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SanidadDivina.com

Acerca de la Sanidad Divina

Sanidad Divina.


Fondo Bíblico: Lucas 10:25-37; Santiago 5:7-20

Verdad Central: Hay suficiente base bíblica para que los creyentes pidan y reciban sanidad de parte de Dios.

Texto Aureo: De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Juan 14:12.

Objetivos del aprendizaje

1. Entender que la enfermedad no siempre es un indicativo de que el enfermo se encuentre en pecado.

2. Reconocer al Señor como nuestro Médico divino, quien siempre está dispuesto a responder a la oración de fe.

3. Aceptar nuestra responsabilidad de ayudar a los que sufren, o han sido víctimas de una desgracia.

4. Promover la costumbre de orar por los enfermos y los necesitados.

 

Bosquejo general
I. ¿Está alguno enfermo?

A. La ayuda divina

 

B. Los ancianos de la iglesia

C. El ungimiento de los enfermos


II. La oración de fe

A. El Señor sana


B. El Señor perdona III. Nuestra responsabilidad

A. Tener compasión de los enfermos

B. Cuidar de ellos con amor

 

Introducción

El pueblo de Israel aprendió desde muy temprano que Jehová Dios era su sanador. En efecto, uno de los nombres más expresivos de la naturaleza de Dios hacia su pueblo es Jehovárofeca, "Jehová tu sanador". (Lea Exodo 15:26, donde El se presenta diciendo: "Yo soy Jehová tu sanador.") Cuando el salmista David enumeraba todos los beneficios que había recibido de Dios dijo que El es quien sana toda dolencia, o sea, toda enfermedad (Salmo 103:3).

 

Durante su ministerio en la tierra, Jesús bendijo a todos los que se acercaron a El con fe impartiéndoles el perdón y la sanidad de Dios. Así vemos que su ministerio como Salvador está muy relacionado en el Nuevo Testamento con su obra como Sanador. En el Calvario cumplió lo que anunciaba el capítulo 53 de Isaías de que El llevaría las enfermedades y sufriría por los dolores de su pueblo. Junto con esa declaración se prometía que El sería herido por las rebeliones y molido por los pecados de los que creyeran en su nombre. Explicando un poco más este ministerio de Cristo, el profeta declara: "Por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:4, 5).

 

Exposición Bíblica

 

I. ¿Está alguno enfermo?

Santiago 5:13, 14

 

A. La ayuda divina


Pregunta: ¿A quién se dirige Santiago en su carta?

Santiago dirigió su epístola a las doce tribus de Israel que se encontraban dispersas entre las naciones. Pero realmente su mensaje era específicamente para los cristianos de su día. Nosotros nos sentimos incluidos entre los primeros lectores de Santiago porque nos suceden las mismas cosas que a ellos. Santiago, el hermano del Señor fue pastor de la iglesia de Jerusalén y conocía muy bien la situación de los cristianos que se habían dispersado por distintos lugares, así como los que estaban más cerca de su tierra, Judea. Una de las notas características del cristianismo en todas partes es el sufrimiento. Los cristianos sufren por causas naturales, como también a consecuencia de guerras, cambios políticos y religiosos, y especialmente por la constante oposición al evangelio y la persecución proveniente de las fuerzas del mal contra la Iglesia de Jesucristo.

 

Enseñanza práctica

 

La manera en que reaccionemos a las aflicciones — incluyendo entre ellas las enfermedades — determinará el grado de madurez y la estabilidad de nuestro carácter cristiano. Lo primero que tenemos que aprender es que si nos llega aflicción de alguna naturaleza no seremos los primeros creyentes en sufrirla. Algunos de los más grandes y nobles cristianos de la historia han sufrido mucho más. Lo que debemos hacer es reconocer cada problema como una oportunidad más para que Dios manifieste su gracia y nos ayude. El verdadero temple y valor de un soldado sólo se puede probar en el fragor de la batalla. Con el creyente sucede exactamente lo mismo. Jamás debemos amedrentarnos ni murmurar diciendo: "¿Por qué tengo que ser yo?" Nuestra fe se acrecienta cada vez que nos enfrentamos a una dificultad y la vencemos. Por otra parte, el experimentar aflicciones produce en nosotros más amor y simpatía por los afligidos y necesitados. En cambio, cuando nos va siempre bien, no nos conmueve la situación de nuestros prójimos: somos insensibles al dolor ajeno.


Pregunta: ¿Qué debe hacer el cristiano cuando está confrontando dificultades?

Los israelitas en el desierto murmuraron contra Dios y criticaron a sus líderes cuando se vieron rodeados de problemas. Pero lo mejor que el creyente puede hacer es dirigirse a Dios en oración para plantearle su situación con confianza y franqueza. La Biblia nos exhorta a persistir en la oración. La paciencia, la fe y la confianza en el Señor nos ayudarán a comportarnos con valor y cordura en medio de las aflicciones.

