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CAPÍTULO NUEVE

EL PLAN DE DIOS PARA LA BATALLA

<<< REGRESAR A SATANAS EL ENEMIGO


Objetivos:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

1.- Escribir el versículo llave de memoria.

2.- Identificar el propósito de Dios.

3.- Identificar el propósito por el cual Jesús vino al mundo.

4.- Explicar los seis puntos del plan de batalla de la guerra espiritual.

 

VERSÍCULO LLAVE DE LAS CLÁUSULAS DE LA GUERRA:

“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

 

Introducción

Este capítulo presenta la batalla básica de la guerra espiritual. Es una estrategia que descansa en el entendimiento de los propósitos de nuestra guerra y está basada en la comunicación con nuestro Comandante en Jefe por la oración, ayuno, y la escrita Palabra de Dios.

Cuando no entiendes los propósitos de Dios y plan, puedes ser tentado a desanimarte en los conflictos de la vida. Esta es la razón por la cual muchos soldados cristianos fracasan en la guerra: no entienden el propósito divino detrás de la batalla:

“Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; pero si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios” (Hechos 5:38-39).

El propósito de la guerra

Desde el principio del tiempo, cada una de las batallas naturales que han sido libradas siempre ha tenido un propósito por el cual se libraba. Antes de que examinemos el plan de Dios para la batalla, es importante que entendamos el propósito de la guerra espiritual. Esto involucra entender los propósitos de Dios el Padre y de Jesucristo el Hijo.

El propósito de Dios:

Es el propósito de Dios que...

“De reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los tiempos establecidos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra” (Efesios 1:10).

Desde el principio del tiempo, Satanás ha peleado en contra del cumplimiento de este propósito. Tu propia guerra en el mundo espiritual está relacionada con este propósito de Dios. Satanás combate para atraer tu corazón, mente, espíritu, y alma a él en lugar del Señor Jesucristo.

Dios obra en ti  para cumplir Su propósito:

“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).

Dios también obra a través de tu vida para cumplir Sus propósitos:

“Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).

Cuando te rindes a ti mismo para convertirte  en “instrumento de justicia de Dios”, colocas tu vida y ministerio en armonía con Sus propósitos y plan. Al hacer esto, te conviertes en un blanco del enemigo de Dios, Satanás.

El propósito de Jesús:

Jesús dijo:

“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

La razón por la cual Jesús vino al mundo fue destruir las obras de Satanás. Esto inmediatamente lo colocó en oposición al enemigo:

“El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Desde el principio de Su ministerio terrenal, Jesús se dedicó a la destrucción de las obras de Satanás:

Reveló el yugo del pecado (Juan 8:34).

Perdonó pecados (Mateo 9:1-8; Marcos 2:1-12, 17; Lucas 4:17-32).

Remarcó la condición del corazón en lugar del engaño de la apariencia exterior (Mateo 15:16-20; Marcos 7:20-23; Lucas 6:45; 11:39).

Sanó al enfermo (Mateo 11:5).

Levantó a personas de entre los muertos (Marcos 5:35-43; Lucas 8:49-56; Juan 11).

Liberó  a personas de los poderes demoníacos (Mateo 8:16).

En resumen, destruyó las obras de Satanás en los corazones, almas, mentes, y cuerpos de hombres y mujeres:

“Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio” (Mateo 11:5).

Jesús no solamente destruyó las obras de Satanás, también expuso las engañosas estrategias del enemigo:

Enseñó que los engaños de Satanás se incrementarían durante los últimos días en la tierra (Mateo 24-25; Marcos 13; Lucas 17:22-37; 21:8-36).

Advirtió sobre Satanás que era capaz de destruir el alma (Mateo 10:28).

Habló sobre la necesidad de atar al hombre fuerte (Satanás) antes de quitarle sus bienes (Mateo 12:26-30; Marcos 3:23-27; Lucas 11:17-24).

Reveló cómo Satanás trata de evitar que la Palabra de Dios sea efectiva en los corazones de los hombres y mujeres (Mateo 13:38; Marcos 4:15; Lucas 8:12).

