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Capítulo 9

El Pecado de Presunción

Conozcamos a la Iglesia Católica y su Doctrina

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37 Doctrinas Católicas Romanas
 
La Salvación por Medio de la Iglesia
 
La Salvación por Medio de Buenas Obras
 
La Iglesia Perdona los Pecados
 
La Unica Iglesia Verdadera
 
El Bautismo Salva
 
El Papa: Vicario de Cristo
 
El Papa: Infalible
 
Los Sacramentos Salvan
 
El Pecado de Presunción
 
El Bautismo de Niños
 
Grados de Pecado
 
La Doctrina de la Transubstanciación
 
La Eucaristía: Nos Guarda del Pecado
 
La Eucaristía: Ayuda a los Muertos
 
María: Salvadora
 ★ María: Fue Salva Desde su Nacimiento
 
María: Virgen Perpetua
 
María: Fuente de Santidad
 
María: Intercesora
 
María: Receptora de las Oraciones
 
María: Reina del Universo
 
La Misa
 ★ El Purgatorio
 
La Oración a los Santos
 
La Oración por los Muertos
 
Las Imágenes
 
La Confirmación
 
La Confesión de Pecados al Sacerdote
 
Las Indulgencias
 
La Interpretación de la Palabra de Dios
 
La Oración Católica
 
La Penitencia
 
Son Cristianos los Católicos?
 
Es Posible que 850 Millones de Católicos Estén Equivocados?
 
La Reconciliación
 
El Celibato
 
La Unción de los Enfermos
      Apéndice 1 Confusión
      Apéndice 2 Una Invitación
      Apéndice 3 La Súplica de Dios
      Apéndice 4 Libertad o Esclavitud?

 

ÍNDICE BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DEL VATICANO

  1. Pactando con el diablo. Mussolini y Pío XI

  2. El mercader en el templo. Bernardino Nogara, el constructor de las finanzas vaticanas

  3. El Papa de Hitler. Pío XII y el Tercer Reich y El Banco de Dios. El Instituto para las Obras de Religión

  4. El otro holocausto. El Vaticano y el genocidio en Croacia y Ratas a la carrera. El Vaticano al final de la segunda guerra mundial

  5. Haciendo balance. El Vaticano y la posguerra y El Papa que no fue. Gregorio XVII y Juan XXIII

  6. El banquero de la mafia, Michele Sindona y Pablo VI y Propaganda Due. La Masonería fascista

  7. La sombra de San Pedro. El nuevo poder de Michele Sindona, Altas finanzas, altos delitos. La increíble historia de los bonos falsos

  8. El crack Sindona. El hundimiento de las finanzas vaticanas

  9. 33 días. La prematura muerte de Juan Pablo I

  10. Un comienzo accidentado. El escándalo del Banco Ambrosiano

  11. El juicio final. Los destinos de Paúl Marcinkus, Michele Sindona y Licio Gelli , El golpe. Los nuevos escándalos financieros del Vaticano , La mala educación. Los escándalos sexuales del clero

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El catolicismo enseña que si una persona cree tener la seguridad de que irá al cielo cuando muera, comete el pecado de presunción:

"Hay dos clases de presunción. O bien el hombre presume de sus capacidades (esperando poder salvarse sin la ayuda de lo alto), o bien presume de la omnipotencia o de la misericordia divinas (esperando obtener su perdón sin conversión y la gloria sin mérito)" (p. 580, #2092).

Al tomar esta posición, la Iglesia Católica una vez más se opone a la Palabra de Dios:

"Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios".
1 Juan 5:13

Deténgase por un momento y piense: Si hay un lugar llamado cielo, un paraíso maravilloso que nuestra imaginación no alcanza a comprender, y si hay un lugar de tormento eterno llamado infierno, ¿no nos diría el Dios amoroso cómo obtener el cielo y evitar el infierno?

¿Permitiría Dios que viviéramos toda la vida sin saber cómo escapar de las llamas del infierno y sin la seguridad de que disfrutaremos del paraíso con El?

¿Cree que el Dios de amor diría: "Haz todas las obras buenas que puedas, luego cruza los dedos, y espera poder alcanzar lo mejor cuando algún día tengas que estar delante de mí"?

