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Guerra Espiritual

CAPÍTULO TRECE

PARALELOS NATURALES DE LA GUERRA ESPIRITUAL

<<< ARMAS OFENSIVAS - PLAN DE DIOS PARA LA BATALLA


INVASIÓN

ENTRANDO EN LA ZONA DE COMBATE...

Durante una invasión en el mundo natural, un ejercito entra en la zona de combate para conquistar sus enemigos y reclamar territorio. El entrenamiento básico es inútil a menos que lo aprendido sea puesto en acción. Incluso un ejército movilizado equipado con armas no es efectivo si permanece inactivo en los flancos. Para ser efectivo en la guerra, debes entrar en la zona de combate.

CAPÍTULO CATORCE

ENTRANDO EN LA ZONA DE COMBATE:

BATALLANDO CON EL MUNDO,

LA CARNE, Y EL DIABLO

OBJETIVOS:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

Escribir los versículos llaves de memoria.

Definir la palabra “estrategia”.

Definir la palabra “contra-estrategia”.

Explicar las estrategias de Satanás que combinan las fuerzas malignas del mundo con la carne.

Identificar contra-estrategias espirituales para la victoria sobre el mundo y la carne.

VERSÍCULOS LLAVES DE LAS CLÁUSULAS DE LA GUERRA:

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, porque, el que ha muerto ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:6-7).

INTRODUCCIÓN

Has respondido al llamado a las arnas y has sido incluido  en el ejército de Dios. Has estudiado sobre la estrategia del enemigo y territorio. Aprendiste sobre el plan de batalla de Dios y has sido armado con armas defensivas y ofensivas. ¡Con esta lección, estás entrando en la zona de combate y comienzas a pelear!

Este capítulo es el primero en una serie que se centra en las estrategias de Satanás y las contra-estrategias bíblicas para derrotar sus engañosas tácticas. “Estrategia” es la ciencia de trazar y llevar adelante operaciones militares. Son los métodos o planes que llevan a la victoria.

ESTRATEGIAS DE SATANÁS:

Satanás ha organizado métodos que apuntan a ganar la victoria sobre los creyentes. Esto es  a lo que Pablo se refiere cuando habla de las “asechanzas” del diablo:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

La palabra “asechanzas” significa engaños. Las “asechanzas” de Satanás son sus estrategias engañosas de ataque.

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LAS CONTRA-ESTRATEGIAS DE DIOS:

El creyente no es dejado indefenso en la cara del ataque enemigo. En Su Palabra escrita Dios ha provisto un manual de estrategias para la guerra espiritual:

“Para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

La palabra “maquinaciones” significa pensamientos o propósitos. La Biblia contiene contra estrategias para derrotar a todo poder del enemigo.

La palabra “enfrentar” significa “actuar en oposición a, impedir, derrotar, o frustrar”. En el mundo espiritual una contra estrategia es un plan organizado y un método de oposición a Satanás. Está designado para impedir, derrotar y frustrar sus “tretas” y “maquinaciones”.

Los siguientes capítulos están organizados en estrategias y contra estrategias. Las estrategias de Satanás en áreas específicas de la guerra espiritual son abordadas primero en cada capítulo. Las contra estrategias espirituales para la victoria luego se presentan. En esta lección estudiarás cómo el mundo y la carne trabajan juntas en la guerra espiritual y las contra estrategias para vencer a estas fuerzas del mal.

ESTRATEGIAS DE SATANÁS: EL MUNDO Y LA CARNE

Aprendiste en el capítulo siete que el mundo y la carne son territorio enemigo:

SATANÁS OPERA MEDIANTE EL MUNDO:

“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19).

Satanás es el príncipe de este mundo y como su príncipe influencia en los gobiernos de las naciones. Él es descrito como “engañador de las naciones” en Apocalipsis 20:3 y 7. Daniel capítulo 10 identifica un poder demoníaco sobre la nación de Persia que estaba obrando para estorbar la oración de Daniel.