Santiago también indica que la voluntad de Dios es que nuestras dificultades desaparezcan y haya gozo en nuestro corazón. Pero no debemos olvidarnos de Dios cuando las cosas marchen bien. Cuando eso suceda será el momento de dedicar un tiempo para alabar al Señor con salmos, cánticos y alabanzas alegres, hasta con acompañamiento musical. Dios merece ser adorado. Este tipo de devoción también puede aplicarse a nuestro hogar o en forma personal a la alabanza constante de nuestro corazón mientras trabajamos o desarrollamos nuestras actividades.


Pregunta: ¿Cuáles serán los resultados de una vida así?

Hay gente que se enferma sólo de pensar en la posibilidad de enfermarse. Muchos paranoicos acaban en un hospital a consecuencia de sus temores. Pero Cristo promete ayudar y dar victoria a los que oran.

 

B. Los ancianos de la iglesia


Pregunta: ¿Condena Santiago a los creyentes enfermos?

Santiago no acusa a los enfermos de la congregación, ni sugiere que las enfermedades sean causadas por un pecado o que el estar enfermos sea indicio de que estén fuera de la voluntad de Dios. En el ejercicio anterior se hizo una lista de las causas naturales de las enfermedades. Los que piensan que siempre una enfermedad es señal de castigo divino se parecen a los malos amigos de Job (Job 16:2). Estos acusaban a Job de estar enfermo como resultado de alguna maldad oculta, pero Dios reprendió esta equivocación (Job 42:7).

 

Jesús reconoció que el pecado que hay en el mundo es el resultado de las malignas actividades de Satanás (Lucas 13:16). Algunas veces hay personas que sufren enfermedades como consecuencia directa de algún pecado cometido (Juan 5:14). Pero Cristo les dijo claramente a sus discípulos que eso no siempre es así (Juan 9:2,3). En algunas ocasiones Jesús resolvió primero el problema del pecado en los enfermos antes de sananos de sus enfermedades (Mateo 9:2). Pero al leer los evangelios nos damos cuenta de que casos así hubo muy pocos.


Pregunta: ¿Es necesario que la persona esté muy grave para que llame a los ancianos de la iglesia a fin de que la unjan y oren?

Es cierto que la palabra griega que se traduce aquí como "enfermo" se usa en otros pasajes para denotar gravedad, como en Lucas 7:2 y Juan 4:46. En estos casos tanto el siervo del centurión como el hijo del cortesano estaban a punto de morir. El propósito de estos pasajes es demostrar que nunca es tarde para la intervención del Señor. Pero realmente, el significado corriente de ese término se aplica también a personas débiles, afligidas por distintos tipos de enfermedades y hasta débiles en el aspecto espiritual, o sea, faltos de fe o atemorizados (Romanos 14:1, 2; 2 Corintios 11:29). El mismo vocablo se usó, incluso, para referirse a la escasez económica en Hechos 20:34, 35.

 

La sanidad divina es una doctrina fundamental de muchas denominaciones cristianas. El movimiento pentecostal de hoy día tuvo su origen en un avivamiento que le dio gran importancia a la sanidad divina.

 

Enseñanza práctica

 

Cada vez que alguien es sanado de alguna enfermedad es un testimonio más de que Jesús vive hoy. El vino a este mundo a dar su vida para salvarnos del pecado. Existen enfermedades en el mundo debido a que hay pecado en este. El poder del Señor para sanar a los enfermos es una prueba más de que El tiene la facultad de salvar a los seres humanos del pecado y de sus consecuencias.


Pregunta: ¿Cuál debe ser la actitud del pastor ante este tipo de casos?

Es común en nuestras iglesias que los pastores llamen a los enfermos y a todos los que necesiten cualquier tipo de ayuda del Señor y los unjan con aceite al orar por ellos. La Palabra de Dios apoya este ministerio. Cualquiera que sea la enfermedad, la debilidad o el estado de desaliento en que se encuentre una persona, si eso le sirve de obstáculo en su vida, es la oportunidad para que llame a los ancianos a fin de que oren por ella.

 

Los ancianos son los representantes de la iglesia local en todo asunto oficial y también ministerial. En tal virtud, estos varones están capacitados para ungir a los enfermos y necesitados y orar por ellos. El verbo plural "oren" denota una oración unida. Esta práctica era muy común en la Iglesia primitiva, como se ve en el libro de los Hechos.

