Cristianos

CAPÍTULO TRECE

PARALELOS NATURALES DE LA GUERRA ESPIRITUAL

 

<<< ARMAS OFENSIVAS - PLAN DE DIOS PARA LA BATALLA

OBJETIVOS:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

Escribir el versículo llave de memoria.

Explicar por qué la “guerra” es usada para explicar el conflicto entre el bien y el mal.

Resumir los principios naturales de la guerra aplicables a la guerra espiritual.

Aplicar principios naturales de la guerra en el reino espiritual.

 

VERSÍCULO LLAVE DE LAS CLÁUSULAS DE LA GUERRA:

“Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia” (1 Timoteo 1:18).

INTRODUCCIÓN

La Iglesia primitiva vio su experiencia espiritual en términos de una guerra. La protección es descripta como la “armadura de Dios”. La Palabra de Dios es comparada con una “espada”. Los ataques de Satanás son dardos y la fe es la “buena batalla”. A los creyentes se les dice que peleen “la buena batalla”.

¿ Por qué Dios escogió el ejemplo de la guerra natural para describir lo que está sucediendo en el mundo del espíritu entre las fuerzas del bien y del mal? La respuesta se encuentra en un principio bíblico básico: principios naturales de la verdad espiritual. Dios usa los principios naturales para explicar lo que está sucediendo en el mundo del espíritu. Podemos entender lo que vemos en el mundo natural. Cuando se trazan paralelos entre algo en el mundo natural y el mundo espiritual, entonces podemos entender lo espiritual mediante lo natural.

Jesús utilizó este principio con frecuencia. Él usó el ejemplo de la cosecha natural para ilustrar la gran cosecha espiritual a  la cual estaba llamando obreros. Existen muchos paralelos entre la cosecha natural y la cosecha en el mundo espiritual.

Lo mismo es cierto en relación con la guerra. Existen muchos principios de la guerra natural que han sido estudiados y aplicados por expertos en la guerra física. Estos principios naturales son aplicables en el mundo espiritual. Este capítulo presenta principios de la guerra natural y los aplica en el reino espiritual. Revela por qué Dios  usa la guerra natural para describir la guerra espiritual en la cual los creyentes están comprometidos.

PARALELOS NATURALES DE LA GUERRA ESPIRITUAL

Aquí están los principios naturales de la guerra que son paralelos en la batalla espiritual:

LA DEFINICIÓN DE GUERRA:

Una simple definición de guerra en el mundo natural es “un acto de fuerza que busca obligar a nuestro enemigo a hacer nuestra voluntad”. Esta definición es también aplicable en el mundo espiritual. Satanás está constantemente usando las fuerzas del mal para obligarte a hacer su voluntad.

UN ESTILO DE VIDA GUERRERO:

Cuando una nación está en guerra, el estilo de vida de esa nación se ve afectado. Los hombres abandonan sus trabajos para pelear por su nación. Pasan horas en preparación y entrenamiento. Se retiran fondos de la economía para ayudar en la batalla. Los residentes están alertas a la invasión y guardias extras se colocan en las fronteras nacionales.

En el mundo espiritual muchos creyentes están totalmente desprevenidos de la guerra que se está realizando alrededor de ellos y no han adoptado un estilo de vida guerrero. Las congregaciones tienen programas y fiestas pero no tienen un plan de batalla. Viven en el lujo y la tranquilidad mientras el enemigo está reclamando las almas de incontables hombres y mujeres sin Jesucristo. Miembros de la congregación están desanimados, deprimidos, y viven en pecados de la carne. Son víctimas de una guerra que ni siquiera saben que existe.

Debes entender: ¡Estamos en guerra! Debemos adoptar un estilo de vida guerrero en el mundo del espíritu. La guerra espiritual debe convertirse en el centro de nuestras vidas. Debemos pasar tiempo en preparación y entrenamiento. Debemos aprender de y poner en uso nuestras armas espirituales.

Debemos dedicar riqueza material para extender el mensaje del evangelio para reclamar naciones que están siendo amenazadas por Satanás. Deberíamos estar alertas a la invasión del enemigo y colocar guardias extras en las fronteras de nuestro corazón, mente, lengua, alma, espíritu, hogar, comunidad, e iglesia. Estamos en guerra, y nuestro estilo de vida en el plano del espíritu debe reflejarlo.

EL OBJETIVO DE LA GUERRA:

El objetivo principal de la guerra en el mundo natural es la victoria sobre el enemigo. Este es también el objetivo principal en el mundo espiritual. Para lograr la victoria en el mundo natural, existen muchos objetivos de corto plazo que deben alcanzarse. Las batallas individuales deben ser ganadas y reclamarse territorios. Cada una de estas batallas individuales contribuye al objetivo final de la victoria.

Lo mismo es cierto en el mundo espiritual. Nuestro objetivo a largo plazo es la victoria sobre el enemigo. Pero debemos convertir este objetivo de largo plazo en objetivos más específicos. Debemos conocer los objetivos que Dios tiene para nosotros en la guerra espiritual en nuestra familia, congregaciones, comunidad, y nación. Debemos identificar el territorio específico que nos fue asignado para la conquista.

Cada soldado en un ejército natural tiene una posición diferente y responsabilidad en la batalla. Lo mismo es verdad en el mundo espiritual. Debes identificar objetivos personales lo cuales contribuirán al objetivo general de la victoria. El comandante de la batalla asigna objetivos a los soldados en el mundo natural. Dios es tu comandante en la batalla espiritual y Él ha establecido objetivos espirituales específicos para ti como un soldado cristiano.

ENTRENAMIENTO BÁSICO:

Conocer los objetivos para la guerra no es suficiente. Un soldado debe recibir entrenamiento básico en cómo alcanzar estos objetivos. En el mundo natural este entrenamiento incluye aprender sobre el enemigo, sus tácticas, cómo utilizar las armas de guerra, y el plan de batalla.