¡No, eso no es amor, sino tortura! Es crueldad de la peor clase. Un Dios de amor nos daría un plan claro y simple, para explicarnos cómo evitar ese terrible lugar de tormento y para darnos la seguridad de que iremos al cielo. Y El nos dio ese plan:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".
Juan 3:16

La Biblia declara que todos los que reciben a Cristo por fe y ponen su confianza en El, pueden estar seguros ahora de que tienen vida eterna:

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él".
Juan 3:36

"El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida".
Juan 5:24

No es pecado afirmar que usted irá al cielo si ha nacido en la familia de Dios por medio de la fe en Cristo. La seguridad de la salvación es un hecho bíblico y una preciosa promesa del Señor Jesucristo. Nunca es presunción creer en lo que Dios dice. De hecho, Dios se alegra cuando creemos en El:

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano".
Juan 10:27-28

El Señor desea que sus hijos confíen en que han nacido en la familia de Dios, y que tienen su destino eterno asegurado:

"De cierto, de cierto os digo: El cree en mí, tiene vida eterna".
Juan 6:47

La promesa no dice que algún día usted podrá tener vida eterna, si hace suficientes obras buenas. Usted puede tener vida eterna ahora mismo. Esta es la voluntad de Dios. Jesucristo dijo:

"Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero".
Juan 6:40

Pablo no consideró presuntuoso declarar que él iba camino al cielo:

"Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor".
Filipenses 1:23

Apreciado amigo católico, ¿no comprende que esta doctrina lo mantiene esclavo? La Iglesia Católica no desea que usted sepa que su destino eterno ya está asegurado, porque entonces ya no necesitaría a la iglesia.

Cuán trágico es que los católicos vivan en sujeción, sirviendo a la iglesia con la esperanza de ganar el cielo, cuando el deseo de Dios es que usted tenga ahora la seguridad del cielo:

"En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos".
Tito 1:2

"Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna".
1 Juan 2:25

Usted debe nacer de nuevo

Para tener la seguridad de la vida eterna, usted debe nacer de nuevo:

"Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios".
Juan 3:3

Para nacer de nuevo, debe recibir por fe a Jesucristo como su Salvador personal y confiar sólo en El para su salvación. Cuando lo haga, usted nacerá en la familia de Dios.

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios".
Juan 1:12

Desde el momento en que sea parte de la familia de Dios, llegará a ser coheredero con Jesucristo:

"Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo".
Romanos 8:17

Como heredero, no tiene que preocuparse de su futuro. Dios le prometió:

"Una herencia incorruptible, incon-taminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros".
1 Pedro 1:4

¿No es hermosa esta promesa? En los cielos ya está reservada una herencia eterna para quienes llegan a ser hijos de Dios. A los que confiaban en él, Jesucristo les dijo:

"En la casa de mi Padre muchas mora-das hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros".
Juan 14:2

¿Ve usted la verdadera naturaleza de Dios? El le ama y desea que sepa que no es presunción creer en su Palabra y confiar en su bondad. Dios le ama y desea que usted sepa que tiene vida eterna... ¡ahora mismo!

Rompiendo las cadenas

Dios no desea que esté sujeto a una religión de obras. El quiere tener una relación personal con usted, basada en la maravillosa gracia divina. Dios no desea que viva preocupado, preguntándose dónde pasará la eternidad.

Pida a Dios que le abra los ojos para ver esta asombrosa verdad. Luego, reciba a Jesucristo diciendo de todo corazón una oración similar a la siguiente:

Amado Padre celestial:
Confieso que puse mi fe en una religión y no en ti. He tratado de ganar el cielo haciendo buenas obras en obediencia a mi iglesia. Pero ahora veo que por medio de buenas obras nunca llegaré al cielo. Sólo por la fe en Jesucristo obtendré vida eterna.

En este momento pido a Jesucristo que venga a mi corazón y me salve. Me arrepiento de mis pecados, me arrepiento de haber puesto mi fe en la Iglesia Católica Romana. Desde ahora confiaré sólo en Jesucristo.

Gracias, Padre, porque me has mostrado la verdad y me has salvado. Gracias por darme la seguridad de que iré al cielo. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Si dijo esta oración de todo corazón, Dios ha prometido que ahora usted es Su hijo, y tiene la garantía de que cuando muera, irá al cielo.

¿Presunción o Fe?

No es presunción creer en lo que Dios promete. Eso se llama fe. Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, dio esta promesa a todos los que creían en El:

"Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis".
Juan 14:3

Confíe en Jesucristo ahora mismo. Se alegrará de haberlo hecho.

"Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; mas la descendencia de los impíos será destruida".
Salmos 37:28

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