Satanás es como un león rugiente en el mundo:

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

El cuadro de un león rugiente ilustra las tácticas abiertas de terror que Satanás utiliza. Pero Satanás también es descrito como un “ángel de luz”:

“Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:14-15).

Esto describe a Satanás como seduciendo y apelando a un tipo más sutil y secreto de ataque. Así, Satanás opera tanto abiertamente como en secreto en el mundo.

Las actividades de Satanás son variadas en el mundo, pero siempre están dirigidas en contra de Dios, Su plan y Su pueblo. Satanás se opone al obrar de Dios en el mundo. Esto es bien evidente en su rebelión y caída del cielo que ya estudiaste (Ezequiel 28:12-19). Satanás se opone al obrar de Jesús en el mundo. Él está detrás del espíritu de “anticristo” del mundo:

“Muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Juan 7).

Satanás también se opone al obrar del Espíritu Santo en el mundo. Uno de los propósitos del Espíritu Santo es guiar a los hombres y mujeres a la verdad de la Palabra de Dios. Satanás trata de evitar que la Palabra de Dios influencie en los corazones y vidas de los hombres y mujeres:

“Esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4).

Satanás aflige y tienta a los creyentes en el mundo:

“Por eso también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, pues temía que os hubiera tentado el tentador y que nuestro trabajo hubiera resultado en vano” (1 Tesalonicenses 3:5).

“Dijo Jehová a Satanás: —Todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová” (Job 1:12).

Satanás engaña al mundo mediante “las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Así es como él opera en la estructura religiosa del mundo. Engaña mediante doctrinas falsas, ministros, maestros, apóstoles, y religiones.

Satanás también combate en contra de los creyentes que están en, pero no son de, el mundo. Puedes leer al respecto de esta guerra en Efesios 6:10-18. Satanás acusa y calumnia a los creyentes:

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: «Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Apocalipsis 12:9-10).

Él siembra dudas en los corazones de los creyentes. Esto fue parte de la primera tentación del hombre en el jardín del Edén (ver Génesis 3:1-5).

Satanás incita la persecución de los creyentes por el mundo:

“No temas lo que has de padecer. El diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados...” (Apocalipsis 2:10).

Satanás trata de evitar que el creyente sea efectivo en el servicio cristiano:

“Por eso quisimos ir a vosotros, yo, Pablo, ciertamente una y otra vez, pero Satanás nos estorbó” (1 Tesalonicenses 2:18).

Satanás usa al mundo para seducir a los creyentes a pecar. Tienta mediante la atmósfera del mundo, el ambiente, y el sistema alrededor de ti. Anima al amor al mundo en tu corazón:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:15-16).

Satanás combate en contra de la mente, la lengua, el espíritu, el cuerpo, y los muros espirituales de los creyentes. Ataca mediante la familia y asociados, financias y circunstancias. Aprenderás más de estas específicas áreas de ataque en otros capítulos.

Los nombres de Satanás también revelan sus estrategias en el mundo. Estudiaste los nombres de Satanás en el capítulo cinco de este curso. Revisa esto y piensa sobre cómo cada nombre refleja las estrategias de Satanás en el mundo hoy.

SATANÁS OPERA MEDIANTE LA CARNE:

El cuerpo, alma, y espíritu del hombre están íntimamente relacionados. A causa de esto, Satanás accede al alma y espíritu mediante la carne. Esta estrategia es evidente en la primera tentación del hombre. Eva “VIO que el árbol era bueno para comer (GUSTO), y que era agradable a los ojos, y un árbol CODICIABLE para alcanzar la sabiduría”, ella tomó de él y le dio a su esposo también (Génesis 3:6). Satanás usó los sentidos humanos y deseos para tener acceso al alma de Eva y su espíritu.