Expuso a aquellos que no eran correctos con Dios como siendo de su “padre, el diablo” (Juan 8:44-47).

Reveló a Satanás como el “príncipe del mundo” (Juan 14:30).

La gran división

Aunque Jesús vino para traer la paz de Dios (Juan 14:27; Filipenses 4:7), y la paz con Dios (Romanos 5:1), Su venida también trajo división:

“No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada, porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa” (Mateo 10:34-36).

Jesús dividió a todos los hombres en dos campos de batalla. No es posible ser neutral:

“Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).

“El que no es conmigo, contra mí es...” (Lucas 11:23).

Jesús habló de esta gran división en la historia de los dos caminos, uno que era estrecho y otra que era ancho. Advirtió sobre el engaño del camino ancho de Satanás el cual muchos tomaron (Mateo 7:13-14). Mediante la historia del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31), Jesús removió el velo entre la vida y la muerte. Les permitió a los hombres ver el resultado final de escoger el camino equivocado.

Debido a que Él expuso y destruyó las obras del diablo, Jesús estuvo bajo ataque durante toda Su vida en la tierra. El enemigo constantemente trató de destruirlo o de evitar que cumpliera con la misión para la cual vino al mundo. En el momento en el que nació, hubo un primer intento contra Su vida. Durante Su ministerio público hubo diferentes conspiraciones en contra de Su vida y al menos un intento que fue abortado. Encontró la oposición de los poderes demoníacos, los líderes religiosos, Sus  propios seguidores, y Satanás.

Cuando te alineas con el plan y propósitos de Jesús al aceptarlo como tu Salvador, te conviertes en parte del ejército que guerrea contra Satanás. Los propósitos de Jesús se convierten en tus propósitos y esto te coloca en una posición táctica de directa oposición al enemigo.

El plan de batalla

Existen muchas estrategias bíblicas diferentes que pueden ser usadas en la guerra espiritual, pero el plan básico de batalla para los creyentes es revelado al observar cómo Jesús trató con el enemigo. El plan básico de batalla para la guerra espiritual está basado en seis puntos principales. Estos son:

- La Palabra de Dios.

- Delegación de poder y autoridad.

- Oración.

- Ayuno.

- Las llaves del Reino.

- El Nombre de Jesús.

La Palabra de Dios

 

Oración

AYUNO

El ayuno es la cuarta parte de nuestro plan de batalla. Es combinado con oración para librar una guerra efectiva en el mundo del espíritu.

LA DEFINICIÓN DEL AYUNO:

Ayuno, en su definición más simple, es no comer.

TIPOS DE AYUNO:

De acuerdo con la Biblia hay dos tipos de ayunos. El ayuno total es cuando no comes o bebes en absoluto. Un ejemplo de esto es encontrado en Hechos 9:9. El ayuno parcial es el caso de una dieta restringida. Un ejemplo está en Daniel 10:3.

AYUNO PÚBLICO Y PRIVADO:

El ayuno es un asunto personal entre Dios y un individuo. Es para ser hecho en privado y no es motivo de jactancia:

“Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público” (Mateo 6:16-18).

Los líderes pueden llamar a un ayuno público y solicitar que la iglesia toda ayune:

“¡Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea” (Joel 2:15).

LOS PROPÓSITOS DE AYUNAR:

Hay propósitos espirituales definidos para el ayuno. Es importante que entiendas esto, puesto que si ayunas por los motivos equivocados será inefectivo.

Estudia cada una de las siguientes referencias relacionadas con los propósitos del ayuno. Revelan el gran poder del ayuno en la guerra espiritual. Ayunas:

- Para humillarte a ti mismo: Salmos 35:13; 69:10.

- Para arrepentirte del pecado: Joel 2:12.

- Por revelación: Daniel 9:2; 3:21-22.

- Para soltar ligaduras de maldad, levantar yugos pesados, liberar a los oprimidos, y romper todo yugo: Isaías 58:6.