 

También se debe aclarar aquí que muchas veces el término "anciano" se usó en el Nuevo Testamento para referirse al "pastor". Pero en la Epístola de Santiago no es así, porque él estaba escribiendo a los judíos cristianos. En la cultura judía se llamaba anciano a una persona de madurez, experiencia, sabiduría y responsabilidad. Este parece ser el sentido que se le da al término en 1 Timoteo 5:1, 2. También vemos que el Señor usó a diáconos como Felipe para el ministerio de sanidad (Hechos 8:5-7). Con el mismo fin utilizó también a un creyente sin ningún cargo oficial (Hechos 9:12-18). La sanidad divina puede reconocerse como una parte esencial del ministerio de todo creyente (Marcos 6:13; 9:38, 39; 16:15-18). Además notamos que esta bendición está incluida entre los dones del Espíritu que sirven para edificar el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:7-9). Por lo tanto, no es un error incluir a todos los oficiales y líderes de cierta madurez entre los "ancianos" para que participen en el ministerio de sanidad en la iglesia.

 

C. El ungimiento de los enfermos


Pregunta: ¿Qué lugar ocupa aquí el aceite?

Algunos comentaristas sugieren que en casos de esta naturaleza se hacía uso del aceite de oliva con fines medicinales o curativos. Pero esa explicación queda fuera de lugar en este pasaje de Santiago, ya que aquí se recomienda el ungimiento no sólo para enfermedades estrictamente físicas sino también aliviar al creyente en sus sufrimientos de carácter emocional, espiritual y hasta económico. Hay que recalcar también que se usaba otra palabra griega para referirse a la unción para el ministerio (la que se usa en Hechos 4:27; 10:38). En estos pasajes aparece el mismo término que se usó con relación al ungimiento de los pies de Jesús. Pero, incluso en este caso la unción tuvo un significado simbólico que anunciaba la muerte y sepultura del Señor. Por otra parte hay que recordar que el aceite de oliva es un símbolo del Espíritu Santo. Por ejemplo, cuando David fue ungido con aceite, el Espíritu de Dios se derramó sobre él (1 Samuel 16:13).

 

Una razón más por la que se usaba aceite en las oraciones por los enfermos pudo haber sido el deseo de alentar la fe de ellos. Jesús también hizo uso de elementos de apoyo para la fe de los enfermos que sanó. Sabía que no era cosa fácil demostrar fe, por lo tanto buscó la manera de ayudar a los que pedían sanidad. Nosotros también estamos en la posibilidad de echar mano de algunos recursos para ayudar a nuestros hermanos en el nombre del Señor.

 

II. La oración de fe

 

Santiago 5:15-18

 

A. El Señor sana


Pregunta: ¿Qué entendemos por "oración de fe"?

"La oración de fe" de la que habla Santiago, la que es capaz de salvar al enfermo, es simplemente esa oración que se hace con una fe viva y decidida en el Señor. Cristo es nuestro Médico divino quien responde al clamor de fe del justo (el creyente, el que hace la voluntad de Dios). No se habla aquí de la justicia del hombre sino de la que es nuestra por la obra de justificación realizada por Jesús en nosotros. Los que hemos creído en El hemos sido lavados en su sangre y hechos nuevas criaturas en El. De manera que "la oración eficaz del justo", la que "puede mucho", sólo es posible por intermedio de Jesucristo.

 

B. El Señor perdona


Pregunta: ¿Por qué se habla aquí del perdón de pecados?

Es cierto, como lo señalamos anteriormente, que la Biblia enseña que no todas las enfermedades son el resultado directo de la comisión de un pecado. Sin embargo indica que en general la enfermedad, la ruina y el temor que ha invadido a la raza humana son el resultado del pecado en el mundo. Una joven, por ejemplo, empezó a sufrir de úlceras porque actuó contra sus principios y engañó a su jefe con alteraciones en la contabilidad. En los hospitales hay numerosos casos de esta naturaleza. Pero según esta promesa de Santiago, el mismo Dios que sana al enfermo puede también perdonar sus pecados.


Pregunta: ¿Qué razón hay para que confesemos nuestros pecados o faltas unos a otros?

Si hemos pecado contra nuestros hermanos en la fe, de ninguna manera podremos hacer esa oración eficaz que da como respuesta la sanidad de los enfermos. Para que la oración pueda mucho los que la hacen tienen que ser "justos". Nuestras oraciones se ven estorbadas cuando se ha roto la comunión entre nuestros hermanos a causa de faltas, errores o pecados.

 

Enseñanza práctica

 

La confesión de pecados no sólo es un elemento esencial para la sanidad divina sino también es básica para experimentar un avivamiento espiritual. De los tres factores esenciales para el avivamiento, mencionados por R. A. Torrey el primero es la confesión de las faltas delante de Dios y también las cometidas contra los hermanos.

 

La confesión de pecados es un requisito indispensable para crecer y progresar en el Señor. "El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia" (Proverbios 28:13).


Pregunta: ¿Cuál es el resultado de las faltas contra los hermanos?