Si Satanás no puede “cegar tu mente” y apartarte de aceptar la verdad del evangelio, entonces trata de mantenerte atado a la carne después de que recibes el evangelio. Los deseos carnales combaten contra el alma:

“...que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

Satanás usa la carne para afectar la mente:

“Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:23).

“Mis miembros” se refiere a la carne. Satanás usa la carne para afectar al espíritu:

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1).

Satanás usa la carne para que coseches corrupción (podredumbre, perversión) en tu vida:

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción” (Gálatas 6:8).

En Efesios 4 donde Pablo trata con los pecados de la carne en el contexto del viejo hombre y el nuevo hombre, él inserta esta advertencia:

“Ni deis oportunidad al diablo” (Efesios 4:27).

Esta advertencia significa que cuando cometes estos pecados de la carne, das lugar (literalmente un derecho) a Satanás en tu vida. Continua indulgencia voluntaria a los pecados carnales pueden resultar en yugo a Satanás:

“Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:26).

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SATANÁS OPERA MEDIANTE LOS DEMONIOS:

Como aprenderás luego en este curso, un nacido de nuevo no puede ser “poseído” por Satanás en la medida que permanece como un creyente genuino. Posesión por parte de Satanás involucra control del cuerpo, alma, espíritu, conducta y pensamiento. Pero si un creyente continúa practicando pecados carnales viene un tiempo cuando la práctica puede llevar de un pecado de la carne a un pecado controlado por actividad demoníaca y satánica.

CÓMO OPERAN JUNTOS

El mundo, la carne y el diablo con su demonios combinan sus fuerzas malignas para combatir en contra de los creyentes. Cada fuerza puede operar independientemente en contra de los creyentes, pero estas fuerzas están frecuentemente combinadas en su ataque sobre los creyentes.

Satanás usa al mundo, con sus ilusiones, encantos, filosofías, y sistemas mundanos, para ganar acceso a la carne. Usa la carne para ganar acceso al alma, la mente y el espíritu. Luego trata que te conformes al mundo más que a Dios.

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VENCIENDO A LA CARNE

El mundo, la carne y el diablo, ciertamente crean una zona de combate amenazadora! Pero aquí están algunas poderosas contra estrategias espirituales para vencer a estas fuerzas:

PRESENTA TU CUERPO COMO SACRIFICIO:

En las fuerzas militares del mundo natural, un hombre que se enlista para el servicio viene bajo el control completo de sus superiores. Ellos le dan instrucciones sobre cómo conducirse, cómo vestirse, y sobre cómo combatir al enemigo. Para ser efectivo en la guerra espiritual el mismo tipo de control debe ser puesto en acción:

“Por lo tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro verdadero culto. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2).

Debes presentarte tú mismo a Dios como un acto de tu propia voluntad. En el Antiguo Testamento cuando se daba sacrificio a Dios, la persona que lo ofrecía no tenía más control sobre él. Era dado totalmente al Señor. En lugar de conformarnos al mundo y a la carne, debes ser transformado (cambiado) mediante la renovación de tu mente. Estudiarás más sobre la batalla en la mente en el capítulo quince.

ÁRMATE A TI MISMO CON LA MENTE DE CRISTO:

La renovación de tu mente se hace al “armarte” tú mismo con la misma mente de Jesús.

“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las pasiones humanas, sino conforme a la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:1-2).

DESARROLLA LA ACTITUD CORRECTA HACIA TU CARNE:

Se nos ha dicho que deberíamos “odiar incluso la ropa manchada por la carne” (Judas 23). Debes comprender que los deseos de la carne no son del Padre sino del mundo:

“Porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16).

No debes tener confianza en la carne:

“... no teniendo confianza en la carne” (Filipenses 3:3).

Debes entender que la vida en la carne trae corrupción, mientras que la vida en el espíritu trae vida:

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:8).

DATE CUENTA QUE NO TIENES QUE ESTAR BAJO EL YUGO DE LA CARNE:

En tiempos pasados, estuviste bajo el yugo de la carne cuando eras un pecador:

“Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:3).

“Mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas, estimuladas por la Ley, obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la Ley, por haber muerto para aquella a la que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:5-6).

Estudia Efesios capítulo 2 y Romanos 8. Descubrirás que no tienes más que estar en yugo de la carne. Tu libertad viene mediante Jesucristo:

“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2).

INSTRUYE A TU CARNE A OBEDECER:

En el mundo militar, el soldado debe obedecer todas las órdenes. Pasa por el entrenamiento básico para aprender las reglas de la guerra. Se le presentan situaciones de prueba en las cuales debe poner estas estrategias en acción y aprende mediante el fracaso y el éxito. Está en entrenamiento para la guerra.

Esto también es cierto en el mundo espiritual. Debes instruir a tu carne a obedecer. Debes aprender las reglas de Dios. Mediante las pruebas que Dios permite en tu vida tendrás la oportunidad de poner estas reglas en acción:

“Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciera” (1 Pedro 4:12).

“Dijo Jehová a Satanás: —Todo lo que tiene está en tu mano...” (Job 1:12).

En el mundo natural, un soldado aprende las respuestas correctas y equivocadas en la estrategia militar mediante repetidos ejercicios de tropa. Puedes entrenarte mediante el estudio de tu manual de guerra, la Biblia. En la medida que entrenas o  ejercitas tus sentidos espirituales, aprenderás a discernir entre lo bueno y lo malo:

“Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño. El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:13-14).

Debes instruir a tu carne a obedecer la Palabra de Dios. No conquistas tu carne cediendo a ella. En la medida que Dios te revela áreas carnales en tu vida, debes pasar a la acción:

“... que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1).

“Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne” (Romanos 13:14).

Nota que TÚ debes pasar a la acción. TÚ debes abstenerte de los deseos carnales. TÚ debes limpiarte a ti mismo de las inmundicias de la carne. TÚ no debes hacer provisión para la carne.

DESPOJARSE EL VIEJO HOMBRE:

El “viejo hombre” se refiere a la naturaleza carnal. Pablo escribe:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24).

MATAR LA CARNE:

La carne debe ser crucificada. No sufrirá una muerte natural. Debes crucificarla rehusando ser controlado por ella:

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, porque, el que ha muerto ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:6-7).

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:24).

CAMINAR EN EL ESPÍRITU:

Tu caminar diario (cómo tú vives) puede ser controlado por Satanás obrando mediante la carne, el mundo, o los poderes demoníacos si tú lo permites. No tienes que ser controlado por el mundo, la carne o el diablo. Puedes aprender a caminar en el Espíritu:

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gálatas 5:25).

Caminar en el Espíritu significa permitirle al Espíritu Santo de Dios controlar tu conducta y tu vida.

La carne no es más poderosa que el espíritu. Si permites al Espíritu Santo manifestar Su poder en ti, Él vivificará tu cuerpo mortal de carne. “Vivificar” significa llenar de vida.

No tienes que vivir en la muerte del pecado. Dios puede vivificar tu espíritu a una nueva vida:

“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, pero el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, moriréis; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios” (Romanos 8:10-14).

Para ser guiado por el Espíritu debes tener al Espíritu Santo dentro de ti. Debes ser nacido de nuevo del Espíritu:

“Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:6-7).

También debes ser lleno con el Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo el que te da poder para caminar en el espíritu en lugar de en la carne. Un curso entero del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha está dedicado al Ministerio del Espíritu Santo en la vida del creyente. Si estás estudiando los cursos del Instituto en el orden sugerido, este es el próximo curso que tomarás cuando completes este manual. No podemos enfatizar suficientemente la importancia del Espíritu Santo a la hora de vencer al mundo, la carne y el diablo. Mediante el Espíritu Santo puedes ser guiado por el Espíritu en lugar de la carne.