En el mundo espiritual los creyentes generalmente entran en el campo de batalla sin este entrenamiento básico. No entienden las tácticas del enemigo. No están alertados de sus armas espirituales y sobre cómo usarlas y no han estudiado el plan de batalla (la Palabra escrita de Dios).

En el mundo natural, enviar un soldado al campo de batalla sin el entrenamiento básicos resulta en la derrota. Lo mismo es cierto en el mundo del espíritu. Debes ser entrenado en guerra espiritual si has de experimentar la victoria. Cuando un soldado entra en el entrenamiento básico en el mundo natural, él deja la vida civil atrás. No está más comprometido con los asuntos civiles sino que está comprometido con el ejército en el cual está enlistado.

En el reino espiritual, en orden a pelear una buena batalla no debemos estar comprometidos en los asuntos de la vida. No somos ciudadanos civiles de este mundo presente. Somos guerreros del Reino de Dios:

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:3-4).

PROPAGANDA:

Las naciones enemigas siempre difunden propaganda falsa (información) sobre cada una. Satanás también inyecta falsa propaganda en tu mente si tú se lo permites. Aprenderás más sobre esto cuando estudies “La Batalla en la Mente” en el capítulo 15.

PROPUESTAS DIPLOMÁTICAS:

Una de las estrategias de las naciones en guerra es debilitar al enemigo mediante propuestas diplomáticas. Estas son sugerencias de compromiso. Mediante tales propuestas cada nación trata de ganar ventaja sobre la otra. En la batalla espiritual, Satanás trata de lograr que los creyentes se envuelvan en el pecado. Él sabe que semejante “diplomacia” resultará en debilidad espiritual.

INTELIGENCIA:

Cuando las naciones están en guerra, existe siempre una intrincada organización de inteligencia. Cada lado tiene fuerzas de inteligencia dedicadas a reunir información del otro. Las fuerzas de inteligencia reúnen y analizan toda la información disponible sobre el enemigo. Comunican lo que han aprendido a los soldados comprometidos en el combate.

En la guerra espiritual tu conocimiento sobre el enemigo y sus tácticas son vitales para la victoria. La Biblia es tu “manual de inteligencia” que revela información sobre el enemigo. En la medida que aprendes de las estrategias de Satanás y las estrategias bíblicas de enfrentamiento, debes comunicar éstas a otros soldados cristianos. Satanás también reúne información sobre ti también. Aprende sobre tus puntos débiles y los convierte en objetivos de ataques ofensivos.

 

GUERRA OFENSIVA Y DEFENSIVA:

Los ejércitos en el mundo natural usan tanto estrategias ofensivas como defensivas. Como has aprendido, la guerra ofensiva es un avance agresivo contra el enemigo. Guerra defensiva es cuando el enemigo ataca y tú debes defender tu territorio.

Has aprendido que paralelos de la guerra tanto ofensiva como defensiva existen en el mundo espiritual. Cuando Satanás ataca debes usar guerra espiritual defensiva. Cuando estás reclamando nuevo territorio para Dios, tal como cuando compartes el evangelio con aquellos que nunca lo han escuchado todavía, estás llevando adelante guerra ofensiva. Estás reclamando nuevo territorio en el nombre del Señor Jesucristo.

Un gran general en el mundo natural una vez le dijo a sus tropas “no vamos a cavar trincheras y esperar por el enemigo que venga a dispararnos.  Vamos a movernos adelante, y movernos rápido” (una trinchera es un agujero en el suelo en el cual un soldado puede esconderse). El general dijo “ cuando cavas una trinchera, cavas una tumba. Cuando estás en ese agujero y disparas al enemigo, él sabe tu localización exacta... nos mantendremos moviéndonos y el enemigo siempre golpeará donde estuvimos y no donde estamos” este general no creía en la defensa. Su teoría era que si el enemigo estaba constantemente bajo ataque, no habría ninguna necesidad de defenderse. El se dio cuanta que la fuerza moviéndose en guerra ofensiva tenía ventaja sobre las fuerzas de defensa. Él dijo, “pelearemos en nuestros términos y ganaremos”.

En la guerra espiritual, el que entiende el objetivo de la guerra como la derrota del enemigo no será fácilmente reducido a una posición defensiva. Para ganar victoria total, frentes ofensivos son necesarios.

ARMAS:

En cada guerra hay armas que son usadas. Pueden ser armas simples como los son la lanza o arco y flecha, o pueden ser armas complejas como un sistema de mísiles. El soldado debe conocer qué armas están disponibles para el uso y cómo usarlas. Algunas armas están específicamente designadas para la guerra defensiva mientras que otras lo son para la guerra ofensiva.

Esto es también verdadero en el mundo espiritual. Como un soldado cristiano debes estar enterado de tus armas espirituales y saber cómo usarlas. Como has aprendido, hay armas espirituales tanto ofensivas como defensivas. La diferencia es que tus armas son armas espirituales. Nunca trates de usar inefectivas armas naturales para pelear batallas espirituales.

ATAQUES SORPRESA:

Terrorismo, sabotaje, y emboscadas son todos ataques sorpresa y son métodos usados por los ejércitos naturales en guerra. Estos métodos tienen dos cosas en común: primero, son métodos violentos ofensivos. Segundo todos tienen un elemento de sorpresa. El objetivo al cual tales asaltos son dirigidos es a atrapar desprevenidos y no preparados. La confusión y la derrota resultan frecuentemente.

Como los terroristas que sabotean y emboscan, Satanás también usa los métodos de ataques violentos, ofensivos y sorpresas. Te atacará cuando menos lo esperes en áreas de tu vida que no estén protegidas. No asumas que el enemigo te proveerá con advertencias de sus ataques. Esto no sucede en el mundo de la guerra natural. Ni sucederá en el mundo espiritual.