De acuerdo con la ley de Moisés, las faltas cometidas en prejuicio del prójimo dañan tanto la comunión con Dios como el pecado que se comete directamente contra el Señor. La ofrenda por el pecado incluía la restitución hasta donde fuera posible. Ya no estamos bajo la ley, pero este principio todavía sigue vigente. No podemos estar bien con Dios y mal con el prójimo. De modo que sólo tendremos libertad para orar por los enfermos cuando nos confesemos nuestras faltas unos a otros total, espontánea y francamente. Esta confesión será una prueba evidente de que el Espíritu Santo está obrando en nosotros.


Pregunta: ¿Qué importancia tiene aquí el ejemplo de ellos?

Muchas veces pensamos de los grandes hombres de Dios como si fueran seres distintos de nosotros. Pero la Biblia dice claramente que Elías era un hombre sujeto a las mismas pasiones que las nuestras. Una persona con la misma constitución, las mismas experiencias, dificultades y circunstancias que muchos de nosotros tenemos. Sin embargo, cuando este profeta oraba a Dios, sus oraciones eran contestadas de inmediato. Eso quiere decir que podemos aprender de él muchas cosas que pueden ser de ayuda a nuestra fe para que nuestras oraciones también sean eficaces.

 

1. Elías oró fervientemente. El profeta oró en serio y con decisión firme. No se limitó a ese tipo de oración débil y sin sentido que uno hace muchas veces en medio de las ocupaciones diarias. La suya fue una oración esforzada. El dejó a un lado todas las demás cosas y puso toda su atención en lo que pedía a Dios.

 

2. El era un hombre recto delante de Dios. Es cierto que poseía las mismas debilidades, dificultades, y los mismos sentimientos que tenemos. nosotros, pero creía y confiaba en Dios, y era fiel y obediente a su Palabra (1 Reyes 18:36).

 

3. Fue constante en la oración. No desmayo al ver que no llovía en el momento en que empezó a orar (1 Reyes 18:44-46).

 

4. Su objetivo principal era que ese pueblo idólatra e infiel volviera a depositar su fe y su confianza en el Dios de Israel.

 

III. Nuestra responsabilidad

 

Lucas 10:30-37

 

A. Tener compasión de los enfermos

 

De acuerdo con las enseñanzas de Jesús, los cristianos debemos hacer algo más que orar por los enfermos. En Mateo 25:36, 40 El elogia a los que visitan a los enfermos. Por supuesto, esta visita se refiere a ayudarlos, cuidar de ellos y procurar su bienestar.

 

Los bandidos que atacaron a este transeúnte en ese peligroso sendero a Jericó lo despojaron de todo. No contentos con el botín lo golpearon hasta dejarlo inconsciente, probablemente en la cuneta.


Pregunta: ¿Por qué ni el sacerdote ni el levita lo ayudaron?

Es muy probable que estos religiosos tuvieran miedo de que los ladrones anduvieran todavía merodeando por allí y pudieran atacarlos también a ellos. O quizá creían en la errónea suposición de los amigos de Job: que aquel hombre merecía el castigo que había recibido. Lo más probable es que no tenían deseos de verse implicados en una cosa de esta naturaleza. Otra explicación a la actitud de ellos es que Jesús dijo que el samaritano "fue movido a misericordia". Esto da a entender que los dos caminantes anteriores no la tuvieron.

 

El samaritano era miembro de un grupo minoritario. Pero él no permitió que ni su raza, ni sus diferencias sociales, ni los prejuicios religiosos le impidieran ayudar al infortunado. No le hizo ni una pregunta ni le presentó excusas. Ni siquiera se preguntó si el herido merecía ser ayudado. Se sintió conmovido por la condición en que este se encontraba. Lleno de amor y compasión, no vio más que la necesidad y la oportunidad de ayudar.

 

B. Cuidar de ellos con amor


Pregunta: ¿Cómo podemos calificar la acción del samaritano al ayudar al menesteroso?

1. Fue una acción inmediata. No lo pensó dos veces. Procedió a la acción en el mismo momento.

 

2. Fue práctico. Antes de vendar las heridas del pobre hombre, el samaritano procedió a lavarlas con una mezcla de aceite y vino. Notemos que si Jesús hubiera estado en contra del uso de medicinas habría aprovechado este incidente para referirse a ello. Pero en lugar de criticar este hecho lo alabo.

 

3. No fue egoísta. Al hacerse cargo del herido y ponerlo sobre su cabalgadura, este hombre atrasó su viaje. Es probable que haya perdido algún negocio por demorarse. Además se expuso a ser otra víctima de los ladrones, si éstos todavía hubieran estado escondidos por allí.

 

4. Realizó una labor cuidadosa y duradera. Llevó al hombre a un lugar donde pudiera ser curado y él mismo cuidó de él. Al salir del mesón el siguiente día, dejó más dinero para que siguieran cuidando al desconocido. Este samaritano no dejó nada por hacer.

 

Enseñanza práctica


Pregunta: ¿Qué significa tener misericordia de alguien?