PERMITE A TU ESPÍRITU HABLAR POR EL ESPÍRITU SANTO:

Dios se comunica con tu espíritu mediante el Espíritu Santo:

“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios” (Romanos 8:14).

El Espíritu Santo puede también comunicarse directamente con Dios desde tu espíritu:

“El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, aunque por el Espíritu habla misterios” (1 Corintios 14:2).

Cuando hablas en un lenguaje desconocido, lo cual es la evidencia física del bautismo del Espíritu Santo (Hechos 2), tu espíritu se está comunicando directamente con Dios. Cuando esto sucede, una de las funciones importantes del Espíritu Santo es orar conforme la voluntad de Dios:

“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27).

DESARROLLA EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO:

En contraste con las obras de la carne, desarrolla el fruto del Espíritu Santo. Esto incluye...

“... amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,23 mansedumbre, templanza...” (Gálatas 5:22-23).

El fruto del Espíritu Santo se discute en detalle en el curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha“Ministerio del Espíritu Santo”.

NO VIVAS EN CONDENACIÓN:

Satanás usa la debilidad de la carne para hacerte vivir en condenación. Pero Pablo dijo:

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).

Si fallas y te involucras en una conducta carnal, no permanezcas en condenación. Arrepiéntete y busca el perdón:

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VENCIENDO AL MUNDO

Aquí hay algunas directivas para vencer al mundo:

DESARROLLA UNA ACTITUD APROPIADA HACIA EL MUNDO:

Reconoce que no eres del mundo:

“Yo les he dado tu palabra, y el mundo los odió porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:14-16).

“Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia” (Juan 15:18-19).

Entiende que experimentarás tribulación en el mundo:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Reconoce que ganar el mundo no es más valioso que perder tu alma:

“Porque ¿de qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?” (Marcos 8:36).

“Pues, ¿qué aprovecha al hombre si gana todo el mundo y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Lucas 9:25).

Reconoce que si amas al mundo, eres un enemigo de Dios:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él,16 porque nada de lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:15-16).

“... ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

Reconoce la naturaleza temporal del mundo:

“Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).

“... porque la apariencia de este mundo es pasajera” (1 Corintios 7:31).

“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11).

RECONOCE QUE NO ESTÁS BAJO EL YUGO DEL MUNDO:

Como creyente, no debes estar bajo el yugo del sistema mundial. Aunque en el pasado fuiste gobernado por el mundo presente (Efesios 2:2), no estás más bajo este yugo:

“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás... Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:2-3,13,19).

Romanos 12:1-3 enseña que no necesitas ser más conforme al mundo. Puedes ser transformado (cambiado). Eres parte de un nuevo reino ahora. Eres un residente del Reino de Dios. No estás más bajo el poder del mundo:

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:12).

Aprende más sobre tu libertad en Gálatas 4:1-7.

PROTÉGETE DEL MUNDO:

Ahora que eres libre del mundo, establece una protección contra su influencia en tu vida. No dirijas tu vida conforme los rudimentos o principios básicos del mundo:

“Mirad que nadie os engañe ... conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

No ames al mundo:

“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo...” (1 Juan 2:15). No permitas que las filosofías del mundo te perjudiquen:

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas basadas en las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

Niégate a los deseos mundanos:

“Y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12).

Mantente sin mancha del mundo:

”La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27).

Crucifica el poder del mundo:

“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo” (Gálatas 6:14). La crucifixión no es una muerte natural. A semejanza de la carne, el poder del mundo en tu carne no sufrirá una muerte natural. Debes forzosamente crucificarlo.

RECONOCE QUE PUEDES VENCER AL MUNDO:

No has de ser derrotado por el mundo. No permitas que las preocupaciones del mundo destruya la obra de la Palabra en tu vida (Mateo 13:22; Marcos 4:19). Este “afanarse” en las preocupaciones del mundo es una de las estrategias del espíritu del anticristo (Daniel 7:25). Jesús dijo:

“... pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Puedes vencer al mundo porque Jesús habita dentro de ti:

“Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Puedes escapar de la corrupción del mundo:

“Por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones” (2 Pedro 1:4).