BATALLAS DECISIVAS:

En cada guerra hay “batallas decisivas”. Éstas son batallas que determinan el resultado de toda la guerra. Las batallas decisivas son importantes por el territorio que está envuelto en la batalla. Si un ejército gana control de cierto territorio estratégico él puede ganar control de los territorios circundantes. En la guerra espiritual éstas son también batallas decisivas. Por ejemplo, si fallas en la batalla de la mente y lengua ello afectará tu alma, espíritu, corazón, y posiblemente todo tu cuerpo.

En el mundo natural, la mayor concentración de tropas es enviada a una batalla decisiva. En el mundo espiritual esto también debe ser cierto. Se requiere de la concentración de tus recursos espirituales en las ubicaciones estratégicas para una guerra exitosa. Esto también es cierto en términos de la difusión del evangelio. Hay tiempos en los cuales la cosecha espiritual es cosechada en áreas geográficas llave del mundo y las fuerzas evangelísticas deben ser concentradas en ese campo.

Desdichadamente, esto no siempre es así. La mayor concentración de ministros en el presente está en los Estados Unidos de América en los cuales hay una iglesia en cada comunidad y programas de radio y televisión cristianos fácilmente accesibles a cada hogar. En las restantes naciones del mundo está la mayor concentración de población y hay muchos grupos que están más allá del testimonio cristiano efectivo. Hay muy pocos ministros entrenados allí para alcanzarlos. El enemigo está montando batallas decisivas en muchas de estas naciones, combatiendo por los corazones, mentes, y almas de hombres y mujeres. Mientras tanto, nuestras fuerzas espirituales están concentradas en cualquier otro lado.

COMUNICACIÓN:

La comunicación es muy importante en el mundo natural. Las tropas deben ser capaces de comunicarse con su comandante para recibir instrucciones y aliento. El enemigo tratará de estorbar la comunicación entre las tropas del frente y su líder, sabiendo que esto resultará en fracaso en el campo de batalla.

En la guerra espiritual, Satanás trata de destruir tus líneas de comunicación. Tratará de evitar que ores y que leas la Palabra de Dios, ya que éstas proveen de instrucción y aliento en la guerra espiritual. Si estás tan ocupado en la guerra que dejas de lado la comunicación con el Comandante, puedes ser fácilmente derrotado. El ministerio cristiano es un medio legítimo de combatir con el enemigo. Pero si careces de poder espiritual, deja de ser efectivo. Tu poder en las líneas de frente viene de la comunicación con el Comandante de la batalla. Debes constantemente recibir Sus instrucciones y aliento mediante la oración y el estudio de Su Palabra.

OBJETIVOS:

En la guerra en el mundo natural existen dos tipos de objetivos: objetivos móviles (tales como los botes, aviones, tanques, o tropas) y objetivos estacionarios (tales como los depósitos de armas, los cuarteles de tropas, etc.). Los objetivos móviles son la mayor amenaza en la guerra natural porque son ofensivos. Están en movimiento para conquistar territorio.

En el mundo espiritual, Satanás está más preocupado sobre los objetivos móviles. Convierte en blanco al hombre y la mujer que agresivamente se está moviendo en el campo de batalla de la guerra espiritual para conquistar las fuerzas enemigas. Satanás atacará objetivos estacionarios también (creyentes que no están involucrados en guerra ofensiva). Pero recuerda, cuando estás en el mover de Dios, eres un objetivo principal para Satanás. Quiere derrotar tus avances para reclamar las armas de los hombres cautivos y mujeres dentro de su territorio.

ATAQUES Y CONTRAATAQUES:

En la guerra natural cuando una parte ataca, la otra contraataca. Un contraataque es un intento de detener a las fuerzas del enemigo de avanzar y recuperar territorio perdido. Satanás contraataca cada movimiento ofensivo realizado por los creyentes. Cuando decides orar más, leer la Palabra de Dios, o entrar en un ministerio, él inmediatamente dispondrá un contraataque para evitar que avances. Si estás advertido de esta estrategia de contraataque estarás preparado y no estarás fuera de guardia.

En términos militares, hay básicamente tres formas de ataque. Ataques similares son lanzados por el enemigo en el reino espiritual.

1.     Ataque frontal: éstos son ataques frontales directos. Las tentaciones de Satanás son como un asalto frontal en el mundo natural. Estos ataques espirituales directos deben ser confrontados resistiendo a Satanás lo que le provoca huir.

2.     Un sitio o asedio: un sitio o asedio en el mundo natural es cuando el enemigo toma control de territorio que no le pertenece. El yugo espiritual es similar a un sitio o asedio en el mundo natural. El enemigo penetra a través de tus muros y parte de tu vida es puesta bajo su control. El no posee el área, pero evita que funciones propiamente para la gloria de Dios. La manera de lidiar con el asedio espiritual o sitio es usando los poderes de atar y desatar aprendidos en este curso. El enemigo debe ser atado y el área de la vida bajo su control desatada de su poder.

3.     Invasión y ocupación: cuando un enemigo invade en el mundo natural, él ocupa y controla un territorio. Esto es similar a la posesión demoníaca en el mundo del espíritu. Los persona no salva o la que ha recaído está bajo el control de un espíritu maligno el cual ha entrado para poseerla. La manera de tratar con este tipo de ataque es atar al enemigo y expulsarlo.

MOVILIDAD:

En orden a ser efectivos en la guerra natural, un ejército debe ser móvil. Las fuerzas deben ser capaces de moverse al lugar en el cual la acción ofensiva se toma. Si son atrapadas y mantenidas inmóviles por el enemigo, son inefectivas.

La movilidad es un requisito en el mundo natural si has de llevar adelante las órdenes de “ir a todo el mundo y predicar el evangelio”. ¿ Eres un soldado cristiano que está inmovilizado por el enemigo o estás activo persiguiendo el mandamiento de avanzar con el mensaje del evangelio?