La misericordia o compasión es un sentimiento que demanda las dos cosas siguientes:

 

1. Debemos estar conscientes de la necesidad de la otra persona. Eso significa derribar nuestras barreras de indiferencia y ser más observadores y cuidadosos con lo que pasa a nuestro derredor. El Espíritu Santo puede hacernos sentir las necesidades de otros.

 

2. Debemos actuar de inmediato para aliviar las necesidades de nuestro prójimo. No basta estar conscientes de los sufrimientos ajenos. El sacerdote y el levita se enteraron de la condición de este hombre pero no quisieron hacer nada por él.

 

Porciones de E. dominical -Editorial Vida. 

 

ENFERMEDADES QUE ATRIBULAN A LA HUMANIDAD Y NUESTRA RESPONSABILIDAD!

 

Através de esta sección no pretendo escandalizar a las personas que visitan mi sitio sino que tomen conciencia de las enfermedades que estan afligiendo diariamiente a millones de personas alrededor de todo el mundo, asi como llevarles esperanza a aquellos que ya las están padeciendo e informarles que no todo esta esta perdido que en este momento hay cientos de miles de personas orando los cuales estamos orando por su recuperación através del Agua de el Manantial de Dios. Y todos aquellos que esten solamente curioseando por mi página les pido que no nos quedemos con los brazos cruzados y que se unan conmigo para Orar por los enfermos, para que asi cumplamos con el mandato que nos dejó Cristo el Señor.

Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

Lucas 9: 1-2


En aquel tiempo Jesus dió este mandato a sus discípulos pero ahora es obligación de la Iglesia y los creyentes en Cristo el llevar el predicar el evangelio de Dios y orar por los enfermos para que el Señor Dios sea glorificado en todo.

 

 

 LA OBESIDAD: UNA AMENAZA PARA LA HUMANIDAD

La obesidad se ha incrementado en el ámbito mundial y constituye un problema de salud grave aún en las mismas naciones donde existen problemas de desnutrición, reconoció la Organización Mundial de Salud (OMS). 


En su "Informe Mundial", la OMS afirmó que 1.200 millones de personas en todo el mundo tienen problemas de sobrepeso y obesidad, que es aproximadamente el mismo número de personas que sufren de desnutrición.
 Los estudios epidemiológicos muestran que el 55% de la población adulta, presenta sobrepeso y el 22% es obesa.

En las últimas 2 décadas, la obesidad tuvo un incremento de más del 30% en México ligeramente mayor que en los Estados Unidos de Norteamérica.
          En la Encuesta Nacional de Salud de México de 1999, 52.5% de las mujeres fueron clasificadas con OBESIDAD (21.7%) o sobrepeso (30.8%), mientras que en 1988, 35.1% de las mujeres fueron clasificadas con OBESIDAD (18.7%) o sobrepeso (16.4%).


 La explicación que aportan a este hecho es que muchas personas en países en vías de desarrollo deben abandonar sus ranchos y sus tareas agrícolas debido a la pobreza que padecen y tienen que salir en busca de empleos a las ciudades. Esto implica un gran cambio en su estilo de vida y una dosis mucho menor de actividad física, ya que emprenden actividades más sedentarias y no tienen que recorrer largas distancias para conseguir comida y agua y esto como consecuencia propicia el aumento de peso.
 A esto le aunamos que los habitantes de las ciudades consumen menos frutas y vegetales, y comen cada día más comida rápida a base de grasas y carbohidratos.
 Lo mas preocupante es que este proceso ha empezado a afectar a los niños, de manera alarmante y del 20 al 30 por ciento de los niños en edad escolar tienen sobrepeso y obesidad.


 Lo más preocupante de la situación es que en estos momentos en el mundo aun no se cuenta con una estrategia generalizada para el control de la obesidad y que ni la comunidad médica, ni los gobiernos, han tenido éxito en la lucha contra la obesidad. 


Y si no actuamos con rapidez esta epidemia será incontrolable y debido a las enfermedades secundarias a la obesidad, la expectativa de vida será menor y además la calidad de vida estará muy deteriorada. 


En México, la OBESIDAD contribuye a un número cercano a 200.000 muertes por año.


Fuente:http://www.obesidad.net

 

 

Complicaciones de la Obesidad

Tratar al obeso es prevenir una amplia gama de enfermedades asociadas al problema del sobrepeso.

El exceso de peso en sus distintos grados afecta cada vez a más personas. Separar el aspecto médico del social y estético, es un verdadero desafío porque la medicina hasta ahora no había tomado en cuenta la obesidad como una enfermedad crónica. La tendencia era generalmente diferenciar a la gente por sus características físicas: la primera recomendación que se le hacía al gordo cuando consultaba por alguna afección vinculada con el exceso de peso era "vuelva cuando adelgace". La consecuencia es que muchos obesos se mantienen alejados del médico y frecuentemente empeoran sus problemas que requieren un tratamiento específico.