Vences el mundo por el nuevo nacimiento y tu fe:

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).

Vences al mundo mediante la sangre de Jesús y tu testimonio:

“Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:11).

ENTIENDE TU MISIÓN EN EL MUNDO:

No has de ser afectado por el mundo, pero sí has tú de afectar al mundo. El creyente debe ser una luz en un mundo de oscuridad, reflejando la gloria de Dios y compartiendo las buenas nuevas del evangelio:

“Vosotros sois la luz del mundo...” (Mateo 5:14).

El impacto de los primeros creyentes en el mundo fue tan grande que fue dicho de ellos que “pusieron al mundo de cabezas” (Hechos 17:6).

Como soldados en un ejército enviado en misión a una nación extranjera, los creyentes están en una misión especial de Dios en el mundo. Han sido instruidos:

“Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

INSPECCIÓN

1. Escribe los versículos llaves de las Cláusulas de la Guerra.

2. Define la palabra “estrategia”.

3. Define la palabra “contra-estrategia”.

4. Resume lo que has aprendido de las estrategias de Satanás en el mundo y en la carne.

5. Resume las contra-estrategias dadas en este capítulo para vencer al mundo, la carne, y al diablo.

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo de este manual).

MANIOBRAS TÁCTICAS

1. La crucifixión fue una de las peores formas de muerte posible. Lee al respecto de la crucifixión de Jesús en Mateo 27. Esto es lo que se debe hacer espiritualmente hablando tanto al mundo como a la carne, las fuerzas espirituales del mal que están operando en contra de los creyentes.

2. Examina tu propia vida y ministerio. ¿ En cuáles áreas ves los afectos del mundo? La carne? El diablo? ¿ Cómo puedes aplicar lo que has aprendido en esta lección a estas áreas de problema?

3. Estudia Daniel 7:25. El afanarse con las preocupaciones del mundo es una de las principales tácticas del anticristo. Estas son las pequeñas situaciones que cansan e irritan, las cuales Satanás construye una tras otra, hasta que eres derrotado y enredado en lo terrenal en lugar de en las cosas espirituales. ¿ Está esto sucediendo en tu vida? Recuerda, los guerreros eficaces no se enredan ellos mismos en las cosas del mundo. Piensa y ora sobre cómo puedes estar menos envuelto en los asuntos del mundo.

3. La Biblia describe la vida cristiana como:

Una vida de conquista: Romanos 8:37.

Una vida victoriosa: 1 Corintios 15:57.

Una vida abundante: Juan 10:10.

Una vida triunfante: 2 Corintios 2:14.

Una vida santa: Efesios 1:3-5; 5:25-27; 1 Pedro 1:13-16.

Estos son los ideales por los cuales tú debes continuamente reevaluar tu caminar cristiano. La Biblia registra las luchas personales de Pablo en esta área (Filipenses 3:12-17; Santiago 1:2-4; Hebreos 12:10-16).

Siempre recuerda que un cristiano es todavía un creyente incluso si está luchando con algún problema de pecado (1 Corintios 5:1-5; 11:30-32; 1 Juan 2:1-2); el mundo (I1 Timoteo 4:10); o las influencias demoníacas (Hechos 5:1-10; 1 Timoteo 5:9-15; 3:6-7).

4. En Efesios 4:22 y 24 Pablo nos habla del viejo hombre el cual debe ser quitado, y del nuevo hombre, del cual debemos revestirnos. Lee Efesios 4:22- 6:18. Haz una lista de cosas que deben ser “quitadas”. Enumera cosas de las cuales debemos “revestirnos”, por ejemplo, actitudes, conductas, etc.

Cosas de las cuales despojarnos                     Cosas de las cuales revestirnos

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