Un soldado no se pone una armadura y toma sus armas tan sólo para sentarse confortablemente en casa en frente de un fuego. Él no solamente se prepara para la batalla, va al campo de batalla. Algunos soldados cristianos se preparan para la batalla, pero nunca dejan la seguridad de su hogar o congregación para ir al campo de batalla. La guerra está sucediendo en las calles de nuestras ciudades. Está sucediendo en las villas todavía no alcanzadas con el mensaje del evangelio. No importa qué tan preparados estamos espiritualmente, nunca ganaremos la batalla a menos que seamos capaces de movernos para el Señor Jesucristo.

Un soldado no gana habilidades como guerrero estudiando solamente los libros sobre la guerra. Avanza en las habilidades mediante la experiencia en el campo de batalla. Estudiar de tu manual de guerra espiritual (la Biblia) es importante, pero la batalla jamás será ganada a menos que pongas en práctica lo que has aprendido. Habilidad en la guerra espiritual viene mediante la experiencia y  la aplicación, así como sucede en el mundo natural.

COOPERACIÓN:

La guerra es un esfuerzo de equipo. Los soldados deben cooperar unos con otros en su esfuerzo por derrotar al enemigo. Deben estar bajo la dirección de un comandante. Se mueven adelante como un frente unido. No combaten en su propio nombre, sino en nombre de su país. Los creyentes deben aprender a cooperar en la arena de la guerra espiritual. En lugar de pelearnos unos con otros, necesitamos concentrarnos en el ataque contra el enemigo.

En el mundo natural cuando un soldado es herido, sus amigos hacen todos los esfuerzos para rescatarlo. Cuando las tropas avanzan, se mueven como una unidad. No dejan a los débiles detrás, sino que los colocan en el centro junto con guerreros fuertes delante y detrás hasta que el débil se ha recuperado de sus heridas.

El ejército cristiano tiene la tendencia de disparar a sus propios heridos. Cuando un creyente cae en una batalla chismorreamos sobre él o lo abandonamos. En su lugar, debiéramos rescatar a estos heridos espirituales y rodearlos con nuestra fuerza. Las fuerzas de Dios deberían avanzar como un frente unido, no como un grupo desordenado con guerreros heridos que caen y mueren por el costado.

No estamos peleando en nuestro nombre propio. Estamos peleando en el nombre del Señor Jesucristo. No estamos peleando para nuestro propio provecho. Estamos peleando a favor de nuestra nación espiritual, el Reino de Dios.

OBEDIENCIA:

Un soldado en el campo de batalla en el mundo natural no hace lo que le place. Sigue órdenes del comandante. Se requiere obediencia total. No hay nada de mayor importancia en la guerra que la obediencia. Lo mismo es verdadero en el reino espiritual. Si has de ser efectivo en la guerra espiritual, debes seguir las instrucciones de tu Comandante. Debes estar en total obediencia a Él.

VALOR:

Un gran general en el mundo natural una vez dijo “si estás temeroso de ser disparado, ya estás batido antes de comenzar... temer mata más personas que la muerte”. No temas al fracaso en la guerra espiritual. Si estás temeroso de ser herido por el enemigo, estás derrotado antes de comenzar.

El valiente general también dijo “nunca puede haber derrota si el hombre rehúsa aceptar la derrota. Las guerras están perdidas en la mente antes que estén perdidas en el campo. Ninguna nación fue jamás derrotada hasta que la gente aceptó la derrota”.

A semejanza del mundo natural, no puede haber derrota si rehúsas aceptarla. Las batallas espirituales son perdidas en la mente primero. Rehúsa aceptar la derrota en tu mente.

CONQUISTANDO EL LIDERAZGO:

Un importante general frecuentemente expresaba su deseo personal de combatir al mayor líder enemigo y que el vencedor de la batalla personal decidiera la guerra. Esto también ha sido ya hecho en el reino espiritual por nuestro Comandante. Mediante Su muerte y resurrección, Jesús conquistó el poder del enemigo. El resultado final de la guerra ya está revelado en la Palabra de Dios. Pero las fuerzas rebeldes de resistencia están todavía en la tierra. Jesús conquistó el liderazgo, pero a nosotros nos es dado el objetivo de derrotar a los focos de resistencia.

COMPROMISO:

Al hablar sobre el compromiso un famoso general dijo:

“Somos gente con suerte. ¡ Estamos en guerra! Tenemos la oportunidad de pelear y morir por algo. Muchas personas nunca tienen esa oportunidad. Piensen en todas esas pobres personas que conocen que han vivido y muerto por nada... vidas enteras desperdiciadas en nada más que en comer, dormir, e ir a trabajar...”.

Como creyentes, estamos en guerra en el mundo del espíritu. Tenemos la oportunidad de pelear y morir por algo. No tenemos que pasar nuestras vidas en la monótona rutina de comer, dormir y trabajar. Peleamos para un Reino que no tendrá fin. Peleamos para un Comandante que ya ha conquistado a las fuerzas del enemigo. Nuestra victoria está asegurada. Tenemos algo por lo que vale la pena vivir, pelear, y si somos llamado a ello, también morir por ello.

INSPECCIÓN

1. Escribe el versículo llave de las Cláusulas de la Guerra.

2. ¿Por qué es el ejemplo de la guerra usado para describir el conflicto entre las fuerzas espirituales del bien y del mal?

2. Resume lo que aprendiste en este capítulo relacionado con los principios de la guerra natural que son aplicables a la guerra espiritual.

Definición de guerra.

Estilo de vida guerrero.

El objetivo de la guerra.

Entrenamiento básico.

Propaganda.

Propuestas diplomáticas.

Inteligencia.

Guerra ofensiva y defensiva.

Armas.

Ataques sorpresas.

Batallas decisivas.

Comunicación.

Blancos.

Ataques y contraataques.

Movilidad.

Cooperación.

Obediencia.

Valor.

Conquistar al liderazgo.

Compromiso.

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo de este manual).