El obeso tiene complicaciones de salud especiales cuyo tratamiento no siempre se encara de la manera adecuada en los sistemas de salud pública y privada.
Las enfermedades crónicas asociadas pueden llegar a ser discapacitantes, por lo que el costo humano y económico del problema puede ser elevado si no se toman medidas para su tratamiento. Entre los problemas de salud que habitualmente afectan a los obesos cabe mencionar:
Problemas cardiovasculares
Entre 57 a 70% de las enfermedades cardíacas están asociadas con la obesidad.
Las mujeres que aumentan un promedio de 20 kilos durante su juventud triplican las probabilidades de muerte por problemas cardíacos, comparadas con mujeres que mantuvieron un peso estable.
Un aumento del 10% del peso corporal está asociado con un aumento del 12% del nivel de colesterol, factor que a su vez aumenta el nivel de riesgo cardíaco.
Hipertensión
Un 30% de todos los casos de hipertensión se relacionan con la obesidad. En hombres de menos de 45 años el porcentaje alcanza casi el 60%. Las personas sedentarias aumentan entre un 35 a un 52% su riesgo de hipertensión. Una disminución del 15% del peso reduce en un 10% la presión sanguínea sistólica.
Várices
Se observan en pacientes con obesidad importante y estilo de vida sedentario. El ejercicio puede prevenir su aparición.
Problemas endocrinológicos:
­ Diabetes: los casos de diabetes tipo 2 --no insulino-dependiente--, antes denominada "del adulto", han aumentado en forma alarmante, considerada una epidemia. Está estrechamente vinculada con la obesidad y el sedentarismo. Estudios recientes indicaron que el 13,5% de los pacientes obesos son diabéticos, comparados con el 3,5% de personas con peso normal que padecen la enfermedad.
­ Edema: Los pacientes con sobrepeso muy importante (hiperobesos) desarrollan edemas y retención de fluidos, asociados con mayor susceptibilidad al glaucoma y la hipertensión.
Cáncer
La mortalidad por ciertos tipos de cáncer aumenta en pacientes con sobrepeso.
Un estudio mostró que los hombres obesos tenían una mayor incidencia de cáncer colorectal y de próstata. Las cifras promedio en mujeres obesas indican mayores porcentajes de cáncer endometrial, de cuello de útero, ovárico, de mamas y de vesícula.
En mujeres post-menopáusicas un 11% de los casos de cáncer de mama era atribuible a la obesidad.
Problemas articulares, esqueléticos y musculares
­ Artritis: su prevalencia crece a medida que el peso aumenta y puede llegar a ser discapacitante. Los obesos sextuplican las posibilidades de artrosis de rodilla, comparados con individuos de peso promedio.
­ Aumenta el riesgo de gota, enfermedad metabólica que se caracteriza por depósitos de ácido úrico. Afecta especialmente a las articulaciones provocando dolor e inflamación. Se da principalmente en pies en los hombres de más de 30 años.
­ Lumbalgias y/o dolor de espalda. Generalmente se indica sólo "bajar de peso". Es importante combinar el tratamiento para adelgazar con terapia física, ejercicios de yoga, tratamiento kinesiológico y, en algunos casos, cuando el sobrepeso es muy importante, ortopedia especial para proveer de apoyo al abdomen.
­ Dolor de hombros y parte superior de la columna, las mujeres con obesidad importante a menudo tienen problemas ocasionados por el gran peso de los senos. El tratamiento es comparable con el de los problemas de lumbalgia. En algunos casos contribuyen a dar alivio los sostenes especiales.
­ Las lesiones y caídas son más serios entre los hiperobesos, debido principalmente a la pérdida de una adecuada movilidad. El tratamiento debe incluir educación en la prevención de accidentes, mayor atención al calzado que se usa, precauciones en el uso de escaleras, uso de las barandas para apoyo.
Problemas del aparato reproductivo
­ La diabetes gestacional es uno de los problemas, aunque esto no significa que todas las embarazadas que padecen de obesidad entran en la misma categoría de riesgo.
­ Durante el embarazo y el parto las afecciones más comunes en las mujeres obesas son la pre-eclamsia y eclamsia (presión arterial elevada que puede aparecer con el embarazo o ser pre-existente, con niveles elevados de proteínas en orina, aumento de peso excesivo con consecuencias como parto prematuro, problemas renales, mayor riesgo de mortalidad).
­ Problemas menstruales: En casos de gran sobrepeso los ciclos menstruales irregulares, o su falta, pueden ser causados por niveles excesivos de estrógeno debido a la interacción entre las células grasas y la producción de estas hormonas.
­ En niñas obesas la menarca puede presentarse excepcionalmente temprano (puede llegar a darse a los 10 años), en este caso se necesita visitar al médico.
­ Incontinencia: un problema común en hiperobesos debido al aumento de la presión sobre la vejiga y la uretra causados por un abdomen excesivo.
Enfermedades respiratorias
­ Apnea del sueño, afección muy común entre hiperobesos. Disminuye la vitalidad, la capacidad de concentración y la memoria; aumenta el riesgo de hipertensión y ataque cardíaco.
­ Síndrome de Pickwick, asma, hipoventilación, son problemas respiratorios en los que se indica bajar de peso. El yoga y algunos ejercicios respiratorios pueden ser de ayuda y adaptarse para pacientes de cualquier tamaño y grado de movilidad.
Problemas digestivos
­ Hernia hiatal, reflujo esofágico o gástrico, causado por la presión de un abdomen importante.
­ Enfermedad de vesícula, alrededor de un 70% de los cálculos vesiculares se atribuyen a la obesidad. Un aumento de 10 kilos triplicaría el riesgo en las mujeres.
Problemas cutáneos
­ Infecciones y micosis en los pliegues de la piel y "rollos", detrás de las rodillas, o de las orejas. En la diabetes hay tendencia a las micosis.
­ Eczemas, urticarias y dermatitis no específicas son problemas de los pacientes obesos que no pueden ver parte de su cuerpo o inclinarse. Es esencial educar respecto de una higiene cuidadosa de las áreas difíciles de alcanzar. En algunos casos se recomienda el uso de artefactos adecuados.

