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Los Demonios

 

Su posición original y caída

Los demonios eran originalmente como los otros ángeles de Dios con la misma posición y atributos al igual que los buenos ángeles descritos en el capítulo cuatro de este curso. Cuando Satanás se rebeló contra Dios, una porción de los ángeles participó en su rebelión. Dios los expulsó del cielo junto con Satanás. Ellos no fueron más seres espirituales del bien (ángeles). Se volvieron seres espirituales del mal (demonios):

 

“Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:7-9).

 

Si los demonios no son ángeles “caídos”, entonces no tenemos otra explicación bíblica para su existencia. Satanás no puede crear sus propias fuerzas, porque todas las cosas fueron creadas por Dios. Existen dos grupos de estos ángeles caídos. Un grupo está activamente opuesto a Dios y Su pueblo sobre la tierra. Otro está confinado en cadenas:

“Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, donde están reservados para el juicio” (2 Pedro 2:4).

“Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propio hogar, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Judas 6).

Existen demonios confinados y demonios activos. El líder de ambos grupos es Satanás, quien es llamado el Príncipe de los demonios (Mateo 12:24). El infierno está preparado para el Diablo y sus ángeles. Será su destino final:

“Entonces dirá [Jesús] también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41).

 

Cuando Jesús confrontó a dos hombres poseídos por demonios, su respuesta fue:

“Y clamaron diciendo: —¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?”(Mateo 8:29).

 

Los demonios en los hombres poseídos conocían que su destino final era un lugar de tormento eterno. Desde que el infierno es un lugar de tormento y fue preparado para Satanás y sus ángeles, luego, los demonios deben ser los ángeles caídos.

 

Su esfera de actividad

A través de toda la Biblia, los demonios son mostrados activos sobre la tierra. Desde que Satanás no es omnipresente (presente en todas partes), él usa los demonios para hacer su voluntad y cumplir sus propósitos en todo el mundo. Ellos constituyen los “poderes del aire” (Efesios 2:2)  y los “poderes de la oscuridad” (Colosenses 1:13) y están todos bajo el control de Satanás.

 

Los atributos de los demonios

En su condición original libre de pecado, los demonios tenían los mismo atributos que los ángeles del bien previamente estudiados. En su estado de maldad presente los demonios:

Son espíritus: Mateo 8:16; Lucas 10:17, 20

Pueden aparecer visiblemente: Génesis 3:1; Zacarías 3:1; Mateo 4:9-10

Pueden hablar: Marcos 5:9, 12; Lucas 8:28; Mateo 8:31

Creen: Santiago 2:19

Ejercitan su voluntad: Lucas 11:24; 8:32

Demuestran inteligencia: Marcos 1:24

Tienen emociones: Lucas 8:28; Santiago 2:19

Reconocen: Hechos 19:15

Tienen fuerza supernatural: Hechos 19:16; Marcos 5:3

Tienen presencia sobrenatural: Daniel 9:21-23

Son eternos: Mateo 25:41

Tienen su propia doctrina: 1 Timoteo 4:1-3

Son malignos: Mateo 10:1, Marcos 1:27; 3:11

 

Los nombres de los demonios

Los demonios son llamados espíritus del mal seis veces y espíritus inmundos 23 veces en el Nuevo Testamento. Son también llamados demonios (Marcos 1:32), y ángeles del diablo (Mateo 25:41).

 

La organización de las fuerzas demoníacas

Repasemos cómo Dios organizó sus fuerzas angélicas...

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”(Colosenses 1:16).

 

Satanás es un imitador, no un originador. Él ha organizado sus demonios en una estructura similar a la de las fuerzas de Dios:

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

 

Satanás ha organizado sus fuerzas en:

Principados: Satanás aparentemente dividió el mundo en principados. Un principado es el territorio de la jurisdicción  de un príncipe. Satanás ha colocado un príncipe sobre cada principado. El príncipe de Persia es mencionado en Daniel capítulo 10. Esta es la manera en que Satanás opera en el plano nacional influenciando gobiernos y naciones.

Potestades y gobernadores de las tinieblas de este mundo: estas dos categorías de demonios están en operación en el sistema social, político,  y cultural del mundo. Aprenderás sobre cómo tratar con éstos y los espíritus  sobre principados cuando estudies las estrategias espirituales para vencer el mundo en el capítulo catorce.

Huestes espirituales de maldad en las regiones celestes: los lugares altos en el Antiguo Testamento eran donde se llevaba a cabo la adoración. Así es como Satanás opera en las estructuras religiosas del mundo. Aprenderás más sobre esto en el capítulo veinte al estudiar sobre las huestes espirituales en las regiones celestes.

 

Estos grupos organizados varían en tamaño. Por ejemplo, María Magdalena tenía siete espíritus en su estado anterior a la liberación. Lucas 8:30 nos habla de una “legión” de demonios. Una legión en el ejército romano que dominaba el mundo en el tiempo de Jesús se refería a 6.100 soldados de a pie y 726 hombres de a caballo!