MANIOBRAS TÁCTICAS

1. Para aprender más de los objetivos de la guerra en el mundo espiritual, lee Mateo 28:18-20, Marcos 16:15-18; Hechos 1:8; Efesios 3:9-11 y Colosenses 1:24-29. Encuentra las respuestas a estas preguntas:

¿Quién ha asignado nuestros objetivos?

¿ Cuáles son los objetivos que nos han sido asignados como iglesia local?

¿ Cuáles son los objetivos asignados a ti personalmente?

2. No es suficiente con aprender principios naturales de la guerra paralelos a aquellos del mundo espiritual. Debes aplicar estos principios en tus propias batallas espirituales. Conocimiento sin aplicación de ese conocimiento es inefectivo.

Revisa lo que has aprendido en este capítulo, luego escribe un párrafo resumiendo cómo planeas aplicar lo que has aprendido sobre los principios naturales a tus batallas espirituales.

INVASIÓN

ENTRANDO EN LA ZONA DE COMBATE...

Durante una invasión en el mundo natural, un ejercito entra en la zona de combate para conquistar sus enemigos y reclamar territorio. El entrenamiento básico es inútil a menos que lo aprendido sea puesto en acción. Incluso un ejército movilizado equipado con armas no es efectivo si permanece inactivo en los flancos. Para ser efectivo en la guerra, debes entrar en la zona de combate.

CAPÍTULO CATORCE

ENTRANDO EN LA ZONA DE COMBATE:

BATALLANDO CON EL MUNDO,

LA CARNE, Y EL DIABLO

OBJETIVOS:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

Escribir los versículos llaves de memoria.

Definir la palabra “estrategia”.

Definir la palabra “contra-estrategia”.

Explicar las estrategias de Satanás que combinan las fuerzas malignas del mundo con la carne.

Identificar contra-estrategias espirituales para la victoria sobre el mundo y la carne.

VERSÍCULOS LLAVES DE LAS CLÁUSULAS DE LA GUERRA:

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, porque, el que ha muerto ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:6-7).

INTRODUCCIÓN

Has respondido al llamado a las arnas y has sido incluido  en el ejército de Dios. Has estudiado sobre la estrategia del enemigo y territorio. Aprendiste sobre el plan de batalla de Dios y has sido armado con armas defensivas y ofensivas. ¡Con esta lección, estás entrando en la zona de combate y comienzas a pelear!

Este capítulo es el primero en una serie que se centra en las estrategias de Satanás y las contra-estrategias bíblicas para derrotar sus engañosas tácticas. “Estrategia” es la ciencia de trazar y llevar adelante operaciones militares. Son los métodos o planes que llevan a la victoria.

ESTRATEGIAS DE SATANÁS:

Satanás ha organizado métodos que apuntan a ganar la victoria sobre los creyentes. Esto es  a lo que Pablo se refiere cuando habla de las “asechanzas” del diablo:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

La palabra “asechanzas” significa engaños. Las “asechanzas” de Satanás son sus estrategias engañosas de ataque.

LAS CONTRA-ESTRATEGIAS DE DIOS:

El creyente no es dejado indefenso en la cara del ataque enemigo. En Su Palabra escrita Dios ha provisto un manual de estrategias para la guerra espiritual:

“Para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

La palabra “maquinaciones” significa pensamientos o propósitos. La Biblia contiene contra estrategias para derrotar a todo poder del enemigo.

La palabra “enfrentar” significa “actuar en oposición a, impedir, derrotar, o frustrar”. En el mundo espiritual una contra estrategia es un plan organizado y un método de oposición a Satanás. Está designado para impedir, derrotar y frustrar sus “tretas” y “maquinaciones”.

Los siguientes capítulos están organizados en estrategias y contra estrategias. Las estrategias de Satanás en áreas específicas de la guerra espiritual son abordadas primero en cada capítulo. Las contra estrategias espirituales para la victoria luego se presentan. En esta lección estudiarás cómo el mundo y la carne trabajan juntas en la guerra espiritual y las contra estrategias para vencer a estas fuerzas del mal.

ESTRATEGIAS DE SATANÁS: EL MUNDO Y LA CARNE

Aprendiste en el capítulo siete que el mundo y la carne son territorio enemigo:

SATANÁS OPERA MEDIANTE EL MUNDO:

“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19).

Satanás es el príncipe de este mundo y como su príncipe influencia en los gobiernos de las naciones. Él es descrito como “engañador de las naciones” en Apocalipsis 20:3 y 7. Daniel capítulo 10 identifica un poder demoníaco sobre la nación de Persia que estaba obrando para estorbar la oración de Daniel.

Satanás es como un león rugiente en el mundo:

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

El cuadro de un león rugiente ilustra las tácticas abiertas de terror que Satanás utiliza. Pero Satanás también es descrito como un “ángel de luz”:

“Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:14-15).

Esto describe a Satanás como seduciendo y apelando a un tipo más sutil y secreto de ataque. Así, Satanás opera tanto abiertamente como en secreto en el mundo.

Las actividades de Satanás son variadas en el mundo, pero siempre están dirigidas en contra de Dios, Su plan y Su pueblo. Satanás se opone al obrar de Dios en el mundo. Esto es bien evidente en su rebelión y caída del cielo que ya estudiaste (Ezequiel 28:12-19). Satanás se opone al obrar de Jesús en el mundo. Él está detrás del espíritu de “anticristo” del mundo:

“Muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Juan 7).

Satanás también se opone al obrar del Espíritu Santo en el mundo. Uno de los propósitos del Espíritu Santo es guiar a los hombres y mujeres a la verdad de la Palabra de Dios. Satanás trata de evitar que la Palabra de Dios influencie en los corazones y vidas de los hombres y mujeres:

“Esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4).

Satanás aflige y tienta a los creyentes en el mundo:

“Por eso también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, pues temía que os hubiera tentado el tentador y que nuestro trabajo hubiera resultado en vano” (1 Tesalonicenses 3:5).

“Dijo Jehová a Satanás: —Todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová” (Job 1:12).