Problemas de pies
Su cuidado es a veces difícil en los hiperobesos. Es importante un control regular del podólogo, especialmente en diabéticos.
Talones agrietados. Suele darse en hiperobesos debido a la presión del peso sobre el pie. Pueden convertirse en focos infecciosos.

Desórdenes de la alimentación
Atracones, bulimia, y anorexia nerviosa. Se han convertido en una epidemia entre las mujeres de Occidente. En todos los casos la educación nutricional es esencial.



Fuente: www.dietascormillot.com

 

La Obesidad

La Obesidad es uno de los problemas de salud más frecuentes y que más preocupan a las mujeres de hoy en día. Su importancia para la mujer radica en dos vertientes, por

Definición: Exceso de grasa corporal que presenta un individuo.
Los factores genéticos, hormonales y metabólicos tienen un papel importante en el desarrollo de la obesidad; aunque la principal alteración es un desequilibrio entre la ingesta de comida y el gasto energético, que produce un aumento de depósito de grasa en el cuerpo. Dos terceras partes de los individuos obesos tienen un progenitor obeso. Si ambos padres son obesos, el descendiente tiene hasta un 90% de posibilidades de serlo. Los aspectos culturales y socioeconómicos son también importantes.
un lado estético, muy influenciado por la publicidad engañosa y con las consecuencias psicológicas que esto produce y por otro lado en cuanto a la Salud se produce un aumento de la mortalidad y la esperanza de vida de la mujer se reduce.
Sea cual fuere el factor que cause la obesidad, la base es el Principio del Equilibrio Energético: si un individuo consume más energía de la que gasta se produce una ganancia de peso, y si gasta más que energía que la que consume el resultado es una pérdida de peso.



La Obesidad es uno de los problemas de salud más frecuentes y que más preocupan a las mujeres de hoy en día. Su importancia para la mujer radica en dos vertientes, por
Definición: Exceso de grasa corporal que presenta un individuo.
Los factores genéticos, hormonales y metabólicos tienen un papel importante en el desarrollo de la obesidad; aunque la principal alteración es un desequilibrio entre la ingesta de comida y el gasto energético, que produce un aumento de depósito de grasa en el cuerpo. Dos terceras partes de los individuos obesos tienen un progenitor obeso. Si ambos padres son obesos, el descendiente tiene hasta un 90% de posibilidades de serlo. Los aspectos culturales y socioeconómicos son también importantes.
un lado estético, muy influenciado por la publicidad engañosa y con las consecuencias psicológicas que esto produce y por otro lado en cuanto a la Salud se produce un aumento de la mortalidad y la esperanza de vida de la mujer se reduce.
Sea cual fuere el factor que cause la obesidad, la base es el Principio del Equilibrio Energético: si un individuo consume más energía de la que gasta se produce una ganancia de peso, y si gasta más que energía que la que consume el resultado es una pérdida de peso.
Los trastornos más importantes y que más comúnmente acompañan a la obesidad son:
Hipertensión Arterial
Diabetes
Colesterol elevado
Síndrome varicoso
Artrosis
Consecuencias Psicosociales: ya que existe una discriminación social hacia los obesos por parte de la población general, más clara en el caso de las mujeres

Tratamiento: La obesidad es un factor de riesgo modificable, por ello es fundamental realizar un planteamiento médico riguroso para llevar al enfermo a un peso razonable. El tratamiento de la obesidad, como enfermedad crónica que es, requiere de un abordaje multidiciplinario que abarque:

  1. Tratamiento Dietético Hipocalorico: como piedra angular, con la realización de una dieta personal e intransferible que se adapte a las características individuales de cada enfermo.