- Para alimentar al hambriento, tanto física como espiritualmente: Isaías 58:7.

- Para ser escuchado por Dios: 2 Samuel 12:16, 22; Jonás 3:5, 10.

El ayunar no cambia a Dios. Te cambia a ti. Dios se relaciona contigo sobre la base de tu relación con Él. Cuando tú cambias, entonces la manera en la que Dios trata contigo es afectada. No ayunas para cambiar a Dios, porque Dios no cambia. Pero ayunar cambia cómo Él trata contigo. Lee el libro de Jonás como un ejemplo de cómo esto pasó en la ciudad de Nínive.

DURACIÓN DEL AYUNO:

Cuánto tú ayunas depende de lo que Dios habla dentro de tu espíritu. Él puede guiarte a ayunar un corto o un largo período de tiempo. ¿ Recuerdas la historia de Esaú y Jacob? Jacob estaba originalmente haciendo una comida para sí mismo pero se negó a sí mismo en vistas a obtener el derecho de primogenitura. ¡ Cuánto mejor si Esaú hubiese ayunado esa comida!

LAS LLAVES DEL REINO

Jesús dio a los creyentes las llaves del Reino. Esas llaves incluyen el poder para atar y desatar y ellas son la quinta parte de nuestro plan básico de batalla:

“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

Jesús enseñó la importancia de atar a los espíritus demoníacos antes de expulsarlos. Pero el principio de atar y desatar es más que echar fuera demonios. Puedes atar el poder del enemigo para obrar en tu vida, hogar, comunidad, e iglesia. Puedes desatar a hombres y mujeres del yugo del pecado, depresión, y el desánimo del enemigo.

El principio de atar y desatar es una importante estrategia para vencer el poder del enemigo. Es una llave al Reino de Dios. En cada situación que confrontas... cada problema, cada desafío... hay una llave espiritual. Esa llave es el ejercicio del principio de atar y desatar. Cuando reconoces qué atar y qué desatar y actúas sobre la base de este descubrimiento, el enemigo será derrotado.

EL NOMBRE DE JESÚS

La parte final del plan básico de batalla se encuentra en el nombre de Jesús. La Palabra de Dios es para ser aplicada en Su Nombre, oramos, ayunas, y usamos nuestro poder delegado y autoridad y las llaves del Reino en Su nombre:

“Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).

“En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará” (Juan 16:23).

“Estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18).

“Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).

Has de enseñar, bautizar, hechas fuera demonios, sanar el enfermo, y vencer cada poder del  enemigo  mediante el nombre de Jesús. Es más poderoso que cualquier otro nombre:

“Sobre todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21).

“Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

UNA ESTRATEGIA GANADORA

Jesús enfrentó cada tentación del enemigo que nosotros enfrentamos pero ÉL venció estas tentaciones sin pecar. Puesto que Él entró en la arena de la guerra espiritual, Él entiende tus batallas y te fortalece:

“No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).

Puesto que emergió victorioso, tú también puedes ser un vencedor:

“Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Hebreos 2:18).

Lee la historia de la muerte y resurrección de Jesús en Mateo 26-28; Marcos 14-16; Lucas 22-24; Juan 18-21. La muerte y resurrección de Jesucristo fue la mayor confrontación que alguna vez ocurrió entre el poder de Satanás y el poder de Dios.

Mediante la muerte de Jesús, Satanás pensó que había destruido el plan de Dios. Él había matado al único Hijo de Dios. Había destruido el Rey que había de reinar sobre el Reino de Dios. Pero Jesús dijo:

“¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?” (Mateo 26:53-54).

“Respondió Jesús: —Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí” (Juan 18:36).

“Respondió Jesús: —Ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuera dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene” (Juan 19:11).

Jesús no murió porque Su poder fuera menor que el del enemigo. Su muerte no terminó el plan para el Reino de Dios. No era el tiempo para que SU Reino visible se estableciera en el mundo.