Satanás engaña al mundo mediante “las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Así es como él opera en la estructura religiosa del mundo. Engaña mediante doctrinas falsas, ministros, maestros, apóstoles, y religiones.

Satanás también combate en contra de los creyentes que están en, pero no son de, el mundo. Puedes leer al respecto de esta guerra en Efesios 6:10-18. Satanás acusa y calumnia a los creyentes:

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: «Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Apocalipsis 12:9-10).

Él siembra dudas en los corazones de los creyentes. Esto fue parte de la primera tentación del hombre en el jardín del Edén (ver Génesis 3:1-5).

Satanás incita la persecución de los creyentes por el mundo:

“No temas lo que has de padecer. El diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados...” (Apocalipsis 2:10).

Satanás trata de evitar que el creyente sea efectivo en el servicio cristiano:

“Por eso quisimos ir a vosotros, yo, Pablo, ciertamente una y otra vez, pero Satanás nos estorbó” (1 Tesalonicenses 2:18).

Satanás usa al mundo para seducir a los creyentes a pecar. Tienta mediante la atmósfera del mundo, el ambiente, y el sistema alrededor de ti. Anima al amor al mundo en tu corazón:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:15-16).

Satanás combate en contra de la mente, la lengua, el espíritu, el cuerpo, y los muros espirituales de los creyentes. Ataca mediante la familia y asociados, financias y circunstancias. Aprenderás más de estas específicas áreas de ataque en otros capítulos.

Los nombres de Satanás también revelan sus estrategias en el mundo. Estudiaste los nombres de Satanás en el capítulo cinco de este curso. Revisa esto y piensa sobre cómo cada nombre refleja las estrategias de Satanás en el mundo hoy.

SATANÁS OPERA MEDIANTE LA CARNE:

El cuerpo, alma, y espíritu del hombre están íntimamente relacionados. A causa de esto, Satanás accede al alma y espíritu mediante la carne. Esta estrategia es evidente en la primera tentación del hombre. Eva “VIO que el árbol era bueno para comer (GUSTO), y que era agradable a los ojos, y un árbol CODICIABLE para alcanzar la sabiduría”, ella tomó de él y le dio a su esposo también (Génesis 3:6). Satanás usó los sentidos humanos y deseos para tener acceso al alma de Eva y su espíritu.

Si Satanás no puede “cegar tu mente” y apartarte de aceptar la verdad del evangelio, entonces trata de mantenerte atado a la carne después de que recibes el evangelio. Los deseos carnales combaten contra el alma:

“...que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

Satanás usa la carne para afectar la mente:

“Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:23).

“Mis miembros” se refiere a la carne. Satanás usa la carne para afectar al espíritu:

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1).

Satanás usa la carne para que coseches corrupción (podredumbre, perversión) en tu vida:

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción” (Gálatas 6:8).

En Efesios 4 donde Pablo trata con los pecados de la carne en el contexto del viejo hombre y el nuevo hombre, él inserta esta advertencia:

“Ni deis oportunidad al diablo” (Efesios 4:27).

Esta advertencia significa que cuando cometes estos pecados de la carne, das lugar (literalmente un derecho) a Satanás en tu vida. Continua indulgencia voluntaria a los pecados carnales pueden resultar en yugo a Satanás:

“Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:26).

SATANÁS OPERA MEDIANTE LOS DEMONIOS:

Como aprenderás luego en este curso, un nacido de nuevo no puede ser “poseído” por Satanás en la medida que permanece como un creyente genuino. Posesión por parte de Satanás involucra control del cuerpo, alma, espíritu, conducta y pensamiento. Pero si un creyente continúa practicando pecados carnales viene un tiempo cuando la práctica puede llevar de un pecado de la carne a un pecado controlado por actividad demoníaca y satánica.

CÓMO OPERAN JUNTOS

El mundo, la carne y el diablo con su demonios combinan sus fuerzas malignas para combatir en contra de los creyentes. Cada fuerza puede operar independientemente en contra de los creyentes, pero estas fuerzas están frecuentemente combinadas en su ataque sobre los creyentes.

Satanás usa al mundo, con sus ilusiones, encantos, filosofías, y sistemas mundanos, para ganar acceso a la carne. Usa la carne para ganar acceso al alma, la mente y el espíritu. Luego trata que te conformes al mundo más que a Dios.

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VENCIENDO A LA CARNE

El mundo, la carne y el diablo, ciertamente crean una zona de combate amenazadora! Pero aquí están algunas poderosas contra estrategias espirituales para vencer a estas fuerzas:

PRESENTA TU CUERPO COMO SACRIFICIO:

En las fuerzas militares del mundo natural, un hombre que se enlista para el servicio viene bajo el control completo de sus superiores. Ellos le dan instrucciones sobre cómo conducirse, cómo vestirse, y sobre cómo combatir al enemigo. Para ser efectivo en la guerra espiritual el mismo tipo de control debe ser puesto en acción:

“Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2).

Debes presentarte tú mismo a Dios como un acto de tu propia voluntad. En el Antiguo Testamento cuando se daba sacrificio a Dios, la persona que lo ofrecía no tenía más control sobre él. Era dado totalmente al Señor. En lugar de conformarnos al mundo y a la carne, debes ser transformado (cambiado) mediante la renovación de tu mente. Estudiarás más sobre la batalla en la mente en el capítulo quince.

ÁRMATE A TI MISMO CON LA MENTE DE CRISTO:

La renovación de tu mente se hace al “armarte” tú mismo con la misma mente de Jesús.

“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las pasiones humanas, sino conforme a la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:1-2).

DESARROLLA LA ACTITUD CORRECTA HACIA TU CARNE:

Se nos ha dicho que deberíamos “odiar incluso la ropa manchada por la carne” (Judas 23). Debes comprender que los deseos de la carne no son del Padre sino del mundo:

“Porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16).