 

Estas fuerzas organizadas de demonios...

 

Están unidas:

En el caso del hombre poseído por demonios registrado en Lucas 8:30 los demonios estaban unidos en cuanto a su propósito, que en este caso, era la posesión del hombre. Lo mismo es cierto en Mateo 12:45 y en el caso de María Magdalena que tenía siete demonios (Lucas 16:9). Jesús habló de la unidad de los poderes demoníacos cuando dijo:

“Si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?” (Mateo 12:26).

 

Tienen diferentes grados de maldad:

Esto es ilustrado por el demonio que dijo que regresaría con otros espíritus malignos:

“Cuando el espíritu impuro sale del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, pero no lo halla. Entonces dice: “Volveré a mi casa, de donde salí”. Cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus PEORES QUE ÉL, y entran y habitan allí; y el estado final de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación” (Mateo 12:43-45).

 

Pueden cambiar de funciones:

El demonio en 1 Reyes 22:21-23 declaró que sería un espíritu de mentira. Esto indica que él no lo era previamente porque dijo “seré...”.

 

Son de diferentes tipos:

La Biblia enseña que el hombre tiene un cuerpo, alma y espíritu. Existen tres clases principales de espíritus que atacan el cuerpo, el alma y el espíritu del hombre:

 

1.      Espíritus malignos o inmundos: son responsables por los actos inmorales, pensamientos impuros, opresión, posesión, depresión, y otras estrategias de Satanás que estudiaremos después. Afligen la mente y la naturaleza almática del hombre (Ejemplos en Mateo 10:1;12:43; Marcos 1:23-26).

 

2.      Espíritus de dolencias: estos espíritus afligen el cuerpo físico (Ejemplo en Lucas 13:11).

 

3.      Espíritus seductores: los espíritus seductores afligen la mente, el alma, y el espíritu del hombre, llevándole a creer falsas doctrinas como se indica en 1 Timoteo 4:1. Estos espíritus seducen a las personas para creer una mentira y para ser condenados al castigo eterno. Son espíritus de falsas doctrinas, sectas, falsos cristos, y falsos maestros.

 

Las actividades de los demonios

Los demonios siguen las órdenes dadas por su príncipe, Satanás. Podemos resumir las actividades de los demonios diciendo que ellas siempre están dirigidas en contra de Dios, Su plan, y Su pueblo. Los demonios son usados por Satanás para atacar la Palabra de Dios, tu adoración a Dios, tu caminar con Dios, y tu obra para Dios.

En el capítulo ocho aprenderás detalles de la estrategia del enemigo en la guerra espiritual. Satanás usa sus demonios para llevar adelante sus estrategia alrededor de todo el mundo. Los demonios extienden el poder de Satanás al promover el engaño y la maldad. Afectan a individuos, gobiernos, naciones, y el sistema mundial. Promueven la rebelión y la calumnia tanto contra Dios como entre los hombres. Promueven la idolatría, las doctrinas falsas, y ciegan a hombres y mujeres a la verdad del Evangelio.

 

Los demonios atacan a los no creyentes guiándolos a cometer terribles actos de maldad, a asesinar, injuriar, cometer suicidio, etc. Afectan la mente con problemas emocionales y el cuerpo con dolencias físicas. Los demonios atacan a los creyentes con tentaciones, desilusiones, depresión, calumniándote y creando división entre el pueblo de Dios. Convierten en su objetivo tu caminar espiritual con Dios y pelean contra la Palabra de Dios , la adoración a Dios, y tu obrar para Dios. También atacan a tu cuerpo físico.

 

Los no creyentes están indefensos contra los ataques de los poderes demoníacos, pero los creyentes tienen poderosas armas espirituales y estrategias para tratar con estas poderosas fuerzas del mal. Aprenderás sobre estas armas y estrategias mientras continúes en el estudio de la guerra espiritual.

 

Los demonios

Los demonios son ángeles caídos culpables del gran pecado del orgullo. Ellos son la horda del Infierno. Ellos hacen todo el trabajo de Satanás. Ellos nunca mueren; cuando Jesús vuelva otra vez ellos serán echados al lago de fuego para siempre. Los demonios pueden fácilmente apegarse a las personas. A los demonios generacionales les gusta mantenerse en una línea familiar. Algunas veces podemos observar a una familia entera que sufre de los mismos problemas en cada generación. Esto normalmente es causado por demonios generacionales. Los espíritus típicos que las personas "heredan" son: el miedo a la oscuridad, el alcoholismo, lástima de sí mismo, adicción a las drogas, epilepsia, diabetes, rebeldía, orgullo, miedo, insuficiencia, condiciones nerviosas, terquedad, enfermedad mental, y muchas otras.

 

  

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