La muerte de Jesús cumplió el plan de Dios. Los hombres ahora pueden ser salvos del yugo del pecado y de la pena de la “muerte segunda” (separación eterna de Dios por causa del pecado).

A pesar de lo grande que fue, la salvación del pecado no fue la única victoria ganada por Jesús mediante Su muerte en la cruz. Mediante Su muerte y resurrección, Jesús derrotó todo el poder del enemigo:

“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto [fue resucitado], llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que «subió», ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efesios 4:8-10).

“Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15).

Jesús derrotó cada poder del enemigo, incluyendo la muerte. También juzgó a Satanás:

“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo [Satanás] será echado fuera” (Juan 12:31).

Jesús hizo un  camino de salvación. Jesús derrotó a la muerte y a los principados y los poderes del enemigo. Restauró al hombre el dominio sobre todas las cosas. Pronunció juicio sobre Satanás el cual será cumplido en el futuro.

Como has aprendido, la presente situación es similar a las condiciones que han existido en ciertos países en el mundo natural. Los poderes de las fuerzas rebeldes serán derrotadas por el gobierno. El líder rebelde será bajo juicio, pero aún está libre. Las fuerzas de resistencia bajo su dirección todavía pelean en la tierra.

Jesús ha conquistado a Satanás y pronunció Su juicio. Pero Satanás está todavía libre y sus  fuerzas de poderes demoníacos, la carne, y el mundo están todavía guerreando en la tierra.  Tratan de controlar territorio que es legítimamente del Conquistador. Tratan de cegar a los hombres al hecho que Satanás ha sido derrotado y que está bajo juicio. Tratan de controlar los hogares, iglesias, y las naciones.

Allí es donde la guerra del creyente entra en foco. Jesús ha derrotado al enemigo pero Satanás permanece libre en el mundo. Es nuestro objetivo abrir los ojos de los hombres y mujeres a su engaño y retomar el control del territorio que es legítimamente nuestro. Tu batalla personal continuará hasta que el juicio sobre Satanás sea ejecutado o hasta que partas para estar con Jesús mediante la muerte, lo que venga primero:

“Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efesios 3:10).

VENCEDORES, NO VÍCTIMAS

Mediante Jesús, eres un vencedor sobre el enemigo en lugar de una víctima del enemigo:

“Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:22-23).

Todas las cosas están “bajo los pies” de Jesús. Esto significa que Él las ha conquistado. Él es la cabeza de la Iglesia, y nosotros somos el cuerpo. Está declarado que todas las cosas están bajo Sus pies, que significa bajo Su cuerpo, la Iglesia. Significa esto que somos vencedores, no víctimas. Puedes ser guardado del poder del Satanás. Jesús mismo oró para que seamos guardados del poder del enemigo:

“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Juan 17:15,20).

Eres un conquistador, no mediante tu propio poder, sino mediante el poder de uno Mayor:

“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

Cuando la batalla espiritual se vuelve dura, sólo recuerda que la Biblia asegura que los propósitos de Dios serán cumplidos:

“Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado; se confirmará como lo he determinado” (Isaías 14:24).

“Este es el plan acordado contra toda la tierra, y esta es la mano extendida contra todas las naciones. Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?” (Isaías 14:26-27).

El Señor de las Huestes tiene un propósito, y ninguna fuerza del mundo, carne, demonios, Infierno o Satanás en persona lo anulará. El plan básico de batalla que has estudiado en esta lección asegurará tu victoria espiritual! Ahora que entiendes el plan, estás listo para ser movilizado para la guerra y armado para la acción. Comenzarás este proceso en el próximo capítulo.

 

INSPECCIÓN

1.-Escribe el versículo llave de las Cláusulas de la Guerra.

2.-¿Cuál es el propósito de Dios?

3.-¿Por qué propósitos vino Jesús al mundo?

4.-¿Cuál es el plan de seis puntos de Dios para la guerra espiritual?