  1. Ejercicio Fisico:

El ejercicio físico es un pilar básico para el tratamiento de la Obesidad.
Cualquier aumento de la actividad física con respecto a la previa es beneficiosa.
Se recomienda hacer ejercicios de 3 a 5 días por semana.
La duración debe de estar comprendida entre 20 y 60 minutos y de forma continuada.
Se debe comenzar y acabar la sesión con un calentamiento y estiramientos de 5 a 10 minutos. Conseguimos reducir la frecuencia de aparición de calambres y desgarros, y facilitamos el trabajo de los músculos respiratorios.
Debemos de combatir ideas como que cuanto más se sude más beneficioso es un ejercicio, como en el squash o la utilización de plásticos alrededor de los miembros; o que el ejercicio sin dolor no es útil.
La presencia de calambres, rigideces, "agujetas"  y cansancio 1 hora después del ejercicio físico indica que fue demasiado intenso.
Debe tomarse agua antes, durante y después de la practica deportiva. No se debe de esperar a tener sed para reponer los liquidos.


Información mas detallada y programa alimenticio

 

¿Alguna vez le han dicho que ya no hay nada más que hacer con usted? Jesús dice que por Sus llagas hemos sido curados (1 Pedro 2:24).

Jesús dice, "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor" (Lucas 4:18-19).

Cuando Él fue azotado y colgado en la cruz, Él pagó nuestro pena de pecado. Dios está activo sanando a las personas alrededor del mundo. Prontamente, en esta página, usted prodrá tener acceso a testimonios de las personas que Dios ha sanado.

1. Las enfermedades pueden ser el resultado de la deterioración de nuestros cuerpos o de mala salud. Es recomendable que realice una revisión médica ejecutada por un buen doctor. Una dieta apropiada, descanso adecuado y bastante ejercicio algunas veces ayuda a mejorar la salud.

2. Las enfermedades pueden ser traídas a nosotros por Satanás. Su enemigo, el diablo anda como león rugiente
buscando a quien devorar (Juan 10:10).

3. Dios puede permitir que las enfermedades nos toquen para poder probar nuestra fe (véase el libro de Job en la Biblia), o para completar Su perfecta obra en nuestras vidas.

Es importante que examinemos nuestras vidas para ver si tenemos algún pecado que no haya sido confesado antes
de orar por sanidad.

"Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:13-16).

Investigue los pasajes bíblicos relacionados a las enfermedades y las sanidades.

TESTIMONIOS IMPACTANTES PERO REALES DE PERSONAS QUE HAN SIDO SANADAS POR DIOS EN LA ACTUALIDAD

¿Qué dice la Biblia acerca de la sanidad? ¿Hay sanidad en la expiación de Cristo?



Pregunta: "¿Qué dice la Biblia acerca de la sanidad? ¿Hay sanidad en la expiación de Cristo?"

Respuesta:
Isaías 53:5, que es citado nuevamente en 1 Pedro 2:24, es el verso clave sobre la sanidad que con frecuencia es mal entendido y mal aplicado. “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre ÉL, y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Isaías 53:5). La palabra traducida como “curados” puede referirse tanto a la sanidad espiritual o física. Sin embargo, en el contexto de Isaías 53 y 1 Pedro 2, hace ver claramente que se refiere a la sanidad espiritual. 1 Pedro 2:24 dice, “quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” Claramente este verso está hablando sobre el pecado y la justicia, no sobre enfermos y enfermedades. Por lo tanto, el ser “sanados” se refiere a ser perdonados y salvados, no sanados físicamente.

La Biblia no vincula específicamente la sanidad física con la espiritual. Con frecuencia la gente es sanada físicamente cuando pone su fe en Cristo—pero no siempre es así. Algunas veces es la voluntad de Dios el sanar, y otras veces no lo es. El apóstol Juan nos da una perspectiva apropiada: “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” (1 Juan 5:14-15). Dios aún realiza milagros. Dios aún sana a la gente. La enfermedad, el dolor y muerte son aún realidades en este mundo. A menos que el Señor regrese en los próximos 50 años o algo así, casi todos los que vivimos hoy moriremos, y esto le sucederá a la mayoría de nosotros (incluyendo los cristianos) moriremos como resultado de un problema físico (afecciones, enfermedades, heridas). No siempre es la voluntad de Dios el sanarnos físicamente.

Finalmente, en el Cielo nos espera una absoluta salud física. Allá ya no habrá más dolor, padecimientos, enfermedades, sufrimientos o muerte (Apocalipsis capítulo 21). Todos necesitamos estar menos preocupados por nuestra condición física en este mundo y estarlo un poquito más con nuestra condición espiritual (Romanos 12:1-2). Entonces, podremos enfocar nuestros corazones en el cielo donde ya no tenderemos que batallar mas con problemas físicos, Apocalipsis 21:4, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”


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