No debes tener confianza en la carne:

“... no teniendo confianza en la carne” (Filipenses 3:3).

Debes entender que la vida en la carne trae corrupción, mientras que la vida en el espíritu trae vida:

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:8).

DATE CUENTA QUE NO TIENES QUE ESTAR BAJO EL YUGO DE LA CARNE:

En tiempos pasados, estuviste bajo el yugo de la carne cuando eras un pecador:

“Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:3).

“Mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas, estimuladas por la Ley, obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la Ley, por haber muerto para aquella a la que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:5-6).

Estudia Efesios capítulo 2 y Romanos 8. Descubrirás que no tienes más que estar en yugo de la carne. Tu libertad viene mediante Jesucristo:

“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2).

INSTRUYE A TU CARNE A OBEDECER:

En el mundo militar, el soldado debe obedecer todas las órdenes. Pasa por el entrenamiento básico para aprender las reglas de la guerra. Se le presentan situaciones de prueba en las cuales debe poner estas estrategias en acción y aprende mediante el fracaso y el éxito. Está en entrenamiento para la guerra.

Esto también es cierto en el mundo espiritual. Debes instruir a tu carne a obedecer. Debes aprender las reglas de Dios. Mediante las pruebas que Dios permite en tu vida tendrás la oportunidad de poner estas reglas en acción:

“Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera” (1 Pedro 4:12).

“Dijo Jehová a Satanás: —Todo lo que tiene está en tu mano...” (Job 1:12).

En el mundo natural, un soldado aprende las respuestas correctas y equivocadas en la estrategia militar mediante repetidos ejercicios de tropa. Puedes entrenarte mediante el estudio de tu manual de guerra, la Biblia. En la medida que entrenas o  ejercitas tus sentidos espirituales, aprenderás a discernir entre lo bueno y lo malo:

“Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño. El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:13-14).

Debes instruir a tu carne a obedecer la Palabra de Dios. No conquistas tu carne cediendo a ella. En la medida que Dios te revela áreas carnales en tu vida, debes pasar a la acción:

“... que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1).

“Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne” (Romanos 13:14).

Nota que TÚ debes pasar a la acción. TÚ debes abstenerte de los deseos carnales. TÚ debes limpiarte a ti mismo de las inmundicias de la carne. TÚ no debes hacer provisión para la carne.

DESPOJARSE EL VIEJO HOMBRE:

El “viejo hombre” se refiere a la naturaleza carnal. Pablo escribe:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24).

MATAR LA CARNE:

La carne debe ser crucificada. No sufrirá una muerte natural. Debes crucificarla rehusando ser controlado por ella:

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, porque, el que ha muerto ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:6-7).

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:24).

CAMINAR EN EL ESPÍRITU:

Tu caminar diario (cómo tú vives) puede ser controlado por Satanás obrando mediante la carne, el mundo, o los poderes demoníacos si tú lo permites. No tienes que ser controlado por el mundo, la carne o el diablo. Puedes aprender a caminar en el Espíritu:

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gálatas 5:25).

Caminar en el Espíritu significa permitirle al Espíritu Santo de Dios controlar tu conducta y tu vida.

La carne no es más poderosa que el espíritu. Si permites al Espíritu Santo manifestar Su poder en ti, Él vivificará tu cuerpo mortal de carne. “Vivificar” significa llenar de vida.

No tienes que vivir en la muerte del pecado. Dios puede vivificar tu espíritu a una nueva vida:

“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, pero el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, moriréis; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios” (Romanos 8:10-14).

Para ser guiado por el Espíritu debes tener al Espíritu Santo dentro de ti. Debes ser nacido de nuevo del Espíritu:

“Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:6-7).

También debes ser lleno con el Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo el que te da poder para caminar en el espíritu en lugar de en la carne. Un curso entero del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha está dedicado al Ministerio del Espíritu Santo en la vida del creyente. Si estás estudiando los cursos del Instituto en el orden sugerido, este es el próximo curso que tomarás cuando completes este manual. No podemos enfatizar suficientemente la importancia del Espíritu Santo a la hora de vencer al mundo, la carne y el diablo. Mediante el Espíritu Santo puedes ser guiado por el Espíritu en lugar de la carne.

PERMITE A TU ESPÍRITU HABLAR POR EL ESPÍRITU SANTO:

Dios se comunica con tu espíritu mediante el Espíritu Santo:

“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios” (Romanos 8:14).

El Espíritu Santo puede también comunicarse directamente con Dios desde tu espíritu:

“El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, aunque por el Espíritu habla misterios” (1 Corintios 14:2).

Cuando hablas en un lenguaje desconocido, lo cual es la evidencia física del bautismo del Espíritu Santo (Hechos 2), tu espíritu se está comunicando directamente con Dios. Cuando esto sucede, una de las funciones importantes del Espíritu Santo es orar conforme la voluntad de Dios:

“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27).

DESARROLLA EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO:

En contraste con las obras de la carne, desarrolla el fruto del Espíritu Santo. Esto incluye...

“... amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,23 mansedumbre, templanza...” (Gálatas 5:22-23).

El fruto del Espíritu Santo se discute en detalle en el curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha“Ministerio del Espíritu Santo”.

NO VIVAS EN CONDENACIÓN:

Satanás usa la debilidad de la carne para hacerte vivir en condenación. Pero Pablo dijo:

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

Si fallas y te involucras en una conducta carnal, no permanezcas en condenación. Arrepiéntete y busca el perdón:

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VENCIENDO AL MUNDO

Aquí hay algunas directivas para vencer al mundo:

DESARROLLA UNA ACTITUD APROPIADA HACIA EL MUNDO:

Reconoce que no eres del mundo:

“Yo les he dado tu palabra, y el mundo los odió porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14-16).

“Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia” (Juan 15:18-19).

Entiende que experimentarás tribulación en el mundo:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Reconoce que ganar el mundo no es más valioso que perder tu alma:

“Porque ¿de qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?” (Marcos 8:36).

“Pues, ¿qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Lucas 9:25).

Reconoce que si amas al mundo, eres un enemigo de Dios:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él,16 porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:15-16).

“... ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

Reconoce la naturaleza temporal del mundo:

“Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).

“... porque la apariencia de este mundo es pasajera” (1 Corintios 7:31).

“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11).

RECONOCE QUE NO ESTÁS BAJO EL YUGO DEL MUNDO:

Como creyente, no debes estar bajo el yugo del sistema mundial. Aunque en el pasado fuiste gobernado por el mundo presente (Efesios 2:2), no estás más bajo este yugo:

“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás... Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:2-3,13,19).

Romanos 12:1-3 enseña que no necesitas ser más conforme al mundo. Puedes ser transformado (cambiado). Eres parte de un nuevo reino ahora. Eres un residente del Reino de Dios. No estás más bajo el poder del mundo:

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:12).

Aprende más sobre tu libertad en Gálatas 4:1-7.

PROTÉGETE DEL MUNDO:

Ahora que eres libre del mundo, establece una protección contra su influencia en tu vida. No dirijas tu vida conforme los rudimentos o principios básicos del mundo:

“Mirad que nadie os engañe ... conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

No ames al mundo:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo...” (1 Juan 2:15). No permitas que las filosofías del mundo te perjudiquen:

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

Niégate a los deseos mundanos:

“Y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12).

Mantente sin mancha del mundo:

”La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27).

Crucifica el poder del mundo:

“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo” (Gálatas 6:14). La crucifixión no es una muerte natural. A semejanza de la carne, el poder del mundo en tu carne no sufrirá una muerte natural. Debes forzosamente crucificarlo.

RECONOCE QUE PUEDES VENCER AL MUNDO:

No has de ser derrotado por el mundo. No permitas que las preocupaciones del mundo destruya la obra de la Palabra en tu vida (Mateo 13:22; Marcos 4:19). Este “afanarse” en las preocupaciones del mundo es una de las estrategias del espíritu del anticristo (Daniel 7:25). Jesús dijo:

“... pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Puedes vencer al mundo porque Jesús habita dentro de ti:

“Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Puedes escapar de la corrupción del mundo:

“Por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones” (2 Pedro 1:4).

Vences el mundo por el nuevo nacimiento y tu fe:

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).

Vences al mundo mediante la sangre de Jesús y tu testimonio:

“Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:11).

ENTIENDE TU MISIÓN EN EL MUNDO:

No has de ser afectado por el mundo, pero sí has tú de afectar al mundo. El creyente debe ser una luz en un mundo de oscuridad, reflejando la gloria de Dios y compartiendo las buenas nuevas del evangelio:

“Vosotros sois la luz del mundo...” (Mateo 5:14).

El impacto de los primeros creyentes en el mundo fue tan grande que fue dicho de ellos que “pusieron al mundo de cabezas” (Hechos 17:6).

Como soldados en un ejército enviado en misión a una nación extranjera, los creyentes están en una misión especial de Dios en el mundo. Han sido instruidos:

“Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

INSPECCIÓN

1. Escribe los versículos llaves de las Cláusulas de la Guerra.

2. Define la palabra “estrategia”.

3. Define la palabra “contra-estrategia”.

4. Resume lo que has aprendido de las estrategias de Satanás en el mundo y en la carne.

5. Resume las contra-estrategias dadas en este capítulo para vencer al mundo, la carne, y al diablo.

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo de este manual).

MANIOBRAS TÁCTICAS

1. La crucifixión fue una de las peores formas de muerte posible. Lee al respecto de la crucifixión de Jesús en Mateo 27. Esto es lo que se debe hacer espiritualmente hablando tanto al mundo como a la carne, las fuerzas espirituales del mal que están operando en contra de los creyentes.

2. Examina tu propia vida y ministerio. ¿ En cuáles áreas ves los afectos del mundo? La carne? El diablo? ¿ Cómo puedes aplicar lo que has aprendido en esta lección a estas áreas de problema?

3. Estudia Daniel 7:25. El afanarse con las preocupaciones del mundo es una de las principales tácticas del anticristo. Estas son las pequeñas situaciones que cansan e irritan, las cuales Satanás construye una tras otra, hasta que eres derrotado y enredado en lo terrenal en lugar de en las cosas espirituales. ¿ Está esto sucediendo en tu vida? Recuerda, los guerreros eficaces no se enredan ellos mismos en las cosas del mundo. Piensa y ora sobre cómo puedes estar menos envuelto en los asuntos del mundo.

3. La Biblia describe la vida cristiana como:

Una vida de conquista: Romanos 8:37.

Una vida victoriosa: 1 Corintios 15:57.

Una vida abundante: Juan 10:10.

Una vida triunfante: 2 Corintios 2:14.

Una vida santa: Efesios 1:3-5; 5:25-27; 1 Pedro 1:13-16.

Estos son los ideales por los cuales tú debes continuamente reevaluar tu caminar cristiano. La Biblia registra las luchas personales de Pablo en esta área (Filipenses 3:12-17; Santiago 1:2-4; Hebreos 12:10-16).

Siempre recuerda que un cristiano es todavía un creyente incluso si está luchando con algún problema de pecado (1 Corintios 5:1-5; 11:30-32; 1 Juan 2:1-2); el mundo (I1 Timoteo 4:10); o las influencias demoníacas (Hechos 5:1-10; 1 Timoteo 5:9-15; 3:6-7).

4. En Efesios 4:22 y 24 Pablo nos habla del viejo hombre el cual debe ser quitado, y del nuevo hombre, del cual debemos revestirnos. Lee Efesios 4:22- 6:18. Haz una lista de cosas que deben ser “quitadas”. Enumera cosas de las cuales debemos “revestirnos”, por ejemplo, actitudes, conductas, etc.

Cosas de las cuales despojarnos                     Cosas de las cuales revestirnos

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