 

 

 

 

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo de este manual)

 

MANIOBRAS TÁCTICAS

 

 

1.-En esta lección aprendiste de la importancia de la Palabra de Dios en la guerra espiritual. Instituto Internacional Tiempo de Cosecha ofrece dos cursos que incrementarán tu habilidad para conocer y  usar la Palabra de Dios. Escribe por información sobre “Métodos Creativos de Estudio Bíblico” y “Estudio Básico de la Biblia”.

2.-En esta lección aprendiste que Jesús vino para destruir las obras de Satanás. Lee más sobre los propósitos de Jesús en los siguientes versos: Lucas 4:18-19; 4:43; 19:10: 24:46-49; Juan 6:38; 9:4; 12:46; 18:37. lee la declaración del propósito de Dios y como se relaciona con Jesús: Juan 3:16-18; Efesios 1:9-10.

3.-Jesús tuvo varios encuentros con espíritus demoníacos. Pero los espíritus demoníacos y la tentación de Satanás no fueron las únicas batallas que Jesús peleó. Satanás también usó a los hombres que estaban cerca de Jesús para pelear en contra de Él:

PEDRO:

Simón Pedro fue uno de los doce discípulos escogidos por Jesús, aunque algunas veces Pedro fue usado por Satanás para batallar contra Jesús. Cuando Jesús había revelado Su muerte futura, Pedro comenzó a reconvenirle por decir tales cosas (Marcos 8:32). Jesús dijo a Pedro...

“Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: —¡Quítate de delante de mí, Satanás!, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Marcos 8:33).

Jesús no quería decir que Pedro fuera Satanás, sino más bien que Pedro estaba siendo usado por Satanás en ese momento particular.

Una de las principales estrategias de Satanás es usar a aquellos cercanos a ti para tratar de apartarte de hacer la voluntad de Dios. Como Jesús, debes poner sus persuasiones detrás de ti. ¿Está Satanás usando a alguien cercano a ti para tratar de apartarte de hacer la voluntad de Dios?

Tiempo después, cuando Pedro prometió lealtad al Señor, Jesús le dijo:

“Dijo también el Señor: —Simón, Simón, Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32).

 

 

Jesús sabía que cuando el tiempo de la crucifixión se aproximara Pedro lo negaría. Él vio cómo el enemigo deseaba quitar toda cosa buena de la vida de Pedro. Pero Jesús también pudo ver el gran potencial en Pedro. Él sabía que un día emergería como un gran líder de la iglesia primitiva.

JUDAS:

Judas fue uno de los doce discípulos originales escogidos por Jesús. Jesús sabía desde el principio cómo el enemigo usaría a este hombre:

“Jesús les respondió: —¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote hijo de Simón, porque él era el que lo iba a entregar, y era uno de los doce” (Juan 6:70-71).

Lee de la traición de Jesús por Judas en Mateo 26:20-25, y Juan 13:21-30. ¿ Ha usado Satanás a cercanos para traicionarte y herirte? Como Jesús, no puedes permitir que eso te desanime del propósito que el Señor a determinado para ti.

4.-Lee Malaquías 1:13. El profeta señala que en su tiempo algunos estaban tan aburridos de sus observancias religiosas que dijeron, “he aquí, qué hartazgo”. ¿ Quizás esta gente nunca aprendió cómo adorar?

Estudia más sobre la adoración: Salmos 5:7; 22:27; 29:2; 45:11; 66:4; 86:9; 95:6; 96:9; 97:7; 99:5,9; Éxodo 34:14; 1 Crónicas 16:29; Mateo 15:9; Marcos 7:7; Juan 4:23-24; Filipenses 3:3.

El curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha llamado “Metodologías de Movilización” contiene información adicional sobre la materia de la adoración.

5.-Estudia más sobre la alabanza en el libro de los Salmos. Marca la palabra “alabanza” cada vez que aparece en los Salmos, luego regresa y estudia todos los versos que has marcado.

6.-Aquí hay más hechos sobre la oración:

Las Respuestas A La Oración Están Garantizadas:

Inmediatamente en ciertos tiempos: Isaías 65:24; Daniel 9:21-23

Tardía en ciertos tiempos: Lucas 18:7

En algunos tiempos, diferente a nuestros deseos: 2 Corintios 12:8-9

Más allá de nuestras expectativas: Jeremías 33:3; Efesios 3:20

Diferentes Posturas Pueden Ser Usadas En La Oración:

Parado: 1 Reyes 8:22; Marcos 11:25

Postrado: Salmos 95:6

Arrodillado: I1 Crónicas 6:13; Salmos 95:6; Lucas 22:41; Hechos 20:36

Postrados sobre el rostro: Números 16:22; Josué 5:14; 1 Crónicas 21:16; Mateo 26:39

Con las manos extendidas: Isaías 1:15; I1 Crónicas 6:13

Con las manos levantadas: Salmos 28:2; Lamentaciones 2:19; 1 Timoteo 2:8

Problemas Comunes Que Necesitas Vencer En Vistas A Orar:

Falta de tiempo

Distracciones

Cansancio

Falta de deseo

Organizando Las Fuerzas De Oración:

La oración es una de las más poderosas armas de la guerra espiritual. El Nuevo Testamente revela la siguiente estructura para organizar las   fuerzas de oración para librar la guerra más efectivamente:

Oración personal: la oración ha de hacerse individualmente en privado: Mateo 6:6

 

Dos orando juntos: la oración de dos juntos es la más pequeña unidad de oración corporativa: Mateo 18:19

Grupos pequeños: las células de grupos pequeños de más de dos individuos reunidos en oración. Hay un gran poder cuando dos o tres personas se reúnen para este propósito: Mateo 18:20

Oración congregacional total: la iglesia entera debería reunirse en tiempos de oración corporativa: Hechos 1:14-15

Promesas De Oración:

Estudia las siguientes promesas relacionadas con la oración: ellas revelan el gran poder de esta arma en la guerra espiritual:

El Padre sabe lo que necesitas incluso antes de que lo pidas: Mateo 6:8

 

Si dos se ponen de acuerdo en oración, la misma será respondida: Mateo 18:19

 

Todas las cosas son posibles  con Dios: Mateo 19:26; Lucas 18:27

 

La oración combinada con fe es efectiva: Mateo 21:22; Marcos 11:24

 

La oración ferviente del justo puede mucho: Santiago 5:16

 

Si pides en el nombre de Jesús, será hecho: Juan 14:14

7.-Estudia adicionalmente sobre ayunar:

Ayunar es una de las cosas que nos aprueba como ministros de Dios: 2 Corintios 6:3-10

 

La oración acompañada de ayuno fue usada al organizar la Iglesia: Hechos 14:23

 

Hemos de "darnos a nosotros mismos" al ayuno: 1 Corintios 7:5

8.-Jesús dijo que tendrías poder para pisar “serpientes y escorpiones”. En el capítulo cinco estudiaste los paralelos naturales y espirituales de una serpiente. Aquí hay algunos hechos sobre los escorpiones que pueden ser aplicados espiritualmente:

Los escorpiones evitan a otros. Un escorpión peleará hasta la muerte. Sujetará a su presa, la aplastará y luego inyectará veneno mortal de su aguijón. Si eres aguijoneado por un escorpión, puedes experimentar dolor, dificultades del hablar, cansancio, debilidad, e insensibilidad.

Los escorpiones viven en lugares oscuros y mueren cuado son expuestos al calor (a la luz). Primero el escorpión tratará de escapar, luego comenzará a golpear con su cola. En el mundo natural, las hormigas guerreras son el principal enemigo del escorpión.

¿Puedes aplicar estas verdades espiritualmente como hicimos con los hechos vinculados a las serpientes en el capítulo cinco?

 

 

MOVILIZACIÓN

SERVICIO MILITAR ACTIVO

 

EN EL EJÉRCITO DE DIOS

 

 

“Movilizarse” significa ponerse en un estado de alerta para el servicio militar activo. “Movilización” es el proceso de ser desplegado como parte de las fuerzas espirituales del ejército de Dios.

CAPÍTULO DIEZ

GUERRA OFENSIVA Y DEFENSIVA

OBJETIVOS:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

Escribir el versículo llave de memoria.

 

Definir “guerra ofensiva”.

 

Definir “guerra defensiva”.

 

Identificar el factor común en la guerra ofensiva y defensiva.

 

Resumir el rol del Espíritu Santo en la guerra ofensiva y defensiva.

 

Usar el ejemplo natural del combatir para explicar las estrategias de la guerra ofensiva y defensiva.

Versículo llave de las Cláusulas de la Guerra:

“Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).

 

Introducción

Existen dos tipos de guerra en el mundo natural: ofensiva y defensiva. La Biblia también enseña tanto estrategias espirituales ofensivas como defensivas. Debes aprender a pelear tanto ofensiva como defensivamente. La única otra opción es la deserción, lo cual es inaceptable.

Esta lección provee una introducción a la guerra tanto ofensiva como a la defensiva. Los  siguientes dos capítulos examinan en detalle tus armas espirituales ofensivas y defensivas.

Guerra Defensiva

La guerra defensiva es librada para defender territorio. Es guerra que espera por el ataque del enemigo, y luego golpea sus fuerzas  en respuesta defensiva. El  defensor debe responder a su oponente y sus decisiones son forzadas por el atacante. Este tipo de guerra no avanza sobre el territorio enemigo. Defiende territorio ya poseído. Es importante, sin embargo, puesto que las fuerzas de maldad están constantemente atacándote como creyente. Si no sabes como defenderte a ti mismo, te convertirás en una víctima de estos ataques.

Guerra Ofensiva

La guerra ofensiva es guerra agresiva. No es una guerra de esperar y responder en defensa. Es guerra que toma la iniciativa del ataque. El enemigo es identificado, su estrategia reconocida, y se llevan a cabo avances ofensivos contra él en el mundo del espíritu. En la guerra ofensiva el atacante tiene la ventaja de tomar las decisiones primero. La guerra ofensiva gana territorio en lugar de defenderlo.

Los avances ofensivos son el único tipo de guerra espiritual que alcanzará al mundo con el evangelio de Jesucristo. No podemos permanecer en nuestros hogares confortables e iglesias y practicar estrategias defensivas solamente. El ejército de Dios debe avanzar dentro del territorio del enemigo. Debe ir contra las fortalezas de Satanás con el poder del mensaje del evangelio. Debemos librar batallas espirituales ofensivas.

El factor común

Existe una cosa en común entre la guerra ofensiva y la defensiva. Ambas involucran la acción personal por parte del creyente. En la guerra natural, las armas no utilizadas no infringen bajas sobre el enemigo ni ganan guerras. Lo mismo es cierto en el mundo del espíritu. Tus armas espirituales son afectadas por tu voluntad para usarlas. Es cierto que Dios da el poder para la batalla, pero tú tienes una responsabilidad personal tanto en las estrategias espirituales ofensivas y defensivas.

En las batallas del Antiguo Testamento, Dios luchó por y con Su pueblo, Israel. Pero primero, ellos tenían que posicionarse en el campo de batalla. Cuando Dios ve un arma espiritual que está siendo usada en Su nombre y un hombre o una mujer en el campo de batalla atreviéndose a lograr lo imposible, el Señor de los Ejércitos se mueve a la acción.

Lee la historia de Eliseo en I1 Reyes 13:14-19. En este pasaje en el que se usa el arco y la flecha, existen algunos paralelos espirituales que te ayudarán a entender tu parte en la guerra:

1.     Demostrar tu intención de pelear:

Eliseo le dijo al rey Joás, “toma un arco y flechas”. Pablo dijo, “toma la espada del Espíritu” y declara la guerra. Al tomar tus armas ofensivas y defensivas estás demostrando tu intención de pelear.

2.     Pon tus manos en el arma:

Eliseo le dijo al rey que pusiera sus manos sobre el arco, luego Eliseo puso sus manos sobre las manos del rey. La estrategia para la victoria es tus manos sobre las armas, y Su mano sobre las tuyas.

3.     Abrir la ventana:

Abrir la ventana del lugar en el cual el enemigo es victorioso. El enemigo de Israel estaba hacia el este, por lo tanto Eliseo le dijo al rey que abriera la ventana hacia el oriente. Dios quiere que tú abras las “ventanas” de cada área de tu vida para exponer los fracasos, la derrota, y el yugo del enemigo.

4.     Disparar:

Eliseo le dijo al rey “tira” y el rey tiró. Luego Eliseo dijo, “saeta de salvación del Señor y saeta de salvación contra Siria”. La ventana abierta no es suficiente. El arma en tu mano no es suficiente. Incluso la mano del Señor sobre tu mano no ganará la batalla. Debes seguir el mandamiento del Señor de los Ejércitos de “DISPARAR!”. Esta es tu parte en la batalla... usar el arma que está en tu mano que es guiada por la mano del Señor.

5.     Conocer el objetivo:

Eliseo le dijo al rey que tomara las flechas y que las golpeara contra el suelo como un símbolo de su victoria contra Siria. El rey hizo de esa manera, pero él “golpeó tres veces y se detuvo”. Eliseo le dijo que puesto que él limitó a Dios al golpear la tierra solamente tres veces, su victoria militar sería limitada. Esto sucedió porque el rey no entendió el objetivo de la batalla. Eliseo había dicho que el Señor quería consumir totalmente al enemigo (Versículo 17). Al golpear el suelo solamente tres veces, el rey resolvió alcanzar sólo una victoria parcial.

El objetivo del Señor para ti es la victoria total en cada área de tu vida y ministerio. Si fracasas en entender este objetivo entonces tu victoria será limitada.

6.     Ganar primero en la cámara secreta:

Lo que sucedió entre Eliseo y el rey Joás  en la cámara secreta aquel día determinó el resultado de la batalla con Siria. Es lo que sucede en la “cámara” secreta con el Señor lo que determina tus victorias en las batallas actuales de la vida.

ENGAÑOS DE SATANÁS

Básico tanto a la guerra ofensiva como defensiva es el conocimiento  de las estrategias de Satanás:

“Para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

La palabra “maquinaciones” significa planes, proyectos, complots o planes solapados de carácter maligno. Satanás puede ganar ventaja sobre ti cuando eres ignorante de sus engaños y fracasas en responder en batalla ofensiva o defensiva.

El ministerio del Espíritu Santo

Antes en este curso aprendiste de una fuerza espiritual del bien conocida como Espíritu Santo. El Espíritu Santo es importante tanto en la guerra ofensiva como defensiva. El Espíritu Santo conoce las estrategias de Satanás e intercede por los creyentes comprometidos en la batalla:

“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27).

 

El Espíritu Santo da poder para reclamar territorio enemigo:

“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Los dones del Espíritu Santo son armas valiosas en la batalla ofensiva y defensiva. Los dones de palabra de conocimiento y palabra de sabiduría proveen revelación sobrenatural para la batalla espiritual. El don de discernimiento de espíritus revela los engaños del enemigo.

Los dones especiales de pastor, profeta, apóstol, evangelista y maestro nos asisten al equiparnos para la batalla. Los dones parlantes del Espíritu Santo proveen instrucciones especiales de parte de Dios y los dones de servicio del Espíritu capacitan al ejército de Dios para avanzar espiritualmente.

Combatir: un paralelo natural de la verdad espiritual

Uno de los versos más poderosos sobre el combate espiritual ofensivo es...

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

La elección de Dios de la palabra “lucha” es significativo. Luchar es un paralelo natural de una gran verdad espiritual. La lucha en el mundo natural es un deporte de competición de dominio en fuerza. Combatir significa “contender en batalla por poder sobre el enemigo”.

HECHOS A CONSIDERAR EN LA GUERRA ESPIRITUAL >>>