA INCREÍBLE HISTORIA DE LOS BONOS FALSOS


Lo que hemos relatado hasta ahora sobre los asuntos financieros de la Santa Sede puede resultar moralmente reprobable, pero no delictivo. Esto iba a cambiar a principios de los setenta, cuando el Vaticano, el Instituto para las Obras de Religion y el arzobispo Marcinkus se vieron implicados en una investigacion de las auto ridades federales estadounidenses respecto a un sordido asunto de falsificacion de bonos.

A comienzos de la decada de los setenta hubo un relevo genera cional en la mafia. Lucky Luciano y Vito Genovese salieron de la escena publica, siendo su lugar ocupado por Matteo de Lorenzo, Tio Marty. De Lorenzo no era un jovencito, tenia por aquel entonces 62 años. Bajito y rechoncho, su cara afable y su predisposicion a las bromas habian conducido a mas de un error fatal sobre la verdadera peligrosidad de aquel hombre. Tio Marty constituia en si mismo el estereotipo del italoamericano: amante de los placeres de la vida y siempre de buen humor. Pero la verdad era muy distinta.

 

Tras las bromas y las exageradas muestras de afecto se escondia uno de los capos mas peligrosos de Estados Unidos. Sonreia mucho, es cierto, pero tambien podia ordenar una ejecucion sin que aquella sonrisa se borrara de su cara. Durante treinta años habia luchado como soldado de a pie en las in terminables guerras mafiosas. Los olores de la polvora y la sangre no le eran desconocidos. Habiendo empezado desde lo mas bajo, conocia todos los negocios de la mafia, los legales y los ilegales.

Uno de los hombres de confianza de Tio Marry era Vincent Rizzo (a modo de anecdota diremos que su caracterizacion fue recogida en el segundo episodio de la conocida serie de television Los Soprano), que el 29 de junio de 1971 se reunio en el Hotel Churchill de Londres con Leopold Ledi, un eficaz y discreto intermediario financiero austriaco con un oscuro pasado de asuntos ilegales.1 Ambos hombres se conocieron gracias a la mediacion del omnipresente Michele Sindona, que estaba preparando un gran negocio para el nuevo capo de la familia Genovese. Los dos intermediarios estaban negociando la compra por parte del Vaticano, presuntamente representado por Ledi, de mil millones de dolares en valores falsificados, que serian proporcionados por el siempre complaciente Tio Marty a traves de Rizzo.

No obstante, Rizzo no estaba demasiado contento con aquella operacion. Colaborar con el Vaticano para colocar valores financieros falsificados no era su idea de un negocio claro, pero todo aquello habia venido de parte de Michele Sindona, uno de los hombres fuertes de la familia y banquero del papa, asi que no habia por que dudar de que la Santa Sede estaba conforme con todo aquello.

1. Hammer, Richard, Vatican Connection: The Astonishing Account of a Billion Dallar Counterfeit Stock Deal between the Mafia and the Church, Holt, Rinehart &c Winston, Nueva York, 1982. (Buena parte de la informacion aportada en este capitulo procede de la magnifica investigacion de Richard Hammer, antiguo reportero del New York Times.)


DOS TIPOS DUROS
Pese a sus reticencias, Vincent Rizzo era, sin lugar a dudas, el hombre indicado para aquel trabajo. Se trataba de un viejo conocido del Departamento de Policia de Nueva York, donde el expediente que contenia sus antecedentes delictivos ocupaba una voluminosa carpeta. En su juventud habia sido un ratero y ladron de coches de poca monta, pero con el paso de los años sus delitos fueron cobrando importancia: contrabando, extorsion, posesion ilicita de armas, pequeños fraudes y estafas monetarias. Sin embargo, todo aquello representaba el pasado. Desde hacia muchos años, Rizzo era uno de los prestamistas mas conocidos y temidos de Manhattan. Muchos habian recurrido a el, desde jugadores sin suerte a importantes empresarios, y por elevada que fuera la cantidad solicitada Rizzo siempre disponia de ella, a cambio de un precio.

En cuanto a sus metodos, eran los habituales en estas circunstancias. Si el pago se demoraba mas de la cuenta, una pareja de fornidos cobradores se lo recordaba al moroso. Al segundo retraso, los emisarios le dejaban al deudor algun que otro recuerdo doloroso para ayudarle a meditar sobre la conveniencia de pagar a tiempo. Si la deuda seguia sin saldarse, se daba por concluida, ya que, por lo general, no habia nadie vivo para pagarla. Con el tiempo, la ambicion de Rizzo le llevo a explorar nuevos campos en los que probar su talento, como el trafico de armas o de divisas y bonos al portador falsificados.

El interlocutor de Rizzo en el Hotel Churchill no era tampoco alguien cuya biografia fuera desdeñable. Leopoid Ledi era el con trapunto perfecto del rudo prestamista Rizzo. Se trataba de un elegante austriaco de hablar pausado y modales inmejorables que, al igual que Rizzo, tambien tenia un grueso expediente en la Interpol. Sus origenes eran humildes, de hecho trabajo algun tiempo como carnicero y vendiendo unas brochas que el mismo patento. Sin embargo, se trataba de uno de esos hombres que al final deben su fortuna o desgracia a una notable intrepidez.

 

A lo largo de los años se las habia ingeniado para amasar una considerable fortuna mediante negocios como el contrabando de armas, el trafico de drogas y los fraudes financieros, lo que le sirvio para hacerse con una agenda de contactos en Italia que incluia todas las esferas de la sociedad, desde el crimen organizado hasta la politica. Sus mejores amigos italianos incluian a Mario Foligni, presidente de la compañia aseguradora Nuova Sirce, Tomasso Amato, el abogado que se habia convertido en el angel de la guarda de los mejores falsificadores europeos, ya fuera de obras de arte o documentos financieros, y Remigio Begni, uno de los brokers con menos escrupulos de Roma.

Uno de los integrantes de este trio, Mario Foligni, estaba muy bien relacionado en los circulos vaticanos, aquellos con los que Ledi deseaba hacer negocios. En su entrada a los circulos internos del Vaticano tambien influyo su relacion con Heinrich Sauter, un conocido «conseguidor» de la Santa Sede por cuya casa de la via Cassia pasaban a diario hombres de negocios en busca de oportunidades.

 

Por medio de ambos, Ledi conocio a importantes dignatarios de la Santa Sede, como el cardenal Giovanni Benelli, sostituto de la secretaria de Estado con acceso casi diario a Pablo VI, el cardenal Egidio Vagnozzi, jefe de la oficina de asuntos economicos del Vaticano, el cardenal Amieto Giovanni Cicognani, secretario de Estado emerito, y el cardenal Eugene Tisserant, decano del colegio de cardenales. Se ha barajado la hipotesis de que durante aquella epoca Ledi trabajase para la Santa Alianza, el servicio secreto del Vaticano.
 


REUNION CONFIDENCIAL
Como parte de su acercamiento al mundo de los cardenales, Ledi invito a muchos de ellos a pasar temporadas de descanso en su lujosa finca austriaca. Durante meses, y con mucha paciencia, el traficante se fue ganando la confianza de sus nuevos amigos, muchos de los cuales no desconocian su turbio pasado. Asi fue discurriendo todo hasta que un dia la paciencia de Ledi dio sus frutos. Entre 1968 y 1969 comenzo a hacer trabajos de poca importancia para el Vaticano, fundamentalmente en el campo de la compraventa de obras de arte bajo la supervision de Benelli, pero su gran oportunidad llegaria poco despues, cuando el cardenal Tisserant en persona convoco a Ledi a su despacho para tratar un tema delicado y urgente que requeria la maxima discrecion.

 

Durante mucho tiempo, Ledi guardo celosamente el contenido de aquella entrevista, hasta que fue interrogado por el agente del FBI Richard Tamarro y el detective del Departamento de Policia de Nueva York Joe Coffey. Gracias a este interrogatorio y a la propia autobiografia de Ledi podemos conocer lo acontecido aquel dia en el despacho del cardenal. Al parecer, este le confeso que las finanzas de la Santa Sede no estaban atravesando por su mejor momento. Habia un agujero considerable del que Tisserant culpaba a la mala gestion del arzobispo Paul Marcinkus, que habria perdido millones de dolares de la Santa Sede en una serie de desastrosas inversiones.

Tisserant, que sabia que Ledi era un hombre de recursos curtido en los mas oscuros suburbios de la economia, decidio reunirse con el para contarle el problema y buscar una solucion. Por supuesto, en la mente de Ledi habia muchas soluciones viables e imaginativas para solucionar el problema de la Santa Sede, aunque lo que era dudoso es que alguna de ellas pudiera interesar a la Iglesia, ya que, por desgracia, todas eran ilegales. Pese a todo, Tisserant dejo claro que, tal vez, el Vaticano podria estar dispuesto a transigir mucho mas de lo que imaginaba Ledi:

—¿No tenemos entonces ninguna idea, mi amigo de Viena? Estoy seguro de que un hombre de su experiencia y contactos debe de conocer alguna forma de obtener valores que puedan ayudar al Va ticano en su presente situacion.

—¿De que clase de valores estamos hablando?

—Valores de primera clase, por supuesto, acciones y bonos de grandes compañias americanas.

—Eso estaria muy bien, desde luego, pero esa clase de valores son extremadamente caros y muy complicados de conseguir.

—¿Tambien si son falsos?

La sugerencia del cardenal dejo a Ledi estupefacto. Aquello era lo ultimo que podia esperar de ese hombre de larga barba blanca que mas bien parecia un santo. Instintivamente, Ledi miro con suspicacia a su alrededor; luego recordo donde se encontraba: en un despacho del Vaticano, alli no habria microfonos ocultos ni se abalanzaria sobre el un peloton de policias tan pronto como admitiese su implicacion en algo ilegal, asi que decidio que habia llegado el momento de hablar seriamente de negocios.
 


MERCANCÍA DE PRIMERA

—¿De que cantidad estariamos hablando?

—Alrededor de mil millones de dolares; para ser exactos 950 millones.

Eso era mucho dinero y muchos bonos falsos. En principio, no deberia ser muy complicado conseguirlos; de cosas peores habia salido airoso anteriormente. No obstante, ciertas cosas no terminaba de verlas claras. ¿Y si alguien descubriera lo que los cardenales se traian entre manos? Aquello seria un escandalo de primera. Que una empresa o una persona como Ledi fuera sorprendido en algo asi era noticia de segunda fila. Se admitiera o no, la picaresca era uno de los ingredientes del mundo de los negocios. Pero la Iglesia... Aquello no terminaba de convencerle y asi se lo expreso al cardenal.

Éste escucho las objeciones de Ledi, pero no parecio tomarselas muy en serio. ¿Quien podria enterarse? ¿El FBI? ¿Las autoridades monetarias estadounidenses? De ser asi, el asunto jamas llegaria a la prensa y se solucionaria discreta y diplomaticamente entre el gobierno estadounidense y la Santa Sede. Si en cualquier otro momento alguien se enterase de la existencia de estos bonos falsos, ¿quien dudaria de que el Vaticano habia sido engañado por un grupo de desaprensivos que, abusando de su buena fe, les habian colocado aquel material falso?

Ledi comprendio que todo estaba previsto y meditado hasta el ultimo detalle. Asi pues, solo quedaba por discutir el punto esencial de cualquier transaccion, el precio:

—Para que una operacion de este tipo tenga un minimo de garantias —explico Ledi—, los titulos de los que estamos hablando deberian corresponder a inversiones seguras, los llamados blue chips, con un valor estable en bolsa y con una tendencia constante al aumento. Asi pues, entre los bonos y acciones que habria que falsificar debe rian estar los de IBM, Coca-Cola, Chrysler y Boeing. ¿Cuanto estaria dispuesto a pagar el Vaticano por esta mercancia de «primera clase»?

—El 65 por 100 de su valor nominal, es decir, 625 millones de dolares, de los cuales habra que descontar 150 millones en concepto de comision para mi y para el arzobispo Marcinkus. Eso nos deja 475 millones para usted y los que proporcionen el material.

El grado de intervencion del arzobispo Marcinkus en el escandalo de los bonos falsificados es todavia hoy materia de controversia entre los expertos. Para muchos, es incuestionable que como presidente del IOR tenia que estar al corriente de este trato. Otros, como Tom Biamonte, el agente del FBI que investigo en Italia el asunto, estan convencidos de la inocencia de Marcinkus.2 (De hecho, la investigacion oficial que realizo el FBI exonero al arzobispo de todos los cargos, lo cual se contradice con la propia rumorologia vaticana, que siempre culpo al arzobispo.)

El hecho es que la mayoria de las historias sobre el [Marcinkus] proceden del propio Vaticano. Hay alli numerosos individuos siempre dispuestos a contar a los periodicos cualquier basura sin confirmar. Lo cierto es que la gente que deberia defenderle no movia un dedo porque eran conscientes de su falta de popularidad. Los italianos no le soportaban. El unico que le apoyo fue Juan Pablo II. El Papa acusaba a los periodistas de estar llevando a cabo un «brutal» ataque contra Marcinkus. Esta es una palabra especialmente fuerte en italiano y mostraba su profundo desagrado ante las criticas. Un prominente arzobispo se dirigio una vez al Papa diciendo: «Hay que tener cuidado con el». El Papa le contesto con impecable autoridad:

«Dime, si tu fueras criticado con dureza y yo tomara una accion in mediata, ¿estarias complacido? Mientras no haya algo definitiva mente probado contra el, permanecera donde esta».

Marcinkus no era popular. Se entendia bastante mejor con la gente corriente porque era una persona cercana y sabia como hablar con ellos. Ayudo a mucha gente en aquellos dias, en especial a sacerdotes y monjas.3

 

2. Cornweil, John, A Thief in the Night: Life and Death in the Vatican, Penguin Books, Nueva York, 1989.

3. Ibid.

 


LA CARTA DE CONFIRMACION
Leopold Ledi sabia que este era el gran negocio de su vida. Llego a la conclusion de que podria sacar cerca de doscientos millones de dolares de beneficio. Aunque la operacion resultase complicada, sabia como conseguir ese tipo de material. «Pense de inmediato en Ricky Jacobs, de Los Ángeles», un capo mafioso de la familia De Lorenzo especializado en fraudes economicos.4 Fue el propio Ledi quien, a la vista de la magnitud de la operacion, decidio recurrir a Vincent Rizzo. Sin embargo, la llegada de aquel austriaco dispuesto a comprar mil millones en bonos falsos, segun decia en nombre de la Iglesia, levanto muchas suspicacias. Tuvo que intervenir Michele Sindona para avalar la operacion y asegurar que Ledi aportaria documentacion que corroborase ser quien decia ser y actuar en nombre de quien decia actuar.5

Toda aquella reticencia por parte de los mafiosos era explicable. Un perfecto desconocido como Ledi se presenta inopinadamente en Nueva York contando una historia fantastica y proponiendo un negocio que para el proveedor del material supone una importante inversion previa. La falsificacion no es un negocio facil, sino que constituye un arte complejo en el que se barajan muchos factores. Hacen falta prensas, habiles artesanos que manejen las planchas, comprar o producir el tipo de papel exacto al que se pretende falsificar. Demasiadas molestias y demasiado riesgo si el negocio no es seguro. Asi pues, la intercesion de Sindona era necesaria.

Poco a poco se fueron limando las reticencias y finalmente se acordo un encuentro preliminar entre ambas partes en terreno neutral. El lugar escogido fue Londres. Ledi ni tan siquiera hablaba ingles, por lo que en la reunion del Hotel Churchill se tuvo que recurrir a los servicios de un interprete llamado Maurice Ajzen. Ledi acudio a la reunion acompañado tan solo del interprete. Rizzo, por su parte, acudio con otros tres miembros de la familia.6

4. Clarke, Thurston y Tigue, John J. Jr., Dirty Money: Swiss Banks, the Mafia, Money Laundering, and White Collar Crime, Simon & Schuster, Nueva York, 1975.

5. Williams, Paul L., The Vatican Exposed: Money, Murder, and the Mafia, op. cit.

6. Ledi, Leopold, Per conto del Vaticano. Rapporti con il crimine organizzato nel racconto del faccendiere dei monsignori, Tullio Pironri, Napoles, 1997.


Uno de ellos era Ricky Jacobs. Los otros pasaron por ser simples matones. Ledi nunca supo que uno de esos matones era Matteo de Lorenzo, Tio Marty, que habia acudido de incognito para supervisar la operacion.

El recelo, sobre todo por parte de los italoamericanos, podia percibirse en el ambiente. Sin embargo, Ledi era un hombre experto y habituado a estas situaciones; sabia dosificar los tiempos. Tenia, ademas, un as en la manga. En un momento de la reunion, saco de su maletin una carpeta que contenia un documento que tendio a los proveedores para que lo estudiaran:

 

Rome, Jun. 29. 1971.
 



Bajo un membrete de la Sacra Congregazione dei Religiosi, podia leerse:

A quien pueda interesar:
Tras nuestra reunion, que ha tenido lugar en el dia de hoy, deseamos confirmar los siguientes puntos:

1) Es nuestra intencion comprar la cantidad total de la mercancia hasta completar los 950.000.000 $.

2) Estamos de acuerdo con los terminos y fechas de la entrega, tal como se indica a continuacion:

  •   9.3.71  por 100

  • 10.9.71  por 200

  • 10.10.71 por 200

  • 10.11.71 por 250

  • 10.12.71 por 200

Se entiende que los dos ultimos envios lo mas probable es que puedan hacerse juntos el 10.11.71.

3) Garantizamos que la mercancia no sera revendida hasta despues del 1.6.72.

Suyo afectisimo

[Firma ilegible]

Roma, 29 de junio de 1971.


TRATO HECHO
La existencia de este documento tiene una interesante historia detras. El mismo 29 de junio de 1971, Ledi se reunio con Tisse rant, esta vez acompañado del cardenal Benelli. El motivo fue la reticencia de los mafiosos a aceptar al financiero austriaco como intermediario, pese a los buenos oficios de Sindona. Fue alli don de, presuntamente, se sugirio la idea de que Ledi llevase consigo un documento confirmando la transaccion, documento que se improviso en ese mismo momento en una hoja de papel de la Sagrada Congregacion para los Religiosos. Con esta pequeña añagaza se pretendia calmar a los italoamericanos mostrando la buena voluntad del Vaticano en aquel negocio.

Rizzo examino con suma atencion el papel que tenia ante el y despues se lo paso a Matteo de Lorenzo, uno de los supuestos matones que le acompañaba. Ambos se miraron a los ojos y sonrieron. Aquello no era precisamente un contrato firmado ante notario, pero unido a las garantias que les habia dado Michele Sindona se convertia en una prueba mas que suficiente como para confiar en su interlocutor.

 

El clima en la habitacion se habia suavizado considerablemente. Ahora, con toda amabilidad, Rizzo informaba a Ledi de que no habria ningun inconveniente para cumplir con los plazos establecidos en el documento. Es mas, para dejar claro que eran gente seria, se comprometian a pagar una penalizacion del 1 por 100 de sus beneficios, alrededor de cuatro millones de dolares, en caso de que hubiera algun retraso o se presentara alguna dificultad, aunque esta fuese fortuita. No se trataba de una practica habitual, sino de una muestra de buena voluntad ante un cliente tan especial como la Iglesia.

La transaccion podia comenzar. Ledi solicito una muestra de los bonos falsos antes de pagar un solo dolar. La falsificacion viajaria a Roma para su aprobacion por los clientes del intermediario austriaco, y si estos daban el visto bueno la operacion continuaria tal como estaba previsto. Se concerto un primer envio a modo de muestra por valor de 14,4 millones de dolares, que los italoamericanos entregarian en el momento acordado. Asi, los clientes podrian comprobar con sus propios ojos la calidad del trabajo. Ademas, se encargarian del transporte, haciendo entrega de la mercancia en el Hotel Cavalieri Hilton de Roma.

La reunion se cerro tras los preceptivos apretones de manos y una invitacion a cenar por parte de Ledi, que Rizzo y sus acompañantes declinaron cortesmente, ya que partian esa misma noche. Habia un gran numero de preparativos que hacer.
 


LA PRIMERA PRUEBA
El regreso a Estados Unidos de la familia De Lorenzo supuso el comienzo de una frenetica actividad en los entornos de falsifica dores del pais. Los llamados «impresores negros», la elite de Fila delfia, Nueva York y Los Ángeles, fueron movilizados para obtener las muestras en un tiempo record. Habia nombres legendarios dentro de aquel mundillo, como Louis Milo, Ely Lubin o William Benjamin. Este ultimo fue el encargado de dar los ultimos retoques y el aprobado final al material.

 

Se decidio que el primer envio de prueba consistiria en 498 bonos de American Telephone & Telegraph (AT&T) por valor de 4,98 millones de dolares, 259 bonos de General Electric, valorados en 2,59 millones, 479 bonos de Pan American World Airways por valor de 4,78 millones y 412 bonos de Chrysler valorados en 2,06 millones.

Los bonos falsos fueron manufacturados y entregados a Ledi en Roma por correos de la familia De Lorenzo. La muestra, posteriormente, se llevo al cardenal Tisserant para que diera su conformidad. A pesar de que solo hay constancia de que se produjeron catorce millones, muchos expertos opinan que debio de haber mucho mas material en circulacion. En su dia, el periodista de investigacion David Guyatt declaro ante los tribunales que aquella cantidad representaba «la punta del iceberg».7

 

7. Varios autores, Everything You Know is Wrong: The Disinformation Guide to Secrets and Lies, op. cit.

Sin embargo, Tisserant no era un experto en estos temas. Hacia falta una prueba convincente de que los bonos podian pasar como autenticos. Por orden del Vaticano, Mario Foligni, el presidente de Nuova Sirce, hizo un deposito de un millon y medio de dolares en el Handeisbank de Zurich, abriendo una cuenta a nombre de monseñor Mario Fornasari, un alto funcionario de la Santa Sede. Los bonos falsos no tuvieron el menor problema para pasar la inspeccion de los empleados del banco. El material era de excelente calidad.8

 

8. Yailop, David, op. cit.

Aun asi, se decidio hacer una nueva prueba para asegurarse. Esta vez, Foligni se dirigio al Banco de Roma e hizo un deposito de dos millones y medio de dolares a beneficio de Alfio Marchini, propietario del Hotel Leonardo Da Vinci y uno de los mejores amigos del arzobispo Paul Marcinkus. Precisamente la implicacion de Marchini es uno de los indicios que hace muy dificil creer que Marcinkus no conociera la operacion. Una vez mas, los empleados bancarios dieron por buenos los documentos sin poner ninguna pega.

Fue en el momento de pagar este primer envio cuando surgieron los primeros problemas, ya que los religiosos manifestaron que solo podian efectuar el pago en liras. Aquello era una contrariedad de primer orden. Los italoamericanos se negaron. No solo por lo complicado que resultaba para ellos manejar, transportar y cambiar aquella divisa extranjera, sino porque ademas sospechaban que aquellas liras provenian directamente de las familias mafiosas sicilianas, y que eran fruto de la extorsion y los secuestros; un dinero manchado que a la larga podria traer problemas.
 


CON LAS MANOS EN LA MASA
Los problemas, sin embargo, no iban a venir de aquel dinero, sino de una formalidad con la que los falsificadores no contaron. Los bancos italianos habian dado su autorizacion a las operaciones, pero tambien habian mandado muestras de los bonos a la Asociacion de Banqueros de Nueva York para que los expertos de esta institucion, con mejor formacion y medios tecnicos para la deteccion de falsificaciones, dictaminasen sobre su autenticidad. Y el resultado fue negativo. Los bancos italianos recibieron la noticia con sorpresa e incredulidad, pero hicieron lo que tenian que hacer y pusieron el hecho en conocimiento de la Interpol.

 

El primero en ser interrogado fue, logicamente, el encargado de colocar los bonos en ambos bancos, Mario Foligni, a quien no hubo que presionar demasiado para que diera el nombre de Leopoid Ledi como proveedor del material falsificado. Ademas, Foligni declaro que la causa por la que el Vaticano habia adquirido aquellos bonos falsos era permitir que Marcinkus y Sindona pudieran comprar Bastogi, una gigantesca compañia italiana dueña de propiedades inmobiliarias, mineria y productos quimicos.

Foligni, para sorpresa de todos, declaro no ser imputable, ya que, al haber actuado en representacion de la secretaria de Estado vaticana, gozaba de inmunidad diplomatica. Se libro de la carcel, pero Ledi no tardo en ser detenido. La historia que conto a los funcionarios de Interpol fue la que hemos relatado hasta ahora, sin omitir un solo nombre, ni de mafiosos, ni de eclesiasticos. Las detenciones se sucedieron entre los falsificadores y mafiosos estadounidenses, todos y cada uno de los cuales acabo en prision, excepto el pobre Louis Milo, el autor de las planchas, que fue encontrado muerto en el maletero de su coche.

Las autoridades monetarias estadounidenses no se habian olvidado, ni mucho menos, del Vaticano, pero tratandose de un Estado soberano las cosas resultaban mucho mas complicadas. Asi, cuando tras multiples e infructuosos intentos de conseguir una entrevista con el cardenal Tisserant parecian a punto de lograrlo, este fallecio de muerte natural dejando instrucciones detalladas a sus colabora dores sobre algunos de sus documentos personales, y muy especial mente sus diarios, como ya se ha comentado en otro capitulo.

El 25 de abril de 1973, el cardenal Benelli recibio en la Ciudad del Vaticano a William Lynch, jefe de la seccion contra el crimen organizado y la extorsion del Departamento de Justicia de Estados Unidos, y a William Aronwaid, de la fuerza de choque del distrito sur de la policia de Nueva York. Les acompañaban dos agentes del FBI, Viamonte y Tammaro. William Lynch comento al cardenal Benelli los pormenores de una investigacion policial entre los circulos mafiosos de Nueva York que habia conducido al Vaticano. Incluso existia una carta presuntamente emitida por el Vaticano para formalizar una operacion ilicita.

Se supone que fue monseñor Pavel Hnilica —supuestamente relacionado con los servicios de inteligencia vaticanos— quien en su momento aviso a Marcinkus sobre el peligro que suponia colocar en los mercados financieros tal cantidad de titulos falsos, por mucha proteccion de la Santa Sede con que se contara. Aquello suponia enfrentarse al poderoso Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Hnilica recordo tambien a Marcinkus su nacionalidad estadounidense, vigente a pesar de su pasaporte vaticano. «Si los norteamericanos quieren, pueden pedir al Santo Padre su extradicion.»

 

Marcinkus, en su calidad de responsable del IOR, no estaba dispuesto a arriesgarse a ser imputado por un delito federal en su pais natal, sobre todo sabiendo la dureza con que trataban semejantes asuntos y sabiendo tambien que de poco iba a ayudarle el alzacuello. Asi que decidio cooperar con las autoridades y recibir en su despacho, el 26 de abril de 1973, a los funcionarios estadounidenses que el dia antes se habian entrevistado con Benelli.
 


ASUNTOS INSIGNIFICANTES
Durante aquella cita el arzobispo intento derrochar encanto e inocencia, de los que no andaba sobrado. Ofrecio a sus visitantes un par de sus carisimos habanos, que fueron rechazados con cortesia. El, en cambio, si se encendio uno. Michele Sindona fue uno de los primeros asuntos por los que preguntaron:

—Estoy alterado por la gravedad de las acusaciones. En vista de ello, respondere a todas y cada una de sus preguntas lo mejor que pueda.

—Hablenos de Michele Sindona...

—Michele y yo somos buenos amigos. Nos conocemos desde hace muchos años. Mis asuntos comerciales con el, sin embargo, son insignificantes. Él es, como ustedes ya sabran, uno de los indus triales mas ricos de Italia. Esta adelantado a su tiempo en lo referente a asuntos comerciales.

—¿Y en que consisten esos asuntos comerciales «insignificantes»?

—No creo necesario quebrantar las leyes de secreto bancario para defenderme a mi mismo.

—Si en el futuro se hace necesario un careo entre usted y Mario Foligni, ¿estaria dispuesto a tenerlo?

—Si, por supuesto, siempre y cuando sea absolutamente necesario. Espero que no lo sea.

—¿Tiene usted alguna cuenta numerada de caracter privado en las Bahamas?

—No.

—¿Tiene usted una cuenta ordinaria en las Bahamas?

—No, tampoco.

—¿Esta usted seguro, arzobispo?

—El Vaticano mantiene intereses financieros en las Bahamas, pero se trata unicamente de negocios y transacciones como tantas otras mantenidas por el Vaticano. No estan para beneficio economico de ninguna persona en particular.

—No, nosotros estamos interesados en las cuentas personales de usted.

—Yo no tengo ninguna cuenta privada o personal ni en las Bahamas ni en ningun otro lugar.

Al final del interrogatorio, Marcinkus se reafirmo en su inocencia y en su absoluto desconocimiento de los asuntos por los que estaba siendo interrogado. Sin embargo, los agentes federales eran conscientes de que el arzobispo o bien les estaba mintiendo o bien tenia una memoria extraordinariamente fragil. Sin duda, olvidaba que desde 1971 pertenecia, junto con Michele Sindona y Roberto Caivi, a la junta directiva del Banco Ambrosiano Transatlantico, con sede en Nassau, capital de las Bahamas, y que era propietario del 8 por 100 del mismo.

 

Con frecuencia, Marcinkus se desplazaba a las Bahamas para alternar las reuniones de la junta directiva con unas bien merecidas vacaciones. Eso sin olvidar que los negocios «insignificantes» que tenia con Sindona le hacian mantener cuentas en muchos de los bancos de su amigo.9
 

9. Yailop, David, op. cit.

 


EXTRADICION FRUSTRADA
Sea como fuere, el caso es que los agentes salieron del despacho muy poco impresionados con la sinceridad del arzobispo, tanto que iniciaron los preparativos para un proceso de extradicion. La advertencia de monseñor Hnilica comenzaba a convertirse en profetica segun las autoridades federales empezaban a tener cada vez mas interes en que aquel ciudadano estadounidense terminara declarando ante los tribunales de su pais.

Sin embargo, cuando parecia seguro que el secretario de Estado Henry Kissinger iba a solicitar la extradicion de Marcinkus, la administracion Nixon dio marcha atras. Se han barajado varias explicaciones para ello: presiones del lobby catolico, que no hubiera suficientes pruebas incriminatorias contra el arzobispo, no querer enrarecer aun mas el ambiente politico, tras salir a la luz el escandalo Watergate, las conexiones de Marcinkus con P2 y, por tanto, con la Operacion Gladio de la CÍA...10

 

10. Wiison, Robert Anton, op. cit.

 

La investigacion no se frustro por la falta de empeño de los agentes federales, que se dedicaron con ahinco a esclarecer la verdad. Simplemente, fueron un tanto ingenuos a la hora de evaluar las dificultades añadidas de una investigacion que comienza en un pais y termina en otro. Al gobierno estadounidense le parecio mas conveniente pasar por alto la implicacion del Vaticano en la trama de los bonos falsos. Lo que en principio era un asunto meramente policial, mal manejado podria convertirse en un incidente diplomatico de primer orden.

El simple hecho de que los agentes consiguieran traspasar los muros de la Santa Sede para interrogar a algunos de sus mas altos funcionarios es una muestra de su tenacidad. Si el Vaticano hubie ra estado en territorio estadounidense, la carta con el membrete de la Sacra Congregazione dei Religiosi habria sido la prueba de cargo fundamental, se habria podido interrogar a todos los miembros de la congregacion, tomar huellas de todo el mundo para contrastarlas con las que se encontraron en el documento e incluso se habria podido obtener una orden de registro para intentar encontrar la maquina de escribir con que fue redactada.

 

El unico problema radicaba en que todo eso era imposible. Sobre la implicacion de Marcinkus, William Aronwaid, uno de los investigadores del caso que estuvo presente en la reunion en el despacho del arzobispo, comento al periodista de investigacion David Yailop:

Lo maximo que se puede decir es que la investigacion no ha re velado pruebas concretas suficientes para confirmar o negar su im plicacion.11

11. Yailop, David, op. cit